domingo, 15 de marzo de 2015

APUNTES PARA DEFINIR LAS BASES DE LA POLÍTICA EXTERIOR DE ESPAÑA EN LA PRÓXIMA LEGISLATURA (2) LAS ACCIONES

En la primera parte realizaba un análisis de la evolución histórica de nuestra política exterior y de la posición de España en el contexto internacional. En este segundo apartado se fijan las acciones que el nuevo gobierno debería adoptar a mi juicio, para fortalecer nuestra acción exterior sobre los principios ya expuestos en la primera parte del documento publicado la semana anterior. Se determinan asimismo las prioridades en materia de relaciones bilaterales. Se trata de una aproximación política desde el punto de vista liberal y de política reformista de centro, principios sobre los que se basa El Liberal español. Espero que resulte de vuestro interés.

4. LAS ACCIONES

Tomando en consideración los objetivos estratégicos de nuestra política exterior, y sin ánimo de ser exhaustivo, ya que son cientos los frentes que España, como cualquier otro país, tiene abiertos en política exterior, se exponen a continuación algunas de las acciones de más importancia cualitativa o bien aquéllas que requieren acciones muy específicas e innovadoras en el marco de las prioridades sociales para devolver credibilidad a las instituciones internacionales y ser más eficientes.

4.1 La participación activa en el proceso de construcción europea.

La Unión Europea constituye la prioridad de nuestra acción exterior y la que consume mayor número de recursos. El proceso de construcción europea en los últimos años ha tenido, especialmente a partir de Lisboa 2009, un avance notable, y las últimas decisiones adoptadas en el Consejo europeo de octubre de 2014, suponen además un claro compromiso de los miembros por el crecimiento, la sostenibilidad y la solidaridad, lo que supone un gran paso cualitativo.

Los flujos financieros entre España y la Unión Europea, las competencias de la nueva Comisión Europea, especialmente en el marco de la política agraria común y la contribución al desarrollo, que fueron durante años los instrumentos habituales de la política comunitaria, se han visto superados por los nuevos acontecimientos que han implicado decisiones que han supuesto en muchos casos un paso de gigante sobre la agenda del Consejo de Lisboa como la Estrategia Europa 2020 y los planes de inversiones anunciados por el presidente da la Comisión Europea, Junker. También han sido relevantes las decisiones tomadas para preservar la estabilidad financiera y económica en el área Euro así como los mecanismos generados para mantener la liquidez y solvencia del sistema financiero.

El proceso de construcción europea no puede convertirse en un fenómeno en constante expansión; la Unión necesita estabilidad especialmente en estos momentos de reforma para poder digerir una Europa tan compleja con veintiocho países, en la que se han ahondado las desigualdades entre los países miembros dado el retraso económico de muchos de los países del Este que se han incorporado en los últimos años. Por esta razón, la incorporación de nuevos estados debe seguir un riguroso proceso para asegurar que se cumplen con los objetivos de la Unión y evitar después problemas mayores.

La Unión Europea tiene todavía fuertes desequilibrios, pero los mismos no se encuentran ya en el eje Norte-Sur siendo más bien en el Este-Oeste. Los países del Este de Europa necesitan consolidar sus políticas económicas y beneficiarse de las ventajas de ser miembros de esta gran comunidad europea. La gran tarea para los próximos años es la plena integración económica y social de estos estados, lo que además contribuirá sin duda a la estabilidad y  seguridad en Europa. Los países más desarrollados deberán prestar una especial atención a los programas de infraestructuras en estos países como parte esencial de la agenda así como apoyar sus políticas de formación y de gobernanza.

Entre las muchas decisiones y planes que se encuadran en el marco de la Unión Europea, es necesario que algunas de las iniciativas adoptadas recientemente se implementen de una forma más eficiente y otras de una manera más ágil. Además deben adoptarse nuevas decisiones que contribuyan a la solidaridad y fortalezcan los aspectos políticos de la Unión. Entre ellas cabe destacar las siguientes, sobre las que todavía subsisten muchas dudas en cuanto a su aplicación y efectos.

a)    Plan Europa 2020.
b)   Plan de Inversiones, o Plan Junker
c)    Plan de compra de deuda.
d)   Política de Seguridad Común y Defensa.

Pero en el marco de la Unión Europea, además de profundizar en las cuatro áreas citadas, deben adoptarse decisiones que contribuyan a prevenir muchos de los problemas económicos y financieros vividos recientemente, y además se necesita un marco que evite la discriminación entre ciudadanos en razón de los países en los que habitan y que permita optimizar el sistema fiscal sobre unas bases de justicia y progresividad.

