lunes, 26 de diciembre de 2016

ISRAEL: SOLOS CONTRA EL MUNDO

Este es un mundo complejo, a menudo difícil de entender, sobre todo porque parece que son intereses muy particulares y coyunturales los que lo rigen. Lo ocurrido en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el pasado viernes condenando la construcción de unas centenares de viviendas en Jerusalén Este, con la abstención de Estados Unidos, ha sido una gota demasiado grande que ha conseguido colmar la paciencia no sólo de Netanyahu, sino de una gran mayoría de los habitantes del estado de Israel. Aunque todos sabemos que conseguir la unanimidad en un posicionamiento político en Israel es tarea imposible y siempre hay voces discordantes, las que normalmente no existen en sus países vecinos, incluyendo a los mimados por la comunidad internacional de la Autoridad Nacional Palestina, esta vez el pueblo de Israel se siente golpeado por sus propios supuestos amigos.

Israel sabe perfectamente que su supervivencia depende de la solidaridad de las democracias del mundo y si éstas muestran fisuras en su apoyo a Israel y más en votaciones públicas, estarán condenando a Israel a su desaparición. En esta línea debe entenderse la reacción del primer ministro Netanyahu, que necesita con esta postura ganar tiempo para que la llegada de Trump sea una catarsis sobre las relaciones mantenidas entre Obama e Israel y también para mantener en el gobierno a la única coalición que garantiza una estabilidad política en Israel, que está soportada por Bennet y Lieberman, dos halcones con respecto a la política de asentamientos en los supuestos territorios palestinos.

El texto de esta resolución sponsorizada, entre otros, por la Venezuela de Maduro, -y no por Egipto como se pretende hacer creer en un juego de confusión-, lo cual ya debía haber sido motivo suficiente para que no gozase con el apoyo de la comunidad internacional -una vez más reforzamos a una dictadura comunista para condenar a una democracia liberal-, utiliza unos términos desafiantes contra Israel como nunca antes había ocurrido y una vez más pone en el mismo plano el derecho a la legítima defensa de un estado con los actos terroristas contra Israel.

Es muy posible que el pragmático Netanhayhu, sea consciente de que está sobreactuando, pero los gestos en la política son demasiado importantes como para despreciarlos. Para mantener una mayoría política y evitar el abismo de unas elecciones en un país muy fragmentado políticamente, el primer ministro debía tomar el liderazgo de la revuelta contra el mundo, para que no fueran otros los que obtuvieran el rédito político, y parcialmente debemos entender de esta manera el comportamiento del gobierno de Israel en estos días, suspendiendo las relaciones diplomáticas con todos los miembros del Consejo de Seguridad, incluyendo a España, lo que para nosotros debía ser un motivo de reflexión especial.

Esta resolución como todas las que han condenado a Israel desde 1980 son consecuencia formal de la resolución 478 de 1980 que condenó la anexión de lo que en terminos muy vagos denominamos Jerusalén Este y los territorios de Jordania de la Cisjordania, bajo la presidencia de Carter y en pleno secuestro de la embajada de Teherán; y esto explica parte del problema, Estados Unidos declaró ilegal la ocupación y anexión de este territorio  y a partir de ahí cualquier minúsculo acto administrativo de Israel en la zona origina un ciclón de acciones internacionales donde se consigue que los israelitas sean vistos y percibidos como los agresores y los palestinos como las víctimas.

Basar la legitimidad o legalidad en las decisiones de un Consejo de Seguridad que no ha condenado la ocupación de territorio español por Reino Unido durante la guerra civl o la anexión militar de Crimea por Rusia o de islas en disputa en el mar de China por China, frente a una historia induscutible, frente a una victoria en el campo militar en una lucha por la supervivencia y frente a una seria de decisiones administrativas analizadas con lupa por el tribunal supremo de Israel que ha ordenado la demolición de miles de viviendas ilegales desalojando a colonos israelitas que vivieron en esos territorios por generaciones, muestran que la comunidad internacional no es justa ni equitativa con Israel.

Esta resolución contiene, a mi juicio, tres errores políticos de bulto que dificultarán en gran medida la conclusión de un proceso de paz que en realidad nunca ha existido por la falta de voluntad de los dirigentes palestinos y de sus apoyos del mundo árabe y sobre todo por la exquisita e incomprensible neutralidad en el mejor de los casos, de los países europeos.

El primer error ha venido siendo consecuencia de unos Acuerdos de Partición basados no en la legitimidad histórica sino en la conveniencia de las potencias y en particular del Reino Unido y Francia después de la Segunda Guerra Mundial. Israel existe porque el pueblo judío luchó por sus territorios, que es como se han construido todas las grandes naciones; por la compra de tierras con dinero particular que los árabes vendían a diez veces su precio y sobre todo por la vergüenza moral que sufrió Occidente al conocerse la magnitud del holocausto nazi ante el cual, y antes de 1939, seis años después de haber comenzado, nadie había movido un pie para parar a Hitler cuando la comunidad internacional era consciente de las leyes racistas del nacionalsocialismo. Israel no se concibe sin su histórica capital, Jerusalén, ¿Cualquier persona que estudie la Biblia o la historia puede imaginar una circunstancia distinta? Dejar la ciudad milenaria del templo de Salomón como lugar neutral demostró la incapacidad de Occidente para determinar un estado viable de Israel en 1948, y de aquellos polvos vienen estos lodos. 

Palestina nunca ha existido como Estado y por tanto cualquier aspiración a una tierra para los Palestinos debería haber sido resuelta por los estados árabes pero no a costa de Israel. Sin embargo, el estado judío ha realizado un denodado esfuerzo por alcanzar un acuerdo con la Autoridad Palestina fundada por un grupo terrorista reconocido internacionalmente, en la base de paz por territorios. Este fue un concepto desarrollado por los judíos, es decir una concesión de otorgar a los palestinos una gran porción del territorio judío a cambio de seguridad. La Autoridad Palestina tomó aquellos territorios que de forma interesada le entregó Israel para constituir su incipiente estado, pero nunca cumplieron su parte del acuerdo, la seguridad que prometieron. 

Cuando Israel ocupó una parte esencial del territorio dentro de sus fronteras milenarias en 1967, y después en 1980 cuando su parlamento aprobó la anexión al Estado, ofreció a los árabes la nacionalidad israelita, pero la presión internacional impidió lo que era una aspiración de la gran mayoría de los habitantes de estos territorios que era vivir en paz y bajo la cobertura de un estado democrático en el que viven en paz, democracia y seguridad más de un millón de árabes. Las ciudades árabes de Israel son de todo el mundo las que gozan de más derechos, menos desigualdades y mayor renta per cápita; pero a aquéllos que pretenden manipular la realidad para favorecer sus propios intereses, no les interesa el bienestar del pueblo árabe sino mantener la tensión sobre la única democracia de Oriente Medio para mantener sus regímenes autoritarios.

El segundo error es pensar que evitando los asentamientos en Jerusalén Este se favorece el proceso de paz. Éste todavía es más grave. Impedir la construcción de unas cientos de viviendas en Jerusalén  es una toma de posición internacional, una imposición del mundo en el proceso de paz. Es reconocer que los palestinos tendrán toda la legitimidad y apoyo internacional para sus reclamaciones y esto pone a Israel en la peor posición negociadora posible. No es una cuestión de reducir el tamaño o las capacidades del futuro estado palestino. Israel siempre ha ofrecido compensar con territorios en otras zonas, mucho mayores a cambio del reconocimiento de su capital indivisible. ¿A qué grado de idiotismo histórico hemos llegado para querer poner ciudades como Belén en manos de un estado que niega los mas mínimos derechos a la libertad religiosa? y si no, que se lo pregunten a los miles de cristianos palestinos forzados a abandonar los lugares en los que han vivido durante siglos sin ningún apoyo o reconocimiento de la comunidad internacional. Esta resolución dinamita las posibilidades para un entendimiento entre dos vecinos condenados a entenderse y dará alas a todos aquellos grupos terroristas que atacan todos los días al estado de Israel y que se sentirán reforzados en sus aspiraciones. Cuando el Consejo de Seguridad condena a israel en relación con una pretensión de la Autoridad Palestina, está dando argumentos a los terroristas para incrementar la tensión con nuevos atentados terroristas que traerán mas conflicto y más inseguridad, es decir exactamente lo contrario que en teoría se pretende conseguir.

El tercer error,y en mi opinión el que produce mayor daño, es que la comunidad internacional ha perdido al calor de los acontecimientos que han ocurrido en estos años con la primavera árabe, la aparición del Estado Islámico, los golpes terroristas en Europa y la guerra en Siria, la perspectiva de lo que debe hacerse y lo que debe evitarse. Se ha creado la convicción en muchas sociedades que condenar a los arrogantes israelitas nos dará más seguridad, generará menos odio en el mundo árabe frente a Occidente y contribuirá a rebajar la tensión en la región. Lo que nos hace más seguros es que estemos más unidos los que pensamos igual y que seamos más fuertes. La división en las democracias occidentales entre la que debemos incluir Israel, es la victoria de los intolerantes y de los que quieren derrumbar los cimientos de nuestras sociedades. Mostrar fisuras en momentos tan convulsos no contribuye ni a generar más seguridad ni por ello vamos a ganar adeptos entre aquéllos que todavía abogan por la destrucción del estado de Israel. Si el mundo va a tratar con exquisita igualdad a Israel y a los países no democráticos y grupos terroristas que abogan por su desaparición; si tomamos postura por los 200 millones de árabes de la región frente a los 6 millones de judíos que viven en Israel, por una cuestión administrativa, estaremos haciendo un flaco servicio a la paz mundial y a la supervivencia del mundo occidental democrático y humanista que hemos conocido en los últimos doscientos años en el mundo libre.

A corto plazo, ¿Qué debemos esperar? ¿Debe Netanyahu depositar todas sus esperanzas en el presidente electo de Estados Unidos? Esta es la verdadera prueba de fuego de Israel. Obama no ha sido precisamente un gran valedor de Israel, pero lo cierto es que la mayoría de los judíos norteamericanos, esenciales por su influencia en la sociedad y vida política americana, votaron en una inmensa mayoría por Clinton, igual que antes lo hicieron por Obama. Esta desafección entre los judíos norteamericanos e Israel es a mi juicio la mayor amenaza para el estado judío. Curiosamente han sido los republicanos quienes mejor han entendido cómo debía ser esta relación de profunda amistad, mientras que en la progresista comunidad judía norteamericana se ha extendido la creencia de que la paz es posible y que Israel debe estar dispuesto a ceder todo lo necesario para tener un pedazo de tierra seguro, ignorando la historia, que es la verdadera legitimidad del estado de Israel y de sus fronteras.  Muchos congresistas y senadores americanos republicanos no perdonan a los lobbies judíos que siendo ellos los que más han hecho por la seguridad y reconocimiento internacional de Israel, no hayan sido capaces de movilizar el voto hacia los republicanos. No tengo duda que Trump será un soporte politico esencial para Israel, pero tengo mis dudas de que la mayoría republicana le soporte. También tengo mis dudas de que en el juego de alianzas en el futuro y en especial en sus relaciones con Rusia, la posición inicial no pueda variar. La complejidad de los intereses en la región y la falta de un apoyo politico interno en la sociedad norteamericana a decisiones más concluyentes en favor de Israel, pueden hacer varias estos posicionamientos internacionales. Trump ha aprovechado también esta decisión para reforzar sus ataques a las Naciones Unidas, pero a día de hoy, lamentablemente no hay alternativa mejor a la ONU para mantener una globalidad en las decisiones políticas; tampoco parece que vaya a producirse una unanimidad internacional a corto y medio plazo en lo que es un clamor que es variar la composición del Consejo de Seguridad, basado en la situación geopolítica de 1945. La asusencia de India, Alemania y Japón desautorizan en gran parte a este organismo como representante de los intereses globales. 

Ya sabemos que es muy difícil dejar el poder, pero las acciones de Obama en estas últimas semanas después de saber que su política exterior había sido derrotada por sus conciudadanos, muestran la intransigencia y la falta de estilo de esta administración saliente que debía haber dejado que la nueva administración hubiera tomado aquellas decisiones más convenientes y trascendentes conforme la voluntad manifestada del pueblo norteamericano. Poner chinitas a Trump no es precisamente una muestra de patriotismo ni de aceptación de la derrota. Por una cuestión personal y partidista Obama ha dejado caer una vez más a nuestro más fiel e importante aliado en la región, cuando lo elegante hubiera sido dejar esa decisión al nuevo inquilino de esa Casa Blanca que tanto le está costando dejar.

