miércoles, 11 de noviembre de 2015

CATALUÑA 2016 : Y QUÉ HACEMOS DESPUES?

Una vez que el Tribunal Constitucional por unanimidad ha suspendido la resolución del Parlamento de Cataluña por dos razones; la primera puede que no les interese a los independentistas, por inconstitucional; pero la segunda es mucho grave bajo su óptica, por incompetencia. El Parlamento catalán no tiene de acuerdo al Estatuto capacidad para emitir dicha resolución. Si quisieran hacerlo, deberían primero modificar el estatuto, para lo cual no tienen mayoría cualificada. Es decir que la mayoría que sirve para anular el estatuto de autonomía, no sirve para modificarlo. Aquí ya tenemos una primera disfuncionalidad. No se puede alterar el esquema legislativo propio sin la mayoría parlamentaria que los propios catalanes han decidido en referéndum, éste si legal.

Cuando el Parlamento inicie la tramitación legislativa de la primera ley; sea la de Seguridad Social o la que quieran; automáticamente, un juez dictara auto de detención provisional sin fianza por delitos graves de desobediencia a los supuestos 21 autores; aunque ya veremos cuantos de ellos al final dan la cara o no. Lo del delito de sedición sería una cuestión interpretativa, aunque es evidente que el solo inicio del proceso y la desobediencia implican la comisión del delito de sedición.

Es posible que los siguientes 21 también puedan ser encarcelados, si es que persisten en la desobediencia,y podrían ser más. Pero no por ello la ley debe dejar de aplicarse. Ni siquiera toda la población catalana está exenta de cumplir la ley. La ley no depende del peso o la cantidad de los incumplidores, sino de una correcta interpretación por los tribunales. La ley solo puede saltarse mediante el ejercicio de la fuerza y venciendo; no hay un solo caso en la historia que no haya sido así. Toca seguir el procedimiento. La Ley no se salta se asalta y entonces de la confrontación puede salir una nueva realidad que puede ser mejor o peor. Pero lo que es seguro es que no cabe ningún diálogo fuera de la Ley, por lo que no hay terceras vías.

Pero con estos actos preliminares de defensa legítima del estado, no se acaba con el problema; que es cierto y existe. Así, caben dos opciones para el gobierno que salga de las urnas el 20 de diciembre. 

La primera sería la más ajustada a derecho a mi juicio. Se debería instar la ilegalización de los partidos que han apoyado este movimiento por ser contrarios a la Constitución y en ese caso convocar nuevas elecciones. Este proceso lo hemos conocido en el País Vasco, y a pesar de las trampas de los violentos, ha funcionado. Con un Parlamento sin independentistas tocará gobernar para todos los catalanes y no solo reconociendo derechos privilegiados a una parte de la autonomía catalana. Un gobierno de unidad regional deberá surgir de esas elecciones que establezca un clima de concordia y de recuperación de la unidad de los catalanes.

Este gobierno deberá terminar con la corrupción y con la vulneración del principio de igualdad que a diario se cercena en Cataluña y comenzar a pagar las facturas a tiempo y dejar de usar el dinero de los catalanes para actividades estrambóticas como hemos visto en estos años de gobiernos soberanistas y tripartitos, que tampoco hicieron gran cosa para evitar lo que hoy estamos viviendo.

La segunda opción sería esperar a que los propios catalanes a la vista de la situación generada decidan echar por la borda el proceso independentista y votar por una alternativa diferente. Sin embargo esto nunca va a ser posible, ya que mientras Convergencia domine los medios públicos y privados, nunca habrá auténtica libertad en Cataluña. Pensar que existe un sector moderado en Convergencia dispuesto a un diálogo dentro de la Constitución, hoy es una quimera, ya que si tienen un poco de sentido común está noche deberían haber depuesto a Mas o al menos dar la cara. Los que ahora se muevan de la foto de alianza de los batasunos catalanes y Mas, serán los que protagonicen el nuevo proceso de concordia y diálogo que llevará a Cataluña a continuar liderando dentro de España y en la Unión Europea. El votante de toda la vida de Convergencia espera hoy un gesto de valentía de todos aquellos que se oponen a esta locura que por la inquina con la que se lleva a cabo sin restricciones de ninguna tipo y entregando la comunidad autónoma a los antisistemas, parece querer acelerar una situación que pueda detener los procesos judiciales abiertos. Quien ha robado tanto tiempo a los catalanes está dispuesto a llevarse el país por delante con tal de no verse en la trena. No sé si esto le compensa a la inmensa mayoría de los catalanes que como todo hijo de vecino quieren sentirse catalanes, dentro de un marco que ha resultado tremendamente beneficioso para Cataluña. Pero debe ser la sociedad civil no la que alimente esta locura sino quien la detenga; los empresarios y sindicatos; la iglesia, las familias. La defensa del estado no solo está en las manos de Rajoy; al final si todos los que están por una solución dentro de la Ley no salen a defender sus derechos, pueden darse por jodidos, por mucho artículo 155 que se aplicase.


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