Cuando por fin se despeja el camino para que el Partido Popular pueda gobernar y de esta forma inaugurar una nueva legislatura, el próximo gobierno debe adoptar con el mayor consenso posible una batería de medidas urgentes para que las fuerzas armadas españolas no queden colapsadas ante la insuficiencia de medios, el agujero financiero y la incapacidad para atender los diversos retos a los que en materia de seguridad debe enfrentarse España en los próximos años.
No es fácil explicar a la opinión política que atender la necesidades de la Defensa sea una prioridad, cuando al parecer nuestro país tiene tantas asignaturas pendientes, pero no se equivoquen, si el gobierno no atiende las necesidades de su seguridad y defensa, muchos de los logros de las últimas décadas, tanto económicos, sociales y políticos se perderán para siempre. Y tampoco se trata de excederse en el gasto, como sí se hace en otros muchos campos de la acción pública, sino de proporcionar la mayor seguridad al menor coste, lo que debería ser una obviedad para todas las políticas de un gobierno.
El primer elemento a considerar es la disposición de las fuerzas armadas y su ejemplo de sacrificio a lo largo de su historia. Nada más agradecido que dirigir a los militares españoles y a su vez nada tan comprometido por la importancia de sus objetivos, nada más y nada menor que garantizar la seguridad y la soberanía de España.
El primer elemento a considerar es la disposición de las fuerzas armadas y su ejemplo de sacrificio a lo largo de su historia. Nada más agradecido que dirigir a los militares españoles y a su vez nada tan comprometido por la importancia de sus objetivos, nada más y nada menor que garantizar la seguridad y la soberanía de España.
En primer lugar, debemos hablar de la clara insuficiencia de medios materiales y financieros para atender las necesidades de nuestra seguridad y en especial los retos del futuro. Gran parte del problema es que en un mundo en el que la tecnología evoluciona de forma tan rápida, todavía el ministerio de defensa tiene una deuda de 20 billones de Euros para pagar sistemas diseñados en los años noventa, ya entregados en su mayoría y pendientes de pago. Si queremos que en el año 2050 nuestras fuerzas armadas recuperen unos medios modernos, que sean compatibles con los de nuestros aliados, no podemos demorar más la toma de decisiones sobre las nuevas adquisiciones. Si hoy comenzamos a definir las necesidades concretas de qué avión de combate, vehículos, sistemas de guerra electrónica, ciberdefensa, buques de proyección logística, fragatas necesitamos para reemplazar a los sistemas que ya están terminando su vida útil, no tendremos las primeras entregas hasta el año 2030 por lo que debemos considerar el estado de los medios hoy sino dentro de trece años para determinar los programas que deben acometerse.