Pero Israel sabe que no puede vivir de espaldas a todo el mundo y necesita sobre todo de Europa, que está una vez más encerrada en los barrotes de la amenaza islamista radical, la creciente islamofobia que en Europa va de la mano del antisemitismo y de los populismos que buscan siempre culpables endógenos como hicieron en los años veinte, y del oro negro que nos regalan a precio de saldo los grandes productores del mundo, la inmensa mayoría de los cuales no reconocen la existencia del estado de Israel. Basar toda la estrategia de seguridad en Trump no parece muy aconsejable, pero si Europa no se posiciona claramente en favor de Israel, Netanyahu deberá buscar amigos en otros lugares y sin duda uno de los más próximos se encuentra en Moscú; si Putin y Trump se alían para apoyar a Israel, Europa habra dado un paso más en su proceso de insignificancia política y lo que es más grave, perdiendo las referencias de nuestra civilización por favorecer a los que son diferentes y nos amenazan, seremos más débiles, la libertad y la democracia estarán más amenazadas y nuestra economía se empobrecerá al ritmo que nuestros valores se ven arrumbados por decisiones oportunistas o populistas.

domingo, 4 de diciembre de 2016

EL MIEDO DESANGRA A EUROPA


Desde 1945, Europa ha pasado por momentos políticos y económicos muy difíciles. La posguerra; la descolonización, la Guerra Fría, la emigración del sur de Europa al norte; también ha soportado crisis económicas como la derivada de la crisis del petróleo de 1973. Incluso durante muchos años, los inmigrantes ya fueran de las colonias francesas de África; de Turquía en Alemania o de la Commonwealth eran recibidos con los brazos abiertos ante la necesidad de mantener un crecimiento económico y suponiendo una  superioridad moral de los europeos frente a sociedades ancladas en la miseria. Todos estos cambios no produjeron grandes revoluciones en la economía ni en las sociedades.

En los últimos años los mal llamados populistas han tenido una creciente presencia en la vida política europea, especialmente en Francia desde que Jean Marie Le Pen fundara el Frente Nacional, pero el fenómeno del radical nacionalismo ha cobrado fuerza en los últimos diez años, como no lo había tenido desde 1945. De hecho desde la elección de Trump hasta finales de 2017, puede producirse una involución en Europa que si se cumplen los peores pero previsibles designios, significaría el final de la Europa que hemos conocido en los últimos setenta años, devolviéndonos a los fantasmas del pasado, aquellos que tuvieron al continente en continuas guerras desde 1500 hasta 1945.

Por una parte, tenemos los fenómenos populistas mas arraigados en la izquierda radical como Syriza, Podemos, Movimiento cinco estrellas, etc. que han ganado posiciones en los países con las economías más débiles, especialmente en el sur de Europa, sociedades en los que el estado se ha convertido en el benefactor de sociedades que no han terminado de dar el salto al capitalismo, y que confían en el gobierno para resolver sus problemas.  Son movimientos que anclados en la filosofía marxista consideran que existe una alienación de las capas más débiles de la sociedad causada por los poderosos, en su retórica simplificadora y que el estado debe ser el opresor de los dirigentes, de los que han explotado a los pueblos, para devolver a la sociedad al sueño del equilibrio igualitario. Mi impresión es que estos movimientos ya están en crisis ante los mensajes más simples pero efectivos del radicalismo nacionalista.

Frente a los populistas, encontramos a los partidos radical nacionalistas que triunfan en centro Europa, en países con economías más sólidas, con tasas de paro más pequeñas, en los que han pervivido de forma latentes actitudes que creíamos desaparecidas en Europa tras el fin del nazismo y el holocausto. Hoy en día en muchos países de la vieja Europa, el enemigo es la Unión Europea; el vecino o el refugiado. Nunca como hasta ahora se había percibido tanto miedo en las sociedades europeas desde el auge de los nacionalismos y comunismos en los años treinta ¿ Pero miedo a qué?

Pero antes de contestar a esta pregunta, es necesario dar un repaso a la situación en Europa para comprender que ya no se trata de un movimiento incipiente o minúsculo, o concentrado en determinados países o capas sociales.

domingo, 27 de noviembre de 2016

FIDEL: LA MUERTE LE LLEGÓ TARDE

No recuerdo en la historia reciente un personaje que haya levantado tan dispares posiciones en todo el mundo que Fidel Castro; un dictador, llamado asimismo revolucionario, una palabra o más bien una excusa para justificar determinadas acciones más relacionadas con la corrupción y el terrorismo de estado que con un cierto espíritu de cambio hacia mejor, más de lo mismo.

Casi todos los artículos que he leído glosan su vida, en unos casos para ensalzarla, en otros para comprenderla y la mayoría para denostarla, pero la verdad es que todos estos análisis no me interesan. Para mi se ha muerto un ex-líder de una dictadura, ya que nunca se sometió a la voluntad de su pueblo, que se mantuvo en el poder bajo un régimen de partido único, que cercenó derechos individuales provocando uno de los grandes éxodos de la historia contemporánea. Es decir un ex de un país pequeñito, casi irrelevante en el contexto internacional, al que muchos se han empeñado en otorgarle una preeminencia que no se justificaba.

Me interesa más el aspecto histórico y romántico del personaje. Fidel Castro fue el exponente de ese mundo anticolonialista bien guiado por la Union Soviética, que se configuró en Bandung como una alternativa al mundo occidental. Tiempos de descolonización y en el caso de America Latina de dictaduras militares u oligárquicas que eran manifiestamente apoyadas por Estados Unidos. No se puede negar que en todo el mundo se originó una fuerte corriente de simpatía por los movimientos revolucionarios y sus líderes, ya fueran Castro, Che Guevara o los estudiantes de mayo del 68 en Paris o en México. Representaban una voluntad de ruptura y unas ansias de superar unos esquemas que ya estaban caducos. En los años 70 la canción cubana y su revolución eran un modelo que inspiraba a una buena parte de la izquierda moderada en España y toda Europa miraban a estos jóvenes barbudos como símbolos del cambio como a los melenas de Liverpool o a los hippies.

sábado, 12 de noviembre de 2016

LOS CONSERVADORES SON LOS CULPABLES DE LOS POPULISMOS

Hace ocho años el presidente Obama en su discurso de aceptación de su candidatura prometió que todos los americanos tendrían salud; que las minorías serían respetadas; que reduciría el déficit; que iba a cuidar de los veteranos; que iba a reducir los impuestos; que iba a iniciar un vasto plan de infraestructuras; que iba a impedir que la clase trabajadora americana perdiera poder adquisitivo; que iba a cerrar Guantánamo; que iba a llevar la democracia al mundo árabe; que iba a impedir la deslocalización de las empresas; que no habría más soldados en una guerra en el exterior; que iba a acabar con Al Qaeda; que cuidaría a las minorías y que cuidaría el medio ambiente. Ni uno solo de estos grandes objetivos políticos se han cumplido, es más en la mayoría de los casos la situación ha empeorado.

Siendo ésta una realidad ¿Por qué tachamos a Trump de populista, si sus objetivos no distan tanto de los mismos que prometía Obama hace ocho años? Le tildamos de populista por sus formas, por sus exabruptos, por su origen social, pero en el fondo Obama fue un gran populista que no cumplió ninguna de sus promesas. Por eso Trump y Obama han sintonizado tan pronto, ya han encontrado que tienen mucho en común. “Hay que prometer mucho para mantener la esperanza de la gente, que aunque no lo creamos, tiene una paciencia infinita”.

jueves, 10 de noviembre de 2016

DIEZ FALACIAS SOBRE LA VICTORIA DE TRUMP.

A la vista de los resultados obtenidos por ambos candidatos a la presidencia de Estados Unidos, y teniéndonos a las campañas que los dos candidatos han mantenido desde que decidieron correr para la presidencia, y no me refiero a los minutos de exabruptos que los medios de comunicación, especialmente todos aquellos contrarios a Trump, hen venido mostrándonos como si todo lo que Trump ha hecho en estos dos años ha sido amenazar, insultar, desafiar sin aportar ningún valor ni propuesta podemos extraer interesante conclusiones que sin duda pueden ser prematuras. Teniendo en cuenta el gran desconocimiento que en Europa hay sobre la realidad norteamericana y el gran desapego que la sociedades de este lado del Atlántico tienen con los republicanos como si fueran fascistas olvidando que Lincoln fue republicanos y que otro republicano, Eisenhower comenzó la lucha por los derechos civiles, mientras que el sur racista estaba en manos de los demócratas, es importante a mi juicio deshacer algunas falacias que se han venido extendiendo como si fueran la verdad suprema, quizás para tranquilizar los espíritus de las izquierdas gobernantes en Europa con independencia de su color político.

1.- Trump es un inútil, estúpido, bocazas y cualquier otro agravio personal que podamos recordar. Es posible pero poco probable que haya 58 millones de estúpidos en la primera potencia mundial que ha liderado el mundo desde hace ochenta años y que gasta en educación más que la gran mayoría de los países europeos. Cualquier cargo electo en Estados Unidos y no digamos el presidente tiene que pasar tantos filtros y escalones que el peor cargo electo de Estados Unidos está mejor capacitado que la mayoría de los politicos europeos que sólo necesitan hacerse amigo del que hace la lista electoral para progresar políticamente.

2.-  Trump es un machista que está en contra de los derechos de las mujeres. No tengo criterio para afirmarlo o negarlo; pero si el 80% de las mujeres hubieran votado contra Trump, quizás diría que es cierto; pero las mujeres americanas aunque han votado mayoritariamente por Hillary, lo que resulta obvio en cualquier país, no podemos decir que haya sido un colectivo agraviado. En cualquier caso, respeto mucho a las mujeres de todos los países como para pensar que algunas pueden pensar diferente del feminismo reinante en Europa y que consideran que los valores de familia que Trump representan son tan válidos como cualquier otros, por lo menos.

3.- Trump es un racista. Tampoco puedo afirmarlo. Que no hay muchos hispanos o afroamericanos entre los republicanos no es nuevo, pero conozco muchos líderes republicanos de origen latino, excelentes conservadores y muy respetuosos con su origen. Quizás podemos decir que su lenguaje es simplista: los trabajadores que entran ilegalmente en el país compiten con bajos salarios contra los trabajadores legales pero es muy seguro que la gran mayoría de los trabajadores blancos afectados por la crisis no harían estos trabajos. Acusar a los musulmanes de conexiones terroristas es una exageración, pero existen hechos que no contribuyen a negar esta simplificación. Además nadie ha deportado mas inmigrantes que Obama, y es la primera vez que hay una primera dama que yo recuerde de origen extranjero.

4.- Los blancos trabajadores de la industria que se han visto afectados por la crisis han votado masivamente por Trump. En un país con tan bajo desempleo no pareciera que éste fuera un elemento crítico. Es mas en Michigan por no ir más lejos Clinton ha ganado en la industrial y decadente Detroit y no en las zonas rurales donde ha ganado Trump. No nos equivoquemos Trump ha movilizado al 100% del voto republicano a pesar de todo, y se ha ayudado de determinados colectivos que en otras elecciones han votado a los demócratas y le ha servido para ganar en estados como Michigan o Pensilvania.

5.- Trump es amigo de Putin y abandonará a Europa. No nos engañemos Obama ha sido un gran amigo de Putin, le ha dejado las manos libres en Crimea y ahora en Siria y ha permitido que cunda el miedo entre los países del Este. No ha hecho nada contra la dictadura de Venezuela y ha estrechado lazos con la dictadura castrista. América no va a abandonar Europa ni a sus aliados del Pacífico porque es parte esencial de su sistema de seguridad, pero sí le va exigir que sean unos aliados solidarios y no un pasajero sin billete de la seguridad mundial. A muchos norteamericanos no les va bien económicamente y es difícil de explicar que hay que continuar pagando la seguridad de unos países que no siempre son tan aliados como debían y que gracias a su esfuerzo gozan de derechos sociales que ni siquiera ellos pueden soñar.

6.- Trump va a hundir la economía americana. Confío más en los empresarios que en los universitarios y burócratas para manejar la economía. Cuando alguien debe levantarse todas las mañanas de su vida afrontando la cuenta de resultados de su empresa, sabe mejor cuáles son las recetas. Cualquiera que viaje por Estados Unidos se da cuenta que las infraestructuras son una mierda comparadas con las españolas; nadie ha construido nada importante desde los años cincuenta pero cada año el gobierno gasta más y más que sale de los impuestos de los trabajadores. Trump bajará impuestos, recortará gastos y la economía norteamericana seguirá a buen ritmo. Sin duda unas consideraciones menos pro ecologistas promoverán el desarrollo de la producción petrolera; que fue un gran acierto de Obama y la locomotora americana seguirá a buen ritmo.

7.- Las minorías saldrán perjudicadas y habrá un retroceso en derechos sociales. Estos dos conceptos son muy relativos. Mas bien los que participen del sueño norteamericano, cumplan con la ley y sean buenos ciudadanos serán recompensados, y los que aspiren a vivir gratuitamente del estado ya pueden ponerse manos a la obra. En cualquier caso en un país tan garantista como el norteamericano, podemos esperar cambios pero no arbitrariedad, y en los tiempos que corren ya es mucho.

8.- El Obamacare desaparecerá. Hay que decir que más bien nunca llegó a nacer del todo. Para un país que tiene la sanidad más cara del mundo, era muy difícil explicar a los trabajadores con seguro que verían incrementadas sus costes de pólizas sanitarias en unos 250 dólares por persona y año para extender la sanidad universal a todos los norteamericanos con independencia de su situación laboral. Lo que necesita la sanidad americana es más competencia y acabar con los oligopios para que los costes se reduzcan y más gente pueda acceder a la salud. Pero lo más importante y ésta es una lección para aprender, si tratas de gobernar para una minoría asegurarte que la mayoría que tienen que sufragar el gasto está de acuerdo pero siempre debes gobernar priorizando a los que te financian y no a los que sólo tienen incentivo para gastar.

9.- Estados Unidos cerrará sus fronteras al comercio mundial. Lo cierto es que Estados Unidos no es una economía muy abierta comparada con la europea siendo sobre todo es un gran consumidor de productos ajenos. Los subsidios de toda la vida a la agricultura y a la industria continuarán. Quien entregó miles de millones a General Motors para salir de la crisis fue Obama, lo que sería contrario a cualquier mínimo principio de liberalización. La subsistencia de naciones y fronteras en un mundo tan global todavía traerá más tensiones pero no solo en Estados Unidos, ya hemos asistido al Brexit y mas nacionalismos proteccionistas continuarán surgiendo. Pero si Occidente quiere estar más seguro, mejor que invertir en armas es reducir la dependencia de Rusia y China, que crecen a costa del consumidor americano siendo ahora potencias que amenazan la libertad de muchos países. Decir Jefferson que la mitad de las guerras se ahorrarían si cada generación paga sus propias deudas. Una economía más fuerte para que Estados Unidos sea más seguro.

10.- Trump no tiene equipo. No nos equivoquemos ahora todo el partido republicano está detrás de Trump, sea por conveniencia o por necesidad; pero el presidente necesita más al partido que al revés. Si alguien tiene equipos de gran valía es sin duda el partido republicano. Estoy seguro que Trump hará un excelente gabinete de personas con experiencia en la vida privada y procedentes de universidades que todavía están muy lejos, muy arriba en el raking respecto de las universidades españolas.

Sé que para los europeos las formas de Trump parecen agrestes, para las élites californianas o neoyorquinas es incomprensible, pero a veces queremos creer que el mundo es como lo deseamos y negamos la realidad. Trump ha obtenido un resultado histórico; los republicanos controlan el legislativo como nunca desde 1928 y sin duda Trump ha sido el candidato que ha contribuido en mayor medida a un éxito que no logró el partido republicano con Reagan o Eisenhower. Estados Unidos ha dado un fuerte toque de atención al mundo y en especial a su país. "No nos resignamos a perder nuestra identidad ni queremos abandonar los valores que nos hicieron una gran nación". Decía Jefferson que cuando el enemigo del ciudadano es el gobierno no hay libertad, y mucho americanos han creído ver en su gobierno una amenaza a su libertad y han dicho que hay que cortar esta sangría de dejación de derechos y capacidades en los gobiernos para devolvérselos a quien mejor sabe gestionarlos, cada hombre y mujer de una nación. Ahora toca esperar y ver si los hechos nos dan la razón o nos la quitan, pero no nos hagamos trampas en el solitario creyendo verdades que como poco son medias verdades sobre lo que ha ocurrido en Estados Unidos.