sábado, 13 de febrero de 2016

CONFERENCIA DE SEGURIDAD DE MUNICH: NECESITAMOS UN REPUBLICANO EN LA CASA BLANCA

Después de ocho años de administración demócrata en Estados Unidos, ¿Vivimos en un mundo más seguro?. La respuesta es definitivamente no. Han sido ocho años de continuos errores; de un abandono del liderazgo mundial y de una política pacifista que siempre ha terminado por traer más conflictos.Ocho años más dedicados al culto a la imagen y la fácil política expansiva cuya factura siempre paga la siguiente generación.

Obama ha dejado unas cuantas patatas calientes sin resolver; Irak y Siria continúan en una guerra civil de todos contra todos. Por primera vez en mucho tiempo un grupo terroristas que golpea en el corazón de Europa con bastante impunidad, mantiene durante años el control efectivo de un territorio y crea sus propias estructuras políticas. Irán y Arabía amenazan enzarzar a Oriente Medio en una guerra religiosa sobre el oro negro que alimenta la economía mundial; Corea del Norte ya ha conseguido tener sus cabezas nucleares y es capaz de ponerlas en un cohete capaz de llegar a Nueva York o Hamburgo. China continua incrementando su presupuesto de defensa que ya supera los 150.000 millones de dólares y de forma agresiva construye bases en islas artificiales en el sur de China mientras desarrolla sistemas de misiles contra satélites. Rusia, como ha manifestado en Munich el primer ministro ruso, amenaza con una nueva guerra fría mientras que se arma de razones para intervenir en Ucrania, ésta vez de forma abierta. Los submarinos rusos se despliegan en el Ártico mientras que sus aviones se ejercitan en el combate aéreo con las defensas europeas. Libia en el mejor de los casos es un estado fallido y en el peor el nuevo territorio del Estado Islámico.



Europa es incapaz de detener una oleada de inmigrantes que se mueren frente a sus costas sin saber cómo actuar. En el Sahel los grupos terroristas campan por sus respetos y cientos de niñas siguen secuestradas por Boko Haran y no hay cuerpo de élite en el mundo que pueda liberarlas. Afganistán está a punto de caer de nuevo en manos de los talibanes y Pakistán no controla su territorio y además mantiene su carrera militar frente a India que amenaza con dejar a las fuerzas convencionales pakistaníes en la segunda division de su conflicto bilateral con un programa de armamento de cien billones de dólares. En estos ocho años, la administración Obama no ha sido capaz de poner orden entre los palestinos y en muchas ocasiones ha mirado de forma equidistante a Hamas, grupo terrorista y al gobierno democrático y legítimo de Israel. Ni siquiera es capaz de controlar su patio trasero y se mantiene neutral, en el mejor de los casos frente a los atropellos de la dictadura venezolana.Y para colmo ni siquiera ha sido capaz de reducir el número de muertes violentas en su país.

Al Qaeda y Daesh han golpeado tantas veces en estos años en Europa que tienen en jaque a todos los ciudadanos europeos que presienten que no disponemos de la información precisa ni de la capacidad de respuesta adecuada. Hoy en Europa hay miedo como no se sintió ni durante la Guerra Fría, y la población tiene la creencia de que los servicios de inteligencia y de seguridad dan palos de ciego.

En definitiva, el mundo no puede permitirse cuatro años más de una administración demócrata que nos acabe dejando a todos al albur de los países amenazantes totalitarios que militarmente ya superan a la Unión Europea. Asia ya gasta en defensa más que Europa, y además no sólo no nos importa sino que los europeos nos alegramos de ello. Pero el mayor pasivo que nos deja Obama es la sensación de que Occidente no debe liderar el mundo. Que debemos inclinarnos ante el rey de Arabia o ser condescendientes con las amenazas de Irán, Corea del Norte o China. Si no estamos convencidos de que el modelo democrático y liberal debe imperar en el mundo, y creemos que podremos vivir aislados de todos los conflictos globales, estaremos condenándonos a perder nuestro sistema de libertades y a vivir atemorizados.

El partido republicano, y excluyo a Trump, que seguramente se siente más cercano a Putin que a Merkel o Cameron, presenta una agenda de revitalización del liderazgo. Estados Unidos debe asumir su papel de líder militar de Occidente y obviamente ser acompañado por los europeos, que han perdido el tren de la seguridad global en estos ocho años alentados por la propia dinámica del gobierno de Obama. Necesitamos un poder fuerte en Washington que plante cara a los problemas de la seguridad global sin miedo y no deje la iniciativa a Putin de la lucha contra el terror global. Un presidente republicano deberá decidir si la alianza atlántica debe continuar existiendo y en ese caso reforzarla para luchar contra las nuevas amenazas o dejarla morir de inanición. 

Muchos creen que el belicismo republicano es el motor de la inseguridad y que debemos oponernos a cualquier forma de defensa. En Europa se ha instalado el no a la guerra que no es otra cosa que el lema de Petain en 1940. Si así nos sentimos progresistas y felices, ¡Pues qué bien¡, pero mejor que echen un ojo fuera para darse cuenta que estamos abocados a una hecatombe. El cambio climático puede llevar a desplazamientos forzosos de decenas de millones de personas; la crisis de deuda puede llevar a la desesperación a muchos países europeos que pronto verán en el radicalismo y en el populismo la solución a los problemas que los partidos tradicionales crearon y no supieron resolver. Corea del norte amenaza a Corea del Sur y Japón con su desarrollo nuclear o una guerra regional puede desatarse en Oriente Medio al pairo de un conflicto sirio que no termina porque son muchos los contradictorios intereses de los países que intervienen. Mientras Kerry se alegra de que pronto habrá una tregua en Siria, Rusia continúa atacando a la oposición que supuestamente apoya Occidente, para mantener al dictador Asad

Un liderazgo fuerte de Estados Unidos debería terminar con los discursos amenazantes que los occidentales estamos escuchando en la conferencia de Munich; devolvería la grandeza a nuestros valores y nos fortalecerá para hacer frente a las amenazas. En Ucrania, Irak, Libia y Siria ya saben qué significa más de lo mismo. 




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