sábado, 20 de junio de 2015

22 DE JUNIO: FINAL DEL PARTIDO GRECIA VS INSTITUCIONES

En febrero de este año, la Unión Europea y las Instituciones; ese término que parecía satisfacer las demandas griegas frente al de troika, lo que debería ser más del gusto de Tsipras, le fijaron a Grecia un calendario y unas acciones claras al gobierno heleno. Se dijo que podría acceder a una ayuda de emergencia de inmediato si se presentaban las reformas y se producía la inspección de las instituciones de la Cuentas Públicas, y nada de esto ha ocurrido. Las discusiones están donde comenzaron. Grecia juega a escabullirse en la retórica política buscando un acuerdo no técnico; y la Unión Europea y el Fondo Monetario, fieles a sus principios y procedimientos, como no podía ser de otra manera ya que no tienen un mandato diferente de las autoridades nacionales de las que dependen, deben hacer cumplir lo pactado; no hay alternativas. Pacta sunt servanda.

Pero el tiempo se acabó como dijo el presidente del Eurogrupo, y que esperemos que continúe por mucho tiempo, el holandés de nombre impronunciable; la única opción es un acuerdo político el proximo lunes, pero este acuerdo solo es posible si Grecia acepta las condiciones de las Instituciones; y no por una cuestión de autoridad o soberbia sino porque es más difícil poner de acuerdo a países como Irlanda, Portugal o España que las pasaron canutas; o a los conservadores que gobiernan en el norte de Europa, y no digamos a los parlamentarios de la CDU en Alemania, y hacerlo saltándose todo lo que han venido manteniendo en los últimos meses. Además los que conocen los mecanismos de la Unión Europea saben que los políticos solo ejecutan lo que los técnicos acuerdan después de meses de duro trabajo. Nunca en la historia de la Unión Europea se han tomado decisiones no amparadas por el trabajo de los técnicos. Por eso Grecia no puede esperar el lunes nada diferente de la Unión Europea.


Pero suponiendo que el lunes se alcanzara un acuerdo, existen varios parlamentos que deben aprobarlo en esta semana para que se pueda liberar el paquete remanente del segundo plan de ayuda antes del lunes; y si el acuerdo no está bien explicado y madurado, bastaría que un solo país no lo aprobara para que se cayera todo el escenario. De manera que sólo Grecia puede cambiar su situación.

Pero ¿Cuáles son los posibles escenarios ante los que Grecia podría encontrarse?.

El más factible, a mi juicio, es que se alcance un acuerdo que deberá regresar a todo aquello que motivo la llegada de Syriza al poder, y que fueron las políticas de austeridad de Karamanlis que ya comenzaban a dar sus frutos. La llegada de Tsipras le ha costado a Grecia pasar del crecimiento a la recesión, un aumento del paro y sigue sin aplicar programa alguno de ayuda social urgente, de manera que los griegos optaron de forma equivocada. Primera lección, los gobiernos no pueden mentir a los votantes diciéndoles que torcerán brazos cuando al final acabarán con sus brazos torcidos. En este caso, Tsipras se vería abocado a unas elecciones en las que esperaría un respaldo a su política que obviamente presentaría como un triunfo frente a la Unión Europea y los conservadores. Pero ir a las urnas siempre tiene su riesgo y coste. Este acuerdo implicaría menos pensiones, menos gastos público, más impuestos de los que se cobran, privatizaciones etc. Cómo lo venda Tsipras es problema suyo, pero que no tiene una opción mejor, es claro.

Si Tsipras se enroca y prefiere no llegar a un acuerdo con la Unión Europea. La decisión primera que deberá tomar esa misma noche es el corralito financiero. Impedir la salida de depósitos y limitar la cantidad disponible a dinero de bolsillo. Los bancos no podrían abrir al día siguiente de una decisión de falta de acuerdo porque no solo sería la quiebra de Grecia sino el final de su economía. El segundo paso sería el impago de la deuda; lo lógico sería que esa misma noche Grecia se declarase insolvente y manifieste que no se puede hacer frente a los pagos de los créditos del FMI del día 30 y los del BCE de junio, y a los pagos más importantes para agosto y septiembre.