El nuevo gobierno deberá impulsar en el marco de la Unión Europea dos iniciativas que contribuirán sin duda a mejorar la solidaridad y la lucha contra la corrupción: la desaparición de los paraísos fiscales en Europa y la armonización de la base imponible del impuesto de sociedades con el establecimiento mínimos y máximos tipos de gravamen, con el fin de evitar la evasión fiscal de grandes contribuyentes y empresas.

El Plan Europa 2020 constituye la primera estrategia de desarrollo y crecimiento a largo plazo de la Unión Europea sobre la base de la sostenibilidad, la inteligencia y la innovación. España debe prestar suma atención a las obligaciones que se derivan de dicho plan y deberá colaborar y cumplir con los instrumentos de seguimiento de dicho plan en el semestre europeo. El fortalecimiento industrial con sostenibilidad ambiental, la reducción de desigualdades en especial la lucha contra la pobreza y la mejora del sistema educativo, constituyen las bases que permitirán consolidar nuestro crecimiento económico y hacerlo sostenible. El Plan Europa 2020 conlleva unas exigencias de estabilidad macroeconómica absolutamente necesarias y que España deberá cumplir rigurosamente.

El Plan de inversiones para Europa, constituye asimismo una clara iniciativa para fomentar el crecimiento económico a través de un programa masivo de inversiones públicas y privadas. El plan presentado, aunque dotado con escasos recursos presupuestarios, introduce mecanismos para facilitar la inversión privada así como la de los países miembros, cuyas aportaciones a dicho plan no computarán dentro de los criterios de déficit público. De los 315.000 millones previstos para el trienio 2015-2017, 75.000 millones se destinarán a empresas de menos de 4.000 empleados. En el caso español dicho límite máximo debería reducirse de forma drástica para apoyar a empresas de menos de 250 empleados, dada las características de nuestro sector industrial. Los proyectos que se acojan a esta iniciativa deben ser sostenibles económicamente, teniendo en cuenta además que el 90% de los fondos del plan procederán de la iniciativa privada. La garantía que prestará la Unión Europea a través de sus instituciones servirá para obtener un mejor apalancamiento. Son por tanto iniciativas que deben producir un retorno directo y que en consecuencia se le puedan aplicar mecanismos de precios. La extensión de la banda ancha, las interconexiones eléctricas así como de transporte de gas y petróleo, son sin duda proyectos elegibles dentro de esta categorías.

3) El anunció de un plan de compra masiva de deuda por el Banco Central supone la mayor acción de expansión monetaria de la Unión Europea desde su creación. Los tipos cercanos a cero no permiten otro instrumento monetario que éste. Sin duda esta inyección de capital al sistema permitirá liberar a los bancos de una gran cantidad de recursos que deberán poner en el mercado para financiar proyectos con el fin de obtener rentabilidad. La compra de deuda liberará en España más de 100.000 millones de Euros en apenas 18 meses, que deberán destinarse al créditos a empresas y familias para incentivar el consumo. España deberá continuar apostando por la continuidad del programa siempre y cuando la inflación se mantenga bajo control, tal como se establece el programa por debajo del 2%.

Finalmente la Política de Seguridad y Defensa Común tiene que afrontar todavía los retos derivados de la no existencia de una única política exterior en la Unión Europea, ya que los intereses nacionales continúan teniendo un papel muy relevante. Sin embargo la pronta implementación del Servicio de Acción Exterior, permitirá crear una estructura que proporcione apoyo y efectividad a la política común. España debe impulsar su pronta creación para dotar al Alto Representante de los medios humanos que le faciliten el desarrollo de su importante misión.

Junto al impulso de las cuatro áreas ya mencionadas, el nuevo gobierno debe impulsar nuevas iniciativas de manera inmediata. En primer lugar, la lucha contra los paraísos fiscales que subsisten en la Europa (Lichtenstein Guernsey, Jersey, Isla de Man, San Marino, Mónaco y Gibraltar). La Unión debe realizar una decidida acción para presionar a estos países o territorios para eliminar su estatus y homologarse con el resto de países europeos. En este sentido deben sancionarse y gravarse las transacciones financieras con entidades financieras de dichos países y establecer la obligación de notificar las mismas. Las empresas que estén domiciliadas en estos paraísos o que tengan en su accionariado más de un 15% de capital en dicho países, siguiendo en la línea de consolidación, quedarán inhabilitadas para contratar con las administraciones de los países miembros. De esta forma no sólo reforzaremos la acción contra la corrupción, sino que se contribuirá de forma muy importante a la lucha contra el terrorismo internacional y el lavado de dinero.

