sábado, 21 de noviembre de 2015

LA GUERRA CONTRA EL DAESH: LOS SIGUIENTES PASOS


Según la mayoría de los analistas el Estado Islámico dejará de existir en el primer trimestre de 2016; sin embargo esto no significará la desaparición de la amenaza. Los insurgentes son mucho más efectivos cuando están underground y esa es la situación que deberemos afrontar en los próximos años. Las ansias del EI de tener visibilidad y un territorio para demostrar que su objetivo estratégico era posible y que por tanto los yihadistas debían unirse a su iniciativa como la única que podría vencer, si bien produjo un gran efecto llamada, serán las que les llevará a su final.

Para existir y sobrevivir, los terroristas necesitan ser reconocidos y apoyados por al menos un país vecino que les permita el suministro de armas, el soporte logístico y donde puedan encontrar un refugio seguro, de manera similar que Pakistán lo fue durante años para los talibanes. El DAESH no tiene nada de esto ya que ha conseguido un amplio consenso en su contra. Las razones por las que el DSESH creció y existe no se van a dar por más tiempo. El gobierno de Maliki en Irak había proporcionado un amplio número de razones a los sunitas para sumarse al ISIS contra el gobierno sectario de Bagdad, pero ya Maliki fue sustituido por un gobierno más integrador. La violenta represión de Bashar Assad que está en el origen de la Guerra civil en Siria, ya desapareció y nadie contempla que el futuro del país pase por la continuidad de Assad,

Seguramente las principales razones para prever la próxima caída del Estado Islámico, son en primer lugar el cambio de posición de Turquía, que había venido mostrándose como neutral frente a las distintas facciones opositoras en Siria. La intervención directa junto a occidente será muy efectiva por la larga frontera sirio turca; la proximidad de sus bases a los terrenos controlados por ISIS, su capacidad militar y el apoyo que se proporciona a los ataques norteamericanos. Todos estos elementos son realmente los factores diferenciadores. En menor medida, la intervención rusa desde el propio interior del país también ha supuesto un elemento significativo. Estos dos hechos no se habían producido en los años anteriores y marcan el gran cambio cualitativo de este conflicto.

Los cambios en el gobierno iraquí y el apoyo aliado, están sometiendo al DAESH a una gran presión en sus principales ciudades en Anbar y en Mosul, mientras que los insurgentes en Siria están sufriendo la severidad de los ataques aliados y la  intervención de grupos de operaciones especiales turcos y norteamericanos que están produciendo resultados muy significativos. La homologación internacional del régimen de Teherán con el acuerdo nuclear, ha devuelto a Irán a su papel de moderador en la región que ejerció durante décadas cuando se tenían por persas. Un Irán homologado debía ser necesariamente parte de la solución. Los encuentros entre oficiales norteamericanos e iraníes en Doha esta semana sugieren una mayor colaboración para terminar con la amenaza estratégica del DAESH.

¿Cómo se está ganando esta guerra?

Como consecuencia de los atentados de París y la presión social, el presidente Obama reflexionaba sobre si debía cambiarse la estrategia contra el DAESH; la respuesta fue inmediata, las cosas están marchando bien.

La coalición de trece países incluye a varias naciones árabes; a los kurdos y a Estados Unidos; también Reino Unido, Francia, Bélgica, Dinamarca, Australia y Canadá y Holanda están participando directamente en los ataques aéreos. Tropas especiales de Turquía y Estados Unidos ya están actuando sobre el terreno. Pero llama la atención que esta coalición no necesitó de bendiciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sino bastó la legítima defensa frente a la amenaza. La insistencia francesa en buscar una declaración internacional de guerra para autojustificarse, puede terminar siendo un  grave obstáculo para su reacción. Francia como las demás naciones occidentales no necesitan invocar a nadie para ejercer su derecho a la legítima defensa. Países tan democráticos como Dinamarca, Holanda o Canadá ya llevan semanas bombardeando al DAESH. Francia puede sentirse huérfana en esta guerra si se obstina en poner de acuerdo a todo el mundo; algo similar a lo que sintió Estados Unidos frente al veto ruso y francés en 2003 para combatir al régimen que dio pie al DAESH.

Para dar una dimensión del conflicto bélico, en los casi seiscientos días de guerra occidental en la región, los aliados han realizado 8.216 ataques aéreos con más de 28.000 bombas y misiles lanzados; 5.383 en Irak y 2.833 en Siria hasta el día 15 de noviembre. De ellos 5.473 ataques aéreos fueron norteamericanos y 1574 de otros países. Dinamarca, Holanda, Australia y Canadá han realizado unos 200 ataques cada uno en las últimas seis semanas. Más de 20.000 insurgentes del EI han sido eliminados.

Si bien los países están ofreciendo una información parcial sobre su acción particular contra ISIS, es un hecho evidente que después de que cada país hubiera sufrido un ataque o venganza, los países afectados han publicado rápidamente sus estadísticas de respuesta. Ocurre con los bombarderos rusos y franceses en Raqa; y pasó en febrero pasado cuando fue capturado y ejecutado el piloto jordano. También cuando 21 egipcios fueron degollados en una playa, los aviones de combate egipcios bombardearon profusamente los campamentos de ISIS en Libia. También actuaron los turcos de la misma manera con ataques en Siria.

Rusia ante la amenaza de que el movimiento terrorista del DAESH se consolidara y se extendiera al polvorín de las regiones islámicas del sur de Rusia, comenzó en verano a desplazar aviones y carros de combate y a sus buques con misiles de crucero. No existen datos muy precisos del número de ataques; pero su efecto está siendo mucho mayor ya que sacrifican precisión para producir un daño mayor sin recatarse por las posibles víctimas colaterales. El asesinato de 224 rusos en el avión destruido por DAESH en el Sinaí ha acentuado aun más los ataques. Se calcula que desde el viernes de los atentados en París, rusos y franceses han eliminado a mas de cuatrocientos insurgentes.
La pregunta que se hacen muchos es si ¿los ataques aéreos son suficientes?

Nadie está considerando que con los ataques aéreos se puede devolver el control del territorio a sus gobiernos. Se podrá terminar con su capacidad de entrenamiento; se acabará con la mayoría de su capacidad militar; se destruirá su capacidad logística, pero sólo la acción sobre el terreno será la que termine la guerra. En el caso de Irak, está claro quién llevará el peso de la acción militar, el ejército regular con el apoyo aliado. En Siria la situación será más complicada pero no podemos olvidar que el arsenal y el fundamento del Daesh están en Irak. Con la caída de Mosul, bastarán acciones especiales para terminar con la capacidad militar del DAESH en Siria que se diluirá antes de ser exterminada. La intervención de grupos de operaciones especiales ya están produciendo unos efectos positivos muy notables y más de doscientas acciones se han realizado en las últimas dos semanas por los grupos de operaciones especiales norteamericanos. Pronto también serán los turcos los que intervengan actuando de manera similar. Los kurdos también están siendo muy efectivos gracias al soporte norteamericano y han conseguido avances notables; el mismo día de los ataques de París, reconquistaban Sinjar en sólo dos días de ofensiva.

