viernes, 22 de enero de 2016

LA CAGADA DE PABLO IGLESIAS

Hoy Pablo Iglesias ha cometido el mayor error de su corta vida política y que puede marcar el principio del fin de este colectivo asambleario ficticio reconvertido a partido de corte estalinista, y la causa a mi juicio es la soberbia que acompaña al personaje que se ha convertido a si mismo en un fenómeno mesiánico.

Pablo Iglesias no sólo ha escenificado su desprecio a aquél con quien teóricamente  quiere pactar; no sólo ha humillado a su líder sino que además ha sobrepasado las líneas rojas sino que ha ido mucho más de allá de donde nunca pensó Puigdemont.

Iglesias tiró el guante y Pedro Sánchez incapaz de visualizar otro proyecto que no sea sentarse en la Moncloa y echar al partido popular, lo cogió sin darse cuenta que estaba envenenado. Lo que va a provocar el fin de Pedro Sánchez no es ni la decisión de Rajoy que resultaba obvia, ni la propuesta de Iglesias, sino la fría reacción de Pedro Sánchez. Los barones querían una defensa a ultranza del partido socialista frente a la arrogancia del líder podemita y la respuesta ha sido "hablaremos el fin de semana" nunca hasta hoy el partido socialista había caído tan bajo ni había estado tan desamparado por su líder.

La decisión de Rajoy resultaba justificada. Si ya están hablando de formar gobierno y en lo único que ha insistido Pedro Sánchez hasta hoy ha sido que es el tiempo de Rajoy con el fin de humillar al presidente en el Congreso, que es lo único que ambiciona Pedro Sánchez y unir a todos contra el enemigo común, qué sentido tenía ir a los leones sin ser un Espartaco. El presidente no debía ir a una investidura a perder y ser humillado, y debía pasar al líder socialista la presión que Pedro Sánchez quería evitar.

Pero porqué Pablo Iglesias ha cometido un gran error.

Primero porque no habrá ni pacto de izquierdas ni será vicepresidente. En política uno debe sacar sus cartas cuando se tiene una mano ganadora, y ahora se va a encontrar que ni PNV ni el PSOE van a entrar a negociar con los radicales. Ahora lo que quiere Pablo es que el deterioro del PSOE, a lo único que aspira Podemos consista en transmitir horas de negociación con el PSOE para sacar todas sus vergüenzas a quien no tiene nada que perder. Y también a este juego suicida entra Pedro Sánchez. 

Pablo ha demostrado que su única aspiración es el poder, como uno más de la casta, además de los mas despreciables, de los que anteponen los sueldos y el poder a las políticas. Y lo hace el líder de millones de votantes que lo que más desprecian es lo que hoy ha hecho su líder.

El PSOE una vez cambie a su líder, la primera víctima de esta nueva situación, saldrá fortalecido; muchos de los votantes que se fueron volverán y el nuevo PSOE retomará la senda que abandonó cuando Felipe Gonzalez dejo la presidencia.

Lamentablemente todo esto ocurrirá después de las próximas elecciones que ya sí están muy cerca. El Partido Popular y Rajoy hoy están más fuertes, han retomado la iniciativa y serán los grandes beneficiados de las próximas elecciones. Ciudadanos ha quedado como algo testimonial defendiendo una coalición sin entender que para Pedro Sánchez, Franco, Rajoy y Rivera son lo mismo, no en términos de no democráticos sino como representantes de una España que desprecia y que quisiera hacer desaparecer; el mismo hundimiento de la clase medias que han intentado Chavez, Kirchner y todos los regímenes socialistas de la historia. Recaudar impuestos confirmatorios, limitar la enseñanza privada, penalizar la iniciativa privada y la propiedad, otorgar más poderes a los sindicatos en las empresas tienen como objetivo final fragmentar la sociedad y el país. Debilitar a todas las fuerzas conservadoras que amenazarían una visión socialista e igualitaria.

Lo que pueda pasar después no lo sabemos, si Rajoy será el nuevo presidente o no; pero sí podemos afirmar que la historia podemita ha firmado el comienzo de su ocaso, y cuando éste sea una realidad, comenzarán las disensiones internas. Es muy posible que a finales de año Rajoy, Pedro Sanchez y Pablo Iglesia sean historia, y si Albert Rivera no toma un mayor protagonismo también será el suyo. Serán los tiempos de Susana, de Feijoo, de Arrimadas y de Errejón; un escenario muy interesante si no fuera porque hay cuatro millones de personas que están esperando conseguir un trabajo y que dependen de que unos tipos dejen de jugar a gobiernos imposibles y piensen en el interés de España.

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