En segundo lugar dentro de la necesaria armonización fiscal entre los países de la Unión, será critico avanzar en la tributación de las sociedades. En este ámbito la armonización de la definición de la base imponible en todos los países del impuesto de sociedades, sobre la cual ya existe una propuesta, es un elemento crítico para evitar la deslocalización fiscal de corporaciones. El establecimiento de una banda de tipos de gravamen contribuiría de manera muy sobresaliente a dicho objetivo.

4.2 La contribución a la resolución multilateral de conflictos.

Todavía existen numerosas guerras y conflictos que amenazan la estabilidad y seguridad mundial. España ha sido durante estos años un aliado firme participando en todas las misiones impulsadas tanto por la Alianza Atlántica como por la Unión Europea, y debe seguir siéndolo. Para ello requiere incrementar sus capacidades militares con el fin de poder participar en las mismas con la máxima seguridad posible para nuestros efectivos militares y con la máxima eficacia. España debe continuar siendo un socio fiable y apoyar cuantas iniciativas sean necesarias con el fin de intervenir en las zonas sometidas a guerras y conflictos.

España debe contribuir a las misiones en función de su tamaño e importancia política y económica, realizando las operaciones que se le encomienden de acuerdo con los procedimientos de las instituciones multilaterales de seguridad y defensa, como ha venido haciendo hasta ahora.

En este sentido debería ser un objetivo deseable que la participación en operaciones de paz de Naciones Unidas se efectuase a través de la Unión Europea y sus estructuras militares, de manera que se puedan aprovechar las economías de escala y disponer de los recursos adecuados para cada misión. La actuación en estas operaciones bajo la bandera de la Unión Europea, y su financiación a través de los mecanismos de solidaridad que se establezcan, deberá ser una acción a proponer a los demás socios de la Unión Europea.

La contribución al desarrollo y el apoyo a las organizaciones no gubernamentales son también valiosas herramientas de esta política, siendo necesaria la aprobación de un estatuto de las organizaciones no militares en su acción en zona sometidas a conflicto militar con el fin de garantizar su acción y preservar su seguridad.

4.3 La seguridad

Otro reto para nuestra acción exterior es preservar la seguridad de los ciudadanos y de sus intereses allá donde éstos se encuentren. Hoy en día la seguridad tiene vertientes muy diferentes y cada una de ellas requiere de acciones que engloban a toda la sociedad. En la actualidad las tres mayores amenazas a nuestra seguridad a las que España se enfrenta y que requieren de una acción decisiva son:

a)    El terrorismo yihadista. Aunque el Estado Islámico y Al Qaeda han sufrido en las últimas semanas numerosas bajas, todavía nos sigue asombrando su capacidad de violencia indiscriminada y sanguinaria. Los atentados producidos en Europa no sólo han contribuido a incrementar la sensación de inseguridad dentro de las fronteras de Europa, sino que tienen un efecto inmediato e imprevisible sobre la convivencia en el viejo continente, especialmente entre los 13 millones de musulmanes que viven en la Unión Europea. Todos los recursos de inteligencia, policiales y militares deben ponerse al servicio de esta acción para terminar con esta amenaza y devolver la tranquilidad a los europeos.
b)    La inmigración ilegal, espoleada en los últimos meses por los conflictos provocados por organizaciones terroristas en el Sahel y en golfo de Guinea, así como por la miseria, empujan a cientos de miles de personas a las fronteras europeas. Sin embargo la situación en Europa con millones de personas en la pobreza y con altas tasa de paro, no parece el destino idóneo de inmigrantes que no buscan tanto un trabajo como un lugar seguro donde vivir. La Unión Europea debe blindar sus fronteras que no deben ser violentadas por la fuerza. La contribución a la seguridad y al desarrollo económico en estos países de origen, junto con políticas disuasorias deberían limitar esa presión que en numerosas ocasiones terminan en tragedias. Especialmente intensa debe ser la acción en las áreas de origen de estos inmigrantes para devolver la paz, la estabilidad y garantizarles un desarrollo económico. Pretender resolver el problema en Europa es una utopía.
c)    La seguridad energética es otro factor clave.  Nuestro país importa el 74% de la energía que necesita, una tasa muy por encima de la media, lo que nos hace más vulnerables y provoca que la energía sea más cara. España importa el 53% del gas desde Argelia y un 10% de Nigeria; dos países en los que existen graves conflictos que en caso de impulsarse pondrían en riesgo el suministro de gas. En el caso del petróleo y aunque existe mayor diversificación, Nigeria y Rusia son nuestros grandes proveedores. Nigeria con la amenaza de Boko Haram y Rusia empeñada en usar la energía como arma de presión para defensar sus ambiciones e intereses, nos deben alertar sobre esta dependencia y buscar alternativas en otras zonas. España debe prestar atención a la estabilidad y seguridad en estos países y buscar una mayor diversificación. El crecimiento de las fuentes nacionales de energía reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles contribuirá a un país más seguro y menos supeditado a situaciones que no podemos controlar.

