martes, 10 de marzo de 2015

¿POR QUÉ SOY DE CIUDADANOS? QUÉ DEBEMOS ESPERAR DE UN GOBIERNO DE CENTRO PARA ESPAÑA


Durante todo el periodo democrático tanto el partido socialista como el popular encontraron su caladero de votos en el centro; donde se sitúa más de cincuenta por ciento del espectro sociológico español. Pero ambos partidos nunca supieron acomodarse en una posición que les resulta extraña. Para la derecha existen razones morales ( la UCD se disuelve por la ley del divorcio y la oposición de la conferencia episcopal) que la distancian enormemente del centro, dando así satisfacción a una mayoría de votantes conservadores. El partido socialista igualmente ha sentido como una parte de su electorado le abandonaba cuando optaba por políticas económicas de centro, ajustando gasto público y fomentando la privatización de empresas. En definitiva en el ámbito de las ideas, el PSOE se debate entre la socialdemocracia europea y el socialismo marxista y el partido popular se mueve en el mundo de la tradición conservadora y demócrata cristiana europea. ¿Pero quiénes son y donde están los liberales?

La tradición liberal es muy profunda en Europa; fue la responsable de las conquistas políticas del siglo XIX. Fueron los liberales los que trajeron la democracia y la separación de poderes y tomaron la bandera de la burguesía, fomentando la iniciativa privada frente a los conservadores de la época, defensores del absolutismo y de la iniciativa pública. Adam Smith, Rousseau, Voltaire, Montesquieu, Hume, estarían en la esencial liberal. Existen en la actualidad numerosos partidos de que defienden políticas de liberalismo radical o igualitario, sobre la base del pensamiento de Rawls, Ackerman, Dworking o Amartya Sen, aunque imagino que poco sabrán de ellos.  Transformaron el liberalismo clásico a las demandas de la sociedad del siglo XXI, sin cejar en sus bases, pero asumiendo la necesidad de que la libertad del individuo requiere en su desarrollo y consolidación de la remoción de obstáculos y de políticas positivas de discriminación en casos muy puntuales.

Si miramos al terrenos práctico, ¿Qué debe ofrecer a la sociedad un partido de corte liberal como Ciudadanos?, ésta es mi ambición.


Visión de España.

Ciudadanos es un partido español; cree y defiende la unidad de España en su rica diversidad, en su realidad. Tiene una gran ambición para España, posicionándola en el mundo entre las grandes naciones. Ciudadanos dice lo mismo en cualquier comunidad autónoma y lo dice en todas las lenguas españolas. Defiende sus fronteras como parte fundamental de la misión del gobierno de una nación; y también su idiosincrasia, su riqueza y diversidad. Un partido que enarbola con orgullo a España.

Esta visión de España no es incompatible con el desarrollo autonómico, ni con las ambiciones de las regiones históricas de alcanzar mayores cuotas de autogobierno dentro de España. Solo existen dos límites a esta ambición legítima: la igualdad de todos los españoles en cualquier rincón de España y la racionalidad. Un partido que aspira a la vertebración de España, que es más que la suma de los intereses regionales y en la que todos los españoles y los que residen en ella de forma legal, reciban del estado las prestaciones que contribuyen a sostener en función de su nivel de renta y capacidad, pero que es solidaria con aquellos que están en el camino de integrarse a nuestra sociedad y nuestros valores. La defensa de España y de sus ciudadanos allá donde se encuentren debe constituir una prioridad de un partido liberal de centro progresista.

Defensa y promoción de la persona.

Como partido liberal, sitúa  los derechos del hombre en el centro de su acción. Sus derechos individuales deben gozar de la máxima protección y los tribunales deben ampararlos ante cualquier ataque, amenaza, especialmente cuando procede de las administraciones públicas. El único obstáculo al desarrollo de los derechos de la persona, es no dañar los derechos de otros de una forma explícita. La colectividad no puede desarrollarse o gobernarse si no se respetan los derechos de las personas, y nunca lo puede hacer a costa de ellos. Defender y proteger y fomentar el libre desarrollo de la personalidad en todas sus facetas, la libre práctica de sus creencias y la máxima garantía en el ejercicio del derecho de expresión son parte del credo de un gobierno liberal progresista. El hombre como centro del mundo y de la acción política ésta la máxima del liberalismo moderno. Un estado donde todos sus ciudadanos deben defender y asumir los valores democráticos y liberales de nuestra sociedad, sea cual sea su origen o religión o credo político

La iniciativa privada como principal agente económico.

