viernes, 14 de agosto de 2015

ESPAÑA, VUELTA A LA RECESION

El Fondo Monetario Internacional acaba de advertirnos, una vez más que la mayoría de las economías europeas no han hecho todos los deberes y que el crecimiento se ralentizará a partir del año que viene. Es mu probable que las altas crecimientos de empleo mengüen a partir de octubre y que no volvamos a ver los resultados de los últimos meses hasta dentro de mucho tiempo si no se toma las medidas correctas.

La economía española es como un vehículo que depende de la gasolina, de la administración del motor y de la potencia del vehículo.

En estos cuatro años la aceleración de la economía ha procedido de las mismas causas que nos llevaron a todas las crisis económicas de los últimos cien años, inyectar más gasolina al motor. Las reformas han ido encaminadas a dotar de más recursos a los consumidores, gracias a la bajada de la gasolina que ha puesto en manos de los usuarios miles de millones de liquidez extra; ha mejorado a su vez de forma sustancial nuestra balanza de pagos; también las bajadas de impuestos han buscado un fenómeno similar y el crédito regalado Algunas reformas sin duda han sido esenciales, y sin ellas con la gasolina inyectada no se habría exportado tanto ni crecido tanto, como la reforma laboral; pero su impulso ya está agotándose.

Los fundamentos del crecimiento de los últimos dos años se están esfumando sin que una vez más se haya resuelto el dilema de la alternativa sostenible. Los problemas estructurales siguen siendo los mismos y mientras las medidas económicas no se enfoquen a su remedio, estamos condenados a volver a la recesión, porque no se ha producido ningún elemento en el mundo que nos rodea para pensar que se dan las bases para un crecimiento estable a largo plazo.

Los problemas estructurales de la economía española siguen siendo:

a) La deuda de gobierno, familia y empresas; es el mayor lastre al crecimiento, que exige allegar un muy alto porcentaje de los beneficios, si es que estos se dan, para amortizar deuda: estamos consiguiendo reducir deuda en torno a cuatro puntos de PIB en este año de crecimiento, pero tenemos casi 300% de deuda, y hasta que no esté este ratio por debajo de la mitad, la economía española estará con fundamentos mu débiles. Una paralización de la economía todavía puede abocarnos a un rescate. si es que hay dinero y ganas en Europa para rescatar a alguien más. Pero no estamos solos en este drama Francia e Italia nos acompañan sin olvidarnos de los fríos nórdicos que ya están inmersos en una situación económica mucho más critica.

b) El déficit publico sigue limitando la capacidad de acceder al crédito para la inversión privada y continua incrementando el porcentaje de endeudamiento de nuestra economía. España necesita urgentemente entrar en superávit presupuestario para comenzar a amortizar deuda; esto no puede esperar al 2020. Son necesarias medidas urgentes para reducir el gasto público en cuatro puntos de PIB y hay que hacerlo en los próximos tres años.

c) La alta estacionalidad de nuestra economía con la dependencia del turismo, tiene graves implicaciones sobre la precariedad laboral y también sobre su sostenibilidad. La saturación de los lugares turísticos puede desembocar en una reducción de la aportación del sector a la economía si el gobierno no adopta medidas de inversiones para mantener el nivel y calidad de los servicios e infraestructuras de uno de los pilares básicos de nuestra economía.

d) Las altas rigideces de nuestra economía, sobre todo en el mercado laboral, siguen afectando a nuestra competitividad y a la capacidad de generar empleo. Con este marco laboral, llegar a los veinte millones de ocupados es misión imposible. Necesitamos elevar el efecto multiplicador de nuestros recursos escasos y para ello necesitamos un modelo económico diferente.

e) La estructura economica española es poco sostenible a largo plazo. A la escasez de materias primas  y de energía se une una insuficiente capacidad industrial, que está muy concentrada geográficamente. El deficiente nivel tecnológico tampoco ayudan. El nivel de nuestras universidades y sistema educativo tampoco.

La posibilidad de una nueva crisis financiera está a la puerta de la esquina. La situación deflacionaria puede afectar negativamente a la capacidad de ir amortizando deuda, por lo que es necesario que la economía se reactive a nivel internacional. La crisis de los precios de las materias primas contribuye a que los países que podrían tener más tirón económico y que podrían ser los grandes consumidores de los países desarrollados, tengan tasas de crecimiento más pequeñas y esto a largo plazo no es conveniente.

Si España quiere alcanzar esa cifra mágica de veinte millones de cotizando; es decir crear 2,5 millones de empleos, no será suficiente con pequeñas bajadas de impuestos, el gobierno va a tener que remangarse y dar muchas explicaciones porque solo tocando pilares básicos de nuestro sistema económico y social, se podrá afrontar la nueva crisis, que llegará para 2016. A mi juicio cinco medidas básicas deben abordarse con un nuevo presupuesto ya para 2016:

a) Nuevo escenario  de estabilidad presupuestaria con una reducción acelerada del déficit público para llegar a superávit en 2020. Esto supone adelgazar el gasto público en un 15%, que es una barbaridad y que solo es posible introduciendo mecanismos de cofinanciación en salud y educación; atacando la economía sumergida y el fraude fiscal de forma eficiente;  privatizando el 75% de las empresas y sociedades del estado, ayuntamientos y comunidades autónomas; congelación de plazas públicas durante cinco años, reestructuración administrativa y adelgazamiento del papel del estado en la sociedad.

b) Reforma del mercado laboral con la introducción de mecanismos de más flexibilidad y con un contrato único. Introducir mecanismos que reduzcan la alta temporalidad de los contratos, limitando el número máximo de contratos que se pueden celebrar entre un empresario y un trabajador y reconvertirlos en contratos indefinidos.

c) Suspensión de la moratoria nuclear e iniciar un proceso de construcción de 5.000 MW de capacidad en centrales nucleares.

d) Plan de choque para inversiones en el sector turístico con ayudas e incentivos al sector privado.

e) Plan de innovación para incrementar la dotación tecnológica de nuestras empresas mediante fondos nacionales y europeos.

Que la crisis va a llegar, no les quepa duda; que si no tomamos medidas drásticas no la vamos a superar y estamos abocados a una reforma como la de Grecia también; que si el gobierno toma medidas de ajuste de verdad la economía española puede salir fortalecida también; pensar que se puede salvar la crisis sin sacrificios en el estado de bienestar, una falacia. A veces los países se condenan asimismo, veamos qué decisiones tomamos en las próximas elecciones en diciembre y hacia dónde nos dirigimos.


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