4.4. La promoción de la marca España.

España mantiene relaciones comerciales con más de ciento cincuenta países y nuestras empresas tienen presencia en más de cien estados. El gobierno debe poner todos los instrumentos de su acción exterior al servicio de las empresas que hacen negocios en terceros países. El gobierno debe ser agente catalizador en la apertura de mercados y debe prestar la colaboración que le requieran las empresas en su internacionalización. Sin embargo el gobierno no debe ser el director de la acción comercial de la empresas sino el organismo que apoye y defienda los intereses de las mismas.

A este fin entre las medidas que podrían coadyuvar a este objetivo estarían:

a)    La transformación de las oficinas comerciales en una agencia con estructura empresarial, que pueda interactuar con las empresas y disponer de diversas fuentes de recursos para su actuación.
b)   La aprobación de una norma que regule los casos y la forma en la que el gobierno apoyará las acciones comerciales de las empresas en el exterior. Según el interés estratégico o el importe, se determinarán las autoridades que deberían apoyar  dicha acción comercial.
c)    España deberá proteger los intereses de las empresas en el exterior contra acciones ilegítimas o ilegales de los gobiernos y a este fin supeditará su política exterior. El gobierno establecerá los casos en los que podrán perseguirse judicialmente en España los casos de atentados o acciones contra las propiedades de españoles en el extranjeros.

La acción comercial exige en primer lugar de consolidar mercados tradicionales o de influencia como la Unión Europea y América Latina, pero España deberá volcarse en los nuevos mercados africanos y en extremo oriente donde se producirá más del 80% del crecimiento económico de las próximas décadas.

La promoción de la marca España quizás no requiera de tan alto rango orgánico pero si de recursos y personas. Debería realizarse una consolidación de las distintas entidades que tienen capacidades en este ámbito de actuación como marca España, ICEX, oficinas comerciales, P4R etc.

4.5. Intereses bilaterales.

A pesar de la clara tendencia multilateral, la política exterior sigue siendo nacional y por tanto sus intereses se pueden complementar con la actuación en el marco de organizaciones internacionales, pero éstas no pueden reemplazar a la actuación sobre aquellos países o áreas que son objetivos estratégicos como  país. Los retos específicos que consideramos son los siguientes: América Latina con especial atención a Cuba y Venezuela; así como el Magreb, Israel, Marruecos, Francia y Portugal, y también deberá perseverarse en la acción sobre Gibraltar.

Marruecos

La relaciones bilaterales entre los vecinos son críticas para ambos. Existen muchos campos de interés común que aconsejan incrementar los intercambios comerciales, fomentar la colaboración militar, en inteligencia y también los intercambios políticos. La estabilidad y el desarrollo económico de Marruecos son objetivos primarios de España a los que deberá contribuir con especial atención. España debe impulsar una mayor integración de los marroquíes en la Unión Europea y ha de impulsarse los actuales mecanismos de trabajo bilateral con cumbres anuales entre ambos gobiernos y constituir un organismo conjunto de coordinación. La colaboración contra la expansión del terrorismo yihadista así como contra la inmigración ilegal deben ser ejes de esta actuación. España deberá prestar la asistencia técnica a Marruecos en el marco de los acuerdos que ambos países decidan, para asegurar la fronteras del país alauita.

  América Latina.

España es un miembro más de la comunidad latina, y por tanto debe tratar y ser tratado como igual. Los numerosos lazos que nos unen deben impulsar todavía más los intercambios comerciales, el flujo de inversiones y los intercambios sociales y culturales. España deberá promover la exención de visado a todos los originarios de America Latina que accedan a la Unión Europea, salvo aquellos casos específicos en los que razones de seguridad requieran de un tratamiento justificado y acordado bilateralmente. Asimismo deberán existir acuerdos con todos los países que proporcionen seguridad jurídica a las actividades empresariales y eviten la doble imposición así como levantar cualquier medida en vigor medida restrictiva del comercio entre España y América Latina. Son muchas las oportunidades que este espacio común nos brinda, y que no deben ser desperdiciadas.

