Mostrando entradas con la etiqueta Alianza Atlántica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alianza Atlántica. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de junio de 2025

Contribución para la próxima cumbre de la OTAN

 


EL PAPEL DE EUROPA Y DE ESPAÑA ANTE LA CUMBRE DE LA ALIANZA ATLÁNTICA A CELEBRAR EN LA HAYA. (24-26 de junio de 2025)

La próxima cumbre de la OTAN se presenta como un potencial enfrentamiento entre las necesidades, los deseos y la realidad. Cualquier planteamiento que suponga fijar una cifra en base al PIB, solo puede tener una consideración política. El dinero no lo puede todo y en Defensa menos. Alcanzar el 5% del PIB es innecesario y pernicioso para cualquier país y para España más, teniendo en cuenta la dimensión de la amenaza. Incluso alcanzar un 2,5% sobre el PIB para países como el nuestro en dos años, sería un tremendo error y generaría enormes deficiencias.

Esperamos una actitud más constructiva de Washington a la vista de la realidad de la invasión de Ucrania y de la enorme respuesta europea. Pero Europa no debe aceptar chantajes ni imposiciones, que de venir, deberían llegar de nuestros enemigos. Podemos construir un espacio de seguridad mucho más equilibrado en Europa entre Estados Unidos y el resto de países, pero ajustado a las necesidades reales de cada escenario. Estados Unidos gastará el 3,2% de su PIB en Defensa en 2025 y sin embargo, Europa apenas supone para los Estados Unidos, el 10% de su esfuerzo militar, lo que explícitamente indica que las necesidades y en consecuencia los recursos que deben allegarse son muy diferentes.

Mi objetivo es realizar un análisis desde las necesidades, los retos y las capacidades existentes para determinar unos valores ajustados a los requerimientos y no a meras especulaciones diplomáticas.

¿Cuál es la dimensión de la brecha entre Europa y Estados Unidos en materia militar?

Europa necesita disponer de una adecuada disuasión militar sobre Rusia y una capacidad bélica que la permita derrotar en un escenario de guerra convencional a Moscú sin contar con Estados Unidos. Una situación que se plantearía potencialmente entre tres y cinco años, después de haber terminado la guerra de Ucrania y de que Rusia haya recompuesto sus fuerzas.

La brecha actual entre Europa y Estados Unidos presenta tres características definitorias.

Ante una amenaza real no se trata de cubrir una diferencia de capacidades en tiempo de paz, sino de guerra, lo que acentúa la dimensión del déficit europeo. No tenemos que cubrir los 128.000 efectivos con su material actualmente estacionados por Estados Unidos en Europa, sino los 300.000 que serían desplegados en caso de una agresión rusa.

Estados Unidos ha invertido en modernización y desarrollo en los últimos diez años 2 billones de dólares mientras que Europa ha invertido 500.000 millones. Teniendo en cuenta los largos períodos de maduración, esta es la diferencia que necesitamos cubrir, que es mucho mayor que el diferente volumen de gasto militar de 2025, y de ahí que el esfuerzo europeo deba ser muy superior a los Estados Unidos en los próximos años, pero con un límite temporal de una década como máximo.

Finalmente, estamos hablando de un escenario de guerra convencional frente a Rusia, que tiene la quinta parte de la capacidad militar china, a la que se enfrenta Estados Unidos. Es decir, el potencial enemigo ruso es una amenaza muy inferior militarmente al gigante asiático, pero en nuestro defecto, tenemos el hándicap de compartir una enorme frontera terrestre, a diferencia de los miles de kilómetros de océano que separan a China de la costa norteamericana.

En la actualidad, el ejército ruso es considerablemente más grande, más experimentado y está mejor equipado que la fuerza que invadió Ucrania en 2022. Ahora posee una valiosa y única experiencia en el campo de batalla. La presencia rusa en Ucrania a finales de 2024 era de aproximadamente 700.000 soldados, mucho más que la fuerza de invasión de 2022. Son más y están más entrenados y con el soporte de Corea del Norte podrían llegar a casi dos millones de efectivos militares.

La producción de equipamiento de Rusia se ha incrementado rápidamente. Solo en 2024, Rusia produjo 400 carros de combate nuevos y renovó unos 1.200. En cuanto a blindados se entregaron 1.000 unidades y se modernizaron 4.000, así como se incorporaron 450 piezas de artillería de gran calibre. Durante el año pasado se entregaron más de 1.800 drones kamikaze. Si Rusia mantiