domingo, 7 de junio de 2015

LOS TRES ERRORES DE ALBERT RIVERA


El fulgurante ascenso de Ciudadanos y Podemos estaba destinado a ser testeado a la hora que ambas formaciones tuvieran que afrontar el reto de  gobernar, de tomar decisiones administrativas y de mostrar resultados palpables para los ciudadanos en los niveles autonómicos y municipales. Pero no podíamos imaginar que apenas dos semanas después de las elecciones y sin haber accedido todavía a ningún gobierno, Ciudadanos y Podemos entrarían en una crisis que ya tiene efectos en las últimas encuestas.

 Lo de Podemos podía augurarse ante el lío monumental que han organizado con listas y candidatos, que unas veces son del partido y al día siguiente como San Pedro lo niegan tres veces; pero para un partido con un centro de poder muy localizado y basado casi en exclusiva, en el liderazgo de Albert Rivera, esta situación resulta más inexplicable. A mi juicio, tres han sido los errores cometidos por Rivera que necesitan ser corregidos si Ciudadanos aspira a ser una fuerza política consolidada en el espectro político nacional.

El primer error ha sido centralizar toda la acción política en la lucha contra la corrupción política, anteponiendo esta pelea ética a cualquier otra acción política. Combatir la corrupción es muy importante y suponemos que todos deben hacerlo, pero sobre todo la Guardia Civil y la Policía. No cabe duda que puede haber muchas iniciativas contra la corrupción necesarias, pero menos códigos éticos y más medidas legislativas y punitivas. Pero no pueden ocultarse decisiones ni dejar a comunidades autónomas sin gobernar por no aceptar decisiones o códigos. Si un partido democráticamente no quiere tener primarias, que nos importa a los demás; pretender que todos cambien sus procesos internos en lugar de hablar de impuestos, de sanidad o educación que también son temas importantes no es lógico; porque al primer caso de corrupción que tendrá Ciudadanos, habrá perdido gran parte de su legitimidad. Pedir compromisos éticos sí, pero gobernar o dejar gobernar también.

La segunda equivocación es la indefinición ideológica; si Ciudadanos aspira a ocupar el centro izquierda lo tiene complicado porque es un espacio bien cubierto por el PSOE. Ciudadanos se ha vendido como un partido nacional que está dispuesto a replantear el mapa nacionalista; que defiende la libertad de mercado y la reducción de impuestos. Ante los mensajes de la izquierda de que Ciudadanos debe apoyar como si lo único ético fuera pactar con el PSOE, todos los que hemos votado Ciudadanos no percibimos un partido socialdemócrata. La gran mayoría de los votantes lo que ha valorado ha sido el lenguaje sin miedo contra determinados tabúes que incluso la derecha nunca denunció con tanta claridad. Pretender ahora convencernos que no existen preferencias políticas y que hay una equidistancia con el partido del tripartito y de la alianza con los nacionalistas vascos y con el zapaterismo que casi nos lleva a la quiebra y con el partido popular es algo que no entendemos muchos votantes. Aspiramos a un centro liberal que supere muchas taras que arrastra el partido popular, que sea capaz de ofrecer una opción ganadora a la sociedad española; si eso no es Ciudadanos y se convierte en otro adalid de las políticas igualitarias e intervencionistas, no sólo nos habrán transmitido mal sus ideas, por no ser peyorativo, sino que además firmará su desaparición. La experiencia de UPyD es muy clarificadora en este sentido.

El tercer error ha sido  creer que las generales le irán mejor a Ciudadanos si no se mojan o se moja con todos. El partido de Rivera ha vendido un mensaje valiente y transparente; pero cuando llega el momento de las decisiones, les tiemblan las canillas y hacen lo mismo que todos los demás, tactismo, declaraciones contradictorias dependiendo de la presión mediática y esperar que los demás muevan ficha. Nadie le va a pasar factura a Ciudadanos si pacta con el partido popular y apoya posiciones antinacionalistas pactando con el PSOE. Pero pretender o tan siquiera dar a entender que puede existir un diálogo con Podemos es una aberración para la gran mayoría de la población española que asiste estupefacta al pacto de Podemos con Bildu en Pamplona. Este pacto ya debería inhabilitar a cualquier persona decente de sentarse a pactar con Podemos o con sus marcas blancas. Aceptar pactos antinatura nos ha llevado al estado lamentable de la nación española, y no debería ser Ciudadanos quien alimente a este Saturno.


Hay un gran espacio político por cubrir en España; el liberal; lejos de las políticas neoconservadoras y de la socialdemocracia; un partido con una profunda defensa de la nación española, de la libertad individual, de la propiedad privada, de una justicia independiente, con un estado más pequeño - hay que quitar grasa y jamón- y con mas liquidez en el bolsillo de los contribuyentes, lo que no es incompatible con mantener políticas públicas esenciales, y más control del gasto público. Si estamos aquí vamos bien; si es otra cosa; creo que muchos votantes de ciudadanos volverán a mirar al partido popular.

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