Cuba

España debe apoyar el proceso de apertura del régimen cubano, y deberá ser actor importante en el proceso de democratización de la isla, paso necesario para la total integración de Cuba en las economías occidentales. España deberá prestar toda la asistencia y  recursos financieros que contribuyan al desarrollo económico y político de la isla. España no puede quedar al margen del proceso de diálogo abierto entre Estados Unidos y Cuba y debe impulsar uno similar con la Unión Europea que vaya parejo a los avances que se realicen en términos de derechos humanos y de liberalización de la economía.

Venezuela.

Dentro del respeto más absoluto a la voluntad expresada en las urnas del pueblo venezolano, España debe velar por el respeto a los derechos humanos, garantizar la seguridad de los españoles y de las empresas que hacen negocios en dicho país no permitiendo amenazas ni chantajes que no tienen cabida en las relaciones entre países.

Francia y Portugal

Por razones de vecindad son naciones prioritarias de nuestra acción exterior. En cualquier decisión multilateral, España Portugal y Francia deben adoptar posiciones comunes y actuar de forma coordinada. Asimismo es esencial incrementar la interconexión energética y de transporte entre los tres países que debe ser una prioridad en la política de inversiones públicas, tanto en el marco del denominado Plan Junker como a nivel nacional.

Magreb.

Dados los intereses estratégicos que España tiene en el Magreb, y en marco de las distintas iniciativas y entre ellas la 5+5 y en coordinación especialmente con Francia e Italia, debemos permanecer vigilantes para garantizar la estabilidad y la seguridad en Argelia, Libia y Túnez principalmente. Deberán articularse planes de contingencia entre los tres países junto al resto de aliados para actuar ante posibles amenazas o retos que puedan surgir en estos estados, apoyando de forma activa a los gobiernos de Argelia y Túnez y abogando por el fin de la guerra civil en Libia y la configuración de un gobierno de salvación nacional que sea reconocido internacionalmente.

Israel y el conflicto palestino.

Israel es el aliado más importante que la Unión Europea tiene en Oriente Medio. España por sus especial relación con Israel así como los países árabes debe continuar sirviendo como agente mediador e impulsor para promover una solución que termine en dos estados con fronteras seguras, con pleno reconocimiento mutuo y plenamente democráticos.

Gibraltar.

Dentro de la irrenunciable soberanía española sobre el Peñón, la prioridad del gobierno español debe ser que no se aproveche su ambiguo estatus para la comisión de delitos. El levantamiento de la consideración de paraíso fiscal a través de las medidas que se pretenden impulsar, así como un mayor control del contrabando, deberán ser acciones ineludibles. Las conversaciones con Reino Unido como único interlocutor válido para España deberán garantizar que no se altere el estatus del Peñón o que pueda convertirse en un estado fallido dentro de nuestros límites de soberanía.

5. CONCLUSIONES

En un entorno de crisis económica, con altas tasas de paro, con el resurgimiento de amenazas a nuestra seguridad y tomando en consideración los pasos firmes que se han dado en materia de crecimiento en la Unión Europea, la política exterior de España tiene grandes retos para los próximos cuatro años. España no puede ser agente pasivo de las grandes decisiones internacionales, lo que no se corresponde con su posición en el mundo ni con la defensa de nuestros intereses.

La sociedad española no entiende ni presta atención a las cuestiones internacionales, pero sin embargo muchas de las acciones de nuestra vida diaria están íntimamente relacionadas con la acción exterior, Difícilmente podemos saber qué estudiar, qué comprar, o seremos incapaces de luchar contra la corrupción o atacar el desempleo si perdemos la óptica internacional.

Las cesiones de soberanía a la Unión Europea no implican dejadez de funciones sino una manera diferente de ejercer la soberanía en un entorno compartido. Teniendo en cuenta que nuestra moneda se imprime desde un banco central en Frankfurt y que una buena parte de las políticas sectoriales se discuten y deciden en Bruselas, estamos obligados a ser activos en la defensa de nuestros intereses nacionales allí donde se discuten y deciden.

Son muchos los temas que han quedado fuera de estos apuntes, y que seguramente pueden tener tanta importancia como los aquí detallados para muchas personas; sin embargo creo que los aspectos esenciales están descritos.

Tampoco se trata de un programa de gobierno exhaustivo, sino de un documento para la reflexión y para concienciar de los retos y objetivos que deberían perseguirse en la acción exterior en los próximos años.

Finalmente señalar que la cohesión interna y la vertebración son elementos críticos para poder defender con eficacia los intereses de España en el exterior; de ahí que las grandes políticas de estado para que sean eficaces en el ámbito internacional deben ser consensuadas, lo que no quiere decir que agraden a todo el mundo ya que sería inviable, pero si que deben al menos generar unas mayorías cualificadas.


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