lunes, 16 de marzo de 2015

PORQUE HAY QUE VOTAR CIUDADANOS EL DIA 22M

El próximo domingo día 22, hay mucho en juego para Andalucía; quizás no se ha resaltado lo suficiente pero la comunidad autónoma más importante en tamaño de España está en un cruce de caminos y dependiendo de cuál tome, acertará o errará.

No voy a argumentar sobre las muchas razones que aconsejan no votar al Partido Socialista o al Partido Popular. No voy a hablar de la corrupción y del hartazgo que está produciendo en una sociedad maltratada por la peor crisis económica desde los años cuarenta. No voy a mencionar razones de cabreo para elegir otras opciones políticas,porque la ira es un estado transitorio, y mal haríamos votando a otras alternativas por desazón, cabreo u odio. No sería nada bueno para ningún partido fundar su base electoral en principios tan negativos como transitorios.

Ni siquiera voy a criticar lo que el gobierno de Andalucía ha hecho en el poder en toda la vida de la Comunidad Autónoma. Serán los andaluces los que evalúen con su voto si sienten que su vida ha mejorado o empeorado. Ellos tienen qué decidir si Andalucía es una región rica mal gobernada y que por tanto debería aspirar a mucho más de lo que ha alcanzado, o si es una comunidad pobre bien gestionada y que por tanto no puede acceder a mejorar sustancialmente el nivel de vida actual de sus habitantes.

La opción de Ciudadanos es positiva, no necesita criticar para desmarcarse ni argumentar contra la corrupción para justificar su existencia ni su necesidad. Ciudadanos no nace sólo para combatir la corrupción, siendo un fenómeno que dilapida los activos democráticos de una nación. España necesita hoy en día una opción de centro, liberal y reformista, y estos términos que usados en vacío suenan muy ampulosos, contienen todo un ideario político, económico y social que nuestro país requiere para abordar los retos del futuro cercano y plantar las bases para la estabilidad de España a largo plazo, perspectiva que ningún partido político debe perder.

Es una realidad que España saldrá de esta crisis, ya lo está haciendo de forma incipiente, pero es una tendencia irrefutable, al menos tomando en cuenta el contexto actual. Pero ¿Cómo va a Andalucía a sumarse a este nuevo desarrollo de la economía española?. ¿Va a seguir anclada en el modelo económico de los últimos cincuenta años, que ningún gobierno ha sido capaz de derribar: emigración de los más capacitados, el turismo, la construcción, y un campo con una productiva deficiente y una macroestructura de gobierno que agrupa a un alto porcentaje de la población activa andaluza?

La segunda cuestión es cómo se van a atacar los déficits perennes que tiene Andalucía que son la educación y el desempleo. No es posible que el sistema educativo de Andalucía no esté al mismo nivel que los de otras regiones y  no es admisible que no se pueda absorber a un tercio de la mano de obra de toda la Comunidad Autónoma que se encuentra en desempleo.

Y la tercera cuestión es cómo se va a continuar ofreciendo a los ciudadanos unos servicios sociales adecuados a una sociedad europea del siglo XXI, cuando la economía de la comunidad no es capaz de sostener una Andalucía del bienestar.

Estas son las cuestiones reales a las que hay que dar respuesta, y por desgracia ya conocemos las que ofrecen otros partidos y las rémoras que arrastran por haber convertido la política en un objetivo endogámico que solo requiere de los ciudadanos para depositar la papeleta en las urnas.

Tampoco debemos caer en el discurso fácil de desacreditar a los demás por sus intenciones o soluciones, por muy convencidos que estemos que nos llevarían al colapso; cada uno es víctima de sus palabras y promesas. Solamente el que no sabe lo que va a hacer o no tiene sólidos argumentos, recurre a la arenga o al enfrentamiento dialéctico para consumir el tiempo que los electores le permiten sin comprometerse a nada.

