miércoles, 20 de enero de 2016

EL SUSTITUTO DE RAJOY

Las opciones que tiene Mariano Rajoy de continuar al frente del partido pasa por no exponerse a una derrota en el congreso en su no investidura; pasa por dejar el suplicatorio permanente para que el PSOE entre en razón cuando los socialistas ya tienen su hoja de ruta, y en ella ni Ciudadanos ni el Partido Popular tienen nada que decir y sobre todo por provocar que los grupos de Podemos externalicen sus posiciones más radicales lo antes posible. Para ello el mejor instrumento que tiene el PP es presentar dos mociones en el Congreso instando a defender la unidad de España, negando el derecho unilateral a decidir y exigiendo al gobierno catalán asumir la legalidad vigente o exponerse al artículo 155. Este sería el debate que antes de una investidura podría provocar que los barones socialistas optaran por echar a Pedro Sánchez, o bien por abrazar la causa de los radicales. En este segundo caso la primera perjudicada sería Susana Diaz que vería como Ciudadanos le presentaba una moción de censura en Andalucía al día siguiente.


Pero ante la posibilidad de que nada de esto pase por la cabeza de Mariano Rajoy, la pérdida del gobierno indefectiblemente llevaría a Rajoy a dejar el liderazgo del partido, y además debería ocurrir pronto porque sea cual sea el gobierno que conforme el PSOE cómo sólo puede llevar a la ruptura de la unidad, al fortalecimiento de los nacionalismos y a un radicalismo económico en un momento crítico que nos llevaría a unas cifras de desempleo que ni siquiera Zapatero pudo imaginar en sus peores pesadillas, estaríamos ante unas elecciones en menos de un año. Un gobierno que promueva el fortalecimiento de la fuerza centrífuga sobre la central, será incapaz de manejar la estabilidad presupuestaria y lo demás ya viene solo.Ese gobierno no podrá aprobar un presupuesto que haga comulgar las aspiraciones de Podemos con los postulados de estabilidad presupuestaria de la Unión Europea. Y por mucho peregrinar que estén dispuestos a hacer, el ejemplo de Tsipras es la prueba palbable de que para ser independiente no hay que tener deudas.

Pero la alternativa a Rajoy debe incluir tres elementos imprescindibles: liderazgo, fortalecimiento ideológico y renovación interna.

Comenzando por este último, no tendría sentido hacer que algo cambie para que todo siga igual. No es posible tener un Rajoy bis aunque tenga la cara de Soraya o Javier Arenas. lamentablemente la política en estos tiempos de cadenas televisivas dedicadas a la política, tiene una vida muy corta, y aunque sean jóvenes en edad, es necesaria una profunda renovación en las estructuras. La política es sacrificio y los que ya llevan muchas elecciones perdidas a sus espaldas deben dar paso a los que pueden ilusionar a los votantes del Partido Popular y sobre todo atraer en estos momentos de radicalismo a todo el centro que cree en los principios básicos de convivencia y que quiere evitar rupturas del modelo de convivencia constitucional, 

El segundo elemento clave es liderazgo; que es distinto a ser un jefe. Liderazgo implica motivar a las personas; tomar posiciones activas en los temas importantes; ser contundente en la lucha contra la corrupción con frases y declaraciones que se entiendan y que transmitan confianza. Liderazgo es ser capaz de movilizar a grandes capas de la población y tener poco lastre negativo. Debe ser alguien joven, con empuje que haga una verdadera transformación. Un liderazgo que sea admirado por los propios y los extraños. Alguien que lleve la iniciativa de la acción política y no que vaya a remolque. Alguien que tenga la capacidad de tomar decisiones en contra de lo que dicen los asesores áulicos que no se juegan nada.

Finalmente debe acompañarse de un fortalecimiento ideológico. El pragmatismo es muy importante, pero no puede matar a las ideas. La gente quiere entender qué es lo que defienden los partidos politicos. Cuál es su posición en los puntos claves más allá del discurso de que las cosas van bien sin saber muy bien qué se ha hecho para que esto ocurra,

Un Partido Popular debe ser liberal conservador, pero sobre todo liberal. Liberal en el respeto y defensa de los derechos individuales sobre los colectivos; liberal en la defensa de un estado más pequeño; defensa de un estado que gaste menos de lo que ingresa; un estado que baje los impuestos; un estado que defienda la propiedad y la iniciativa privada, que reduzca las subvenciones y cierre empresas públicas y entes autónomos. Y debe ser conservador en la política exterior, fortaleciendo la imagen país por las consecuencias que tiene en todos los aspectos del desarrollo de un estado.Debe ser conservador en la defensa de la Constitución y del estado de derecho.

Si en el fondo son unas pocas reglas; no debería ser tan difícil; pero alrededor de estos postulados el Partido Popular tiene la oportunidad histórica de ser la alternativa no al PSOE sino al separatismo y el radicalismo, que con toda seguridad es minoritario dentro de la sociedad española, por mucho que Pedro Sánchez nos quiera convencer de otra cosa. Los que hemos trabajado con gobiernos socialistas, sabemos de qué buena pasta esta hecho ese partido, como para una aventura que sólo le puede llevar a su desaparición.

Yo ya tengo mi candidato que reúne todas estas capacidades, pero no voy a decir nunca su nombre para evitar que todo el partido se ponga en su contra y maten quizás una de las últimas oportunidades del partido popular.

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