El individuo como agente económico y motor del crecimiento. Un liberal defiende y fomenta la iniciativa privada; confía en los emprendedores y en su capacidad para generar riqueza y empleo. El Estado debe ser principalmente un removedor de obstáculos para el desarrollo de la iniciativa privada. El gobierno debe ser vigilante en el mercado para que no se pisoteen los derechos de las personas ni se produzcan situaciones de posición dominante. El mercado es el mejor ambiente para el crecimiento económico, y solo cuando no cumple sus funciones de equilibrio y de provisión de bienes necesarios, se justifica una acción del gobierno. Pero no es sustituto del empresario ni sabe cómo dirigir empresas. La intervención directa del estado en la economía debe ser básicamente reguladora y de control. Solo se justificará la participación en empresas cuando las externalidades de esta intervención sean positivas, pero bajo un principio de excepcionalidad. En la provisión de servicios básicos esenciales como sanidad, educación, protección del medio ambiente, seguridad, y en general de bienes públicos, el gobierno será un proveedor activo de servicios, bajo los procedimientos y la estructura que mejor sirva a los objetivos, pero sin renunciar en el ámbito público al espíritu empresarial y de competencia.

Una sociedad más igualitaria en obligaciones, derechos y oportunidades.

La igualdad no es un objetivo liberal ni mucho menos deseable, pero si lo es reducir las desigualdades que es producto de la falta de oportunidades; de la imposibilidad para determinados colectivos de desarrollarse profesionalmente e individualmente y de la discriminación que sufren ciertos colectivos. Para que todas las personas sean libres deben tener garantizados unas condiciones mínimas de vida con dignidad y la opción de llegar donde le lleven sus meritos y esfuerzos, removiéndose obstáculos. Pero también creo que como parte de ese desarrollo individual, debe ser una sociedad que premie el mérito. El gobierno debe incentivar la excelencia y premiar el mérito más que subvencionar el fracaso.

Una sociedad dinámica.

El mundo está en constante transformación, pero también la sociedad, y los partidos tradicionales continúan ofreciendo soluciones antiguas a los problemas de hoy. La participación ciudadana en los procesos de decisión política hoy en día resulta mucho más apasionante y posible gracias a los grandes flujos de conocimiento e información. Una sociedad que quiere tener mejores servicios públicos, mejor educación; ser más solidaria y progresar; que se preocupa más por los resultados que por los medios, debe ser partícipe activo de su futuro acabando con el monopolio de los partidos de la política. En una sociedad muy corporativa, hay que volver a poner al individuo en el centro de la política, para llevar el debate político a los logros colectivos y no a la victoria de unos colectivos frente a otros.

Una educación de calidad, orientada al mérito, que ofrezca una oportunidad a todo estudiante de acuerdo a sus capacidades individuales y no dependiendo del nivel de renta. Una sociedad que disponga de los mecanismos para financiar directamente actividades de mecenazgo de interés social, donde el gobierno no tenga el monopolio de decidir como gastar el dinero de los ciudadanos en el bien común.

Regeneración democrática.

Un partido que devuelve al centro de la discusión la división de poderes. Un poder judicial independiente que elige a sus propios gobernantes en base a criterios de mérito, experiencia y también de posicionamiento ideológico. Una fiscalía plenamente autónoma del gobierno. Una justicia que alcanza a todos por igual, del primero al último de los ciudadanos, rápida y gratuita. Un partido que combate la corrupción que está anclada en un sistema de partidos cerrado con ausencia de transparencia. Que defiende las listas abiertas, incluso un sistema mayoritario. Cuando cada representante se deba a unos ciudadanos identificados que votan por la persona y las ideas que representan, mucho se cuidará de no fallarles.

Un partido que defiende la elección directa de alcaldes. Que quiere convertir el senado en una cámara de representación territorial que sea un organismo de vertebración territorial y de ciudadanos. Un partido que fomente el asociacionismo fuera de las grandes organizaciones sindicales, empresariales o políticas. Un sistema donde la corrupción no tiene cabida y en la que se arbitran medidas para evitar sus causas y con responsabilidades patrimoniales de los partidos por la mala acción de sus afiliados, como en cualquier empresa.
El estado generador de condiciones de crecimiento

Finalmente un gobierno que genere condiciones para el crecimiento; no que lo protagonice o lo obstaculice en base a consideraciones ideológicas desfasadas. Una administración que corra tras el ciudadano y no al contrario. Donde sea la administración la que deba actuar para poder ejercer sus derechos frente al ciudadano y no al contrario. Un país donde cada administración tenga una competencia asignada y que no deba ser el ciudadano el que deba averiguar a qué ventanilla debe acudir. Un país donde los funcionarios cobren lo mismo en toda España a igualdad de condiciones y capacitación;

Un país donde se facilite el crédito a los emprendedores con líneas preferenciales; en la que los exportadores encuentren en las embajadas y oficinas comerciales el apoyo que requieren y no un obstáculo. En definitiva un gobierno que solo tiene un objetivo, generar condiciones para el crecimiento económico, social, político y cultural. Un gobierno que gasta lo justo, que no dilapida el sueño de prosperidad de las nuevas generaciones pasándoles la deuda de nuestros desmanes políticos. Un país que se endeuda para invertir y no para pagar la nómina.


Esta es mi visión de lo que representa Ciudadanos, espero no estar confundido; pero para aquellos que se empeñan en ocultar idearios y objetivos, ésta es una opción de futuro, contrastada y que se basa en los principios democráticos y de estado de derecho que están en la esencia de la Europa de las libertades.

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