Lo lógico sería que ese mismo día se impida el libre tránsito de capitales con la Unión Europea y se establezca una devaluación del Euro griego; lo que básicamente es el Grexit; la salida de Grecia del sistema de la moneda única y del banco Central Europeo. Sin la gasolinera del BCE, todos los bancos griegos cerrarán y deberán ser nacionalizados, aunque no sirva para nada ese mismo día.

En las siguientes 48 horas; el gobierno de Tsipras deberá declarar el estado de emergencia y seguramente las fuerzas armadas y de seguridad habrán garantizar la seguridad ante el caos económico y social que se producirá: desabastecimiento de mercados; tráfico ilegal de divisas en las fronteras; impago de sueldos públicos y pensiones, cierre de bancos y quiebras en cadena. En un mes más del treinta por ciento de las empresas griegas quebrarán al no tener fondos. La tasa de paro podría llegar al 35% antes de final de año

Ningún país del mundo le dará dinero a Grecia, ya que el sistema bancario internacional impedirá que cualquier país financie a Grecia porque que cualquier transferencia de fondos será embargada. Ni China ni Rusia tienen medios financieros para financiar al país heleno. Cuando el país sea declarado en bancarrota, cualquier juez de cualquier rincón del mundo comenzará a embargar bienes griegos en el exterior; se congelarán las cuentas en el exterior y las reservas que Grecia todavía tiene en el BCE quedarán embargadas. Hasta que no se salde la deuda, quizás cincuenta años en el escenario más optimista, Grecia será deudora de todas las instituciones y entrará en una depresión similar a la que aconteció desde el siglo de Pericles a la invasión turca. El PIB podrá caer hasta un 25% el primer año y otro 25% en el segundo. La renta per caerá a los niveles de hace treinta años. Una Grecia más débil abalanzará sobre ella, como en el pasado a las grandes potencias regionales, Rusia y Turquía, generándose un potencial escenario de conflicto en el vientre de Europa

Los países europeos no perderían muchos recursos a corto plazo ya que la amortización de los préstamos es a largo plazo, pero habrá que provisionar más de 300.000 millones de Euros entre bancos y gobiernos. Al menos diez grandes bancos europeos entrarán en situación de insolvencia y el Banco Central deberá intervenir de forma masiva para evitar la caída de bancos. Al menos deberá hacer una provisión de 250.000 millones de Euros, para evitar el desmoronamiento del Euro en los mercados y poner en peligro a las economías más débiles como Italia, España y Francia. Será un duro golpe, pero ya existen los mecanismos para amortiguar el golpe. Si esto es así, la Eurozona saldrá fortalecida y con más credibilidad a medio plazo. Grecia puede ser el revulsivo para salvar a España, Francia e Italia definitivamente con una masiva intervención del Banco Central Europeo.

¿Cabe un acuerdo después de la quiebra y la salida del Euro?. Siempre es posible mientras que Grecia permanece en la Unión Europea; pero si el país heleno no puede hacer sus aportaciones al presupuesto comunitario; todas las ayudas serán embargadas. La Unión Europea no podrá enviar un solo euro a Grecia ya que serán embargados todos estos fondos, incluyendo los fondos de ayuda social. Pero para que este escenario de un nuevo acuerdo tras la quiebra ocurra los griegos deberán aceptar unas condiciones que harían añorar las que ahora se negaron a aceptar.

Hace un año, Europa no hubiera soportado una salida de Grecia; hoy en día es la mejor opción salvo que Grecia cumpla todos los compromisos solicitados por la Unión Europea. En este momento ceder a Grecia tiene un mayor coste politico y económico que la insolvencia del país heleno y su salida del Euro. Esta es la jodida realidad.


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