Pero volviendo a las cuestiones esenciales que plantean lo que realmente está en juego en Andalucía, el programa de Ciudadanos tiene a mi juicio dos virtudes que son esenciales a la hora de evaluar un proyecto político. Primero tiene una base ideológica y política muy enraizada en los fundamentos de la Europa democrática, liberal y social que creó la Revolución francesa. ¿Acaso no siguen siendo el triunvirato del estado moderno la Libertad, la Justicia y la Fraternidad? Porque ni conservadores ni socialistas han sido adalides de los tres principios, y siempre han sacrificado alguno para así dar prioridad a otros. Ciudadanos cree que la libertad del ser humano es la esencia de la democracia; la Justicia le convierte en Ciudadano, en sujeto de derechos y deberes y la Fraternidad le confiere una esencia moral sin la cual no puede entenderse la vida del hombre en sociedad.

La segunda virtud es que ofrece una alternativa de cambio que posibilita cambiar las cañerías del edificio sin dejar de dar agua a todos; cambiar los cables sin dejar de dar luz, y remozar el edificio sin que nadie deba marcharse durante la reforma. Solo así puede hacerse una transformación que nos encamine hacía el desarrollo económico y social.

En Andalucía este cambio comienza por incentivar a los que crean empleo, que son los autónomos y emprendedores; cada euro que se gasta de menos en burocracia y se destina a este colectivo, es un euro que se multiplica. Hay que suprimir barreras a los que se arriesgan para crear empleo. Hay que olvidarse de la cultura de la subvención que ha sido un instrumento de falta de competitividad. Las empresas no necesitan subsidios, requieren apoyo institucional, un marco jurídico adecuado y una estructura fiscal que no penalice las actividades productivas.

El destierro del subsidio y de la subvención es el comienzo del camino del éxito para Andalucía. Hay que poner el dinero en circulación y multiplicarlo, no agotarlo. Una administración más reducida y eficaz, con más músculo y menos grasa, ayudará a transformar esta rica región. Porque Andalucía probablemente es la región más rica de España, la que tiene más activos y sin embargo ha sido maltratada y mal aconsejada. Pareciera que Andalucía se durmió con Cánovas y todavía no ha despertado.

El segundo reto es el déficit de la educación. El abandono escolar es insultante. El sistema educativo en Andalucía lleva del aula al paro y de ahí al subsidio y hay que romper ese círculo vicioso que ya lleva tres generaciones. Si el estado debe ser activo es sin duda en este campo, y es la prioridad para conseguir que Andalucía despierte del letargo.

Finalmente Andalucía no puede pretender tener servicios de primera siendo una economía de segunda. Es insostenible que una comunidad con un 35% de paro puede ofrecer una atención social y sanitaria de calidad. Dedicar recursos crecientes a estas políticas sin apostar por el crecimiento es condenar a la siguiente generación a tener que marchar porque ni trabajo ni sanidad ni educación. No nos empeñemos en decir que se puede mantener el estado de bienestar sin cambios radicales. No se puede engañar de una manera tan vil al votante. La garantía del bienestar es el crecimiento económico y el empleo, y para ello si es necesario, deberán adelgazarse las administraciones públicas. No hay más remedio, Andalucía está en riesgo de exclusión social en Europa y no puede seguir defendiendo que la política que la ha conducido a esta caverna va a funcionar esta vez.

Por eso, cuando un votante vaya a la urna, que no vote a Ciudadanos por cabreo o por desazón, aunque todos los votos valen lo mismo. Para transformar Andalucía hace falta la ilusión de la gente y sobre todo de los que votan por nuestra opción, de ahí que deban a ver a Ciudadanos como una opción transformadora, sin ataduras, sin pasados que ocultar, con un programa dirigido a dar respuestas a las necesidades reales de los ciudadanos, que es capaz de decir lo que muchos no querrán oír, porque en política pretender contentar a todo el mundo no solo no se puede sino que es imposible.

Llenen esas urnas de votos naranjas si realmente consideran que ésta es una opción creíble, si creen que sus futuros representantes son hombres de bien, buena gente como dicen ustedes y dense una oportunidad real para cambiar, porque realmente sí se puede.



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