Como será la derrota y qué pasará de forma inmediata

La derrota ya ha comenzado a producir sus efectos y uno de ellos ha sido el ataque de París. La mayoría de los que acudieron a la llamada de un ISIS triunfador regresan a sus países con una formación terrorista, mucho más radicalizados y con conexiones entre ellos que les permitirían construir decenas de células terroristas independientes. Muchos de ellos saldrán del  escenario de conflicto con su armamento; o con las armas químicas que robaron en los arsenales sirios y con los dólares que se vayan quedando por el camino. Nadie puede estimar cuantos europeos quedan todavía en Siria e Irak pero la mayoría de las víctimas en los ataques recientes son iraquíes, lo que evidencia que la gran mayoría de los que no han muerto están de regreso o planeando salir de aquel escenario de derrota. Esta etapa podía extenderse durante al menos dos años hasta que todas estas células sean desactivadas. Lo que puede ocurre en esta transición no se puede cuantificar. Podemos ver centenares de ataques individuales o grandes atentados. Durante esta segunda fase, las fuerzas de seguridad y la inteligencia occidental deberán emplearse a fondo. Pero no sólo será Europa, los países más débiles de África podrían ser objetivos más accesibles, incluso para los terroristas iraquíes y sirios y sus grupos aliados locales que pretenderán tomar el relevo y asumir un mayor protagonismo. Los intereses occidentales en estos países requerirán de una protección adicional. Despliegues de fuerzas militares en el Sahel y otros países de África serán necesarios para proteger nuestros intereses y contribuir a la estabilidad de sus gobiernos, lo que ahora es el principal objetivo estratégico para evitar que el ISIS pueda encontrar un estado santuario.

Pero y después?

Tres son los objetivos principales, a mi juicio.

Lo primero es establecer un plan estratégico para responder a los factores que generaron el ambiente propiciatorio para la creación del DAESH. Una amplia estrategia será necesaria para que la victoria militar no se convierta una vez más en una transición a un nuevo conflicto si no existe un adecuado plan político e ideológico. Deben ser los países árabes los que contribuyan a la gobernanza de Siria e Irak. También deben ser capaces de reducir el sectarismo entre las facciones del Islam. El diálogo y la colaboración entre Teherán y Riad serían los elementos catalizadores de un Oriente Medio más seguro.

La juventud de los países de la región está sumida en la desesperación. El desempleo juvenil, la falta de cauces de canalización del descontento; la imposibilidad por lo menos hasta ahora para una transformación política, son factores que constituyen la mayor amenaza para que un fenómeno similar pueda surgir en Egipto o en Jordania, por decir dos países. Si los gobiernos de estos países no son conscientes de que deben atender las necesidades de sus jóvenes y darles esperanza, estarán cultivando con este abono un conflicto todavía mayor. Los amplios recursos petrolíferos deberían ser empleados en un desarrollo económico y social. Pero si los intereses de los corruptos, de los gobernantes y los clérigos prevalecen, entonces la batalla del DAESH será una más de los muchas que deberemos librar contra un mundo que se resigna a seguir combatiendo a Occidente por los siglos de los siglos y que marcará el resto del siglo.

El segundo riesgo es la reacción de los países no musulmanes donde habitan grandes comunidades islamistas. Los conflictos entre comunidades están aflorando en Europa; en India, China, Filipinas, Tailandia, Malasia, República Centro Africana etc. Si estas tensiones se traducen en víctimas o en acciones racistas, los radicales del Islam encontrarán nuevos motivos para convertirse en yihadistas. Por ello es fundamental el esfuerzo de integración entre las comunidades; y no solo por una cuestión de seguridad sino por la prevalencia de los valores que defendemos los occidentales.

El tercer riesgo es que las grandes potencias se quieran aprovechar de un nuevo caos como el producido por la caída del DAESH y las condiciones que condujeron a su aparición, para que intenten sacar partido unilateral. Turquía, Irán y Rusia son estados con intereses estratégicos que están siendo muy activos en todo este conflicto, y con intereses muy particulares y enfrentados. Podríamos tener al día siguiente de la derrota del ISIS una nueva Guerra fría en Oriente Medio con armas nucleares de por medio.


En definitiva y como siempre ha ocurrido en la historia, mientras los militares terminen el trabajo con el DAESH y las fuerzas de seguridad y la inteligencia se preparan para una potencial ola de terrorismo yihadista de todos aquellos que están saliendo armados hasta los dientes con destino a otros países donde seguir su particular guerra, los gobiernos deben trabajar en el futuro de la región o bien prepararse para una nueva guerra que será más mortífera que la que terminará el año que viene.

1 comentario:

Francisco Ferrandis dijo...

Espero ansioso nuevo artículo tras el ataque de Turquía a Rusia.