martes, 7 de junio de 2016

LA VISITA DE ZAPATERO: EVIDENCIA DE TORTURAS EN VENEZUELA


Leopoldo López debe estar como el infelice de Calderón cuando decía “Sólo quisiera saber 
para apurar mis desvelos  ¿Qué más os pude ofender 
para castigarme más?

Imagino al preso político López en su particular Gulag recluido, viendo entrar por la puerta de su celda, no al ejército que libera al pueblo de la dictadura; no a su familia; no a su pueblo que clama por libertad y comida, sino a José Luis Rodríguez Zapatero. Quizás con cinco minutos para decirle como emisario del Chavismo que renuncie a sus ideales por un trozo de pan y libertad hubieran sido suficientes; ¿Cabe mayor ofensa al hombre libre que esta mediación interesada que sólo busca la continuidad del chavismo y de su halo de muerte y autoritarismo? Sería como a ir a intermediar al zulo de Ortega Lara para pedir que ceda ante sus secuestradores.

Pero no; el expresidente decidió permanecer dos horas con Leopoldo López. ¿Pero tantos delitos cometió este hombre para sufrir semejante castigo?

Ya tenemos algunas filtraciones de la conversación que algún día serán escritas en sus particular “De aquí se sale” por Leopoldo López. Sabemos que hablaron de la paz en Venezuela; y Zapatero recordó cuando dijo que “Otegui es un hombre de paz”, imagino que le diría que Maduro merecería el nóbel de la paz siguiendo con la analogía.


Hablaron de la crisis económica en Venezuela, y le replicó cuando dijo en 2007 que “la crisis era una falacia, puro catastrofismo”. Y que “los parados en Venezuela como en España no son parados sino personas que se han apuntado al paro”. –Además Leopoldo, –le dijo –“ es opinable si hay crisis o no”.

Cuando Leopoldo le comentó la situación de violencia en Venezuela, Zapatero le rememoró lo que dijo a Gabilondo en 2008 “ Nos conviene que haya tensión.”

Luego Leopoldo habló de los bienes expropiados a empresarios y agricultores, Zapatero le replicó que “la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”

Leopoldo se quejó del terrorismo de Estado y Zapatero le demostró que “la igualdad de sexos es más efectiva contra el terrorismo que la fuerza militarante la cara de incomprensión de Leopoldo, pidiendo por la hoguera como una mejor alternativa.
Finalmente ante la posibilidad de una intervención norteamericana le replicó que “se había resistido a confesar públicamente su simpatía hacia Barack Obama para no interferir lo más mínimo en el proceso de elección en Estados Unidos”, lo que tranquilizó mucho al preso López y de paso a Trump.

Viendo la actitud del emisario de Maduro, podemos entender que en España los antisistemas pretenden imponer su concepto de propiedad; que los separatistas agredan impunemente a los que se sienten españoles; “un concepto discutido y discutible”; que el populismo anarquista se pretenda hacer con el poder por la vía democrática para imponer su concepto de alegalidad, y que el PSOE vaya camino de la desaparición.

Los males de este partido comenzaron cuando eligieron a Zapatero frente a Bono para imponer un concepto de nueva izquierda impulsada y manipulada por determinados medios de comunicación. Pedro Sánchez es la peor versión, si cabe de Zapatero, y acabará de mediador distinguido ante las incomprendidas dictaduras de izquierdas, ya lo verán.

En Venezuela no puede haber intermediación entre los que representan la voluntad popular y los que pretenden imponerse por la fuerza y la coacción. No puede haber impunidad para los saqueadores del estado. No puede ser que los que defienden los derechos humanos estén en prisión y los que los asaltan estén manejando el poder público vitoreados por los revolucionarios antisistema.

No puede ser que ningún representante de un país democrático vaya a Venezuela a otra cosa que a exigir la marcha de Maduro, pero no al exilio dorado, sino para ponerlo ante un tribunal.

Si Maduro quería llevar hasta el extremo el sufrimiento de Leopoldo López, encontró la mejor manera; salvo que decidiera enviar también de mediadora a Cristina Fernández de Kirchner, pero parece que tiene bastante con salvar su delicada situación personal y política en su país como para hacer de emisario de nadie, y menos del país de donde venían los maletines para pagar su campaña.


Los presos políticos de Venezuela deben ser ya liberados sin condiciones. El referéndum revocatorio debe ser convocado y celebrado con las máximas garantías y el tirano debe ser expulsado del poder siguiendo la doctrina del jesuita Juan de Mariana. ¿Qué más hace falta para que la comunidad internacional acabe con quien está segando la vida de su pueblo, sus oportunidades de futuro y su libertad? Y que dejen de juguetear con dobles lenguajes o intervenciones como las de Zapatero que pretenden legitimar con cobardía un gobierno fuera de control; ¿Tan grandes son las deudas incurridas con el régimen para caer tan bajo? Pero no nos engañemos, lo que sufre Leopoldo López y el pueblo venezolano es visto como el modelo al que debemos llevar España por una gran mayoría de la izquierda de este país: comunismo, populismo, expropiaciones ilegales, violaciones de derechos humanos, miseria, corrupción, desintegración territorial, ataque a la propiedad privada y a la libertad de conciencia, pero no podremos alegar que fuimos engañados, al menos aquí ya sabemos lo que se quiere conseguir; no como el pueblo venezolano que votó por Hugo Chávez como el gran regenerador de la política venezolana y que lleva casi veinte años para sacudirse el régimen impuesto por un golpista, condenado, liberado posteriormente y que llegó al poder mediante unas elecciones para aferrarse a él para siempre; una vida paralela a un golpista de cervecería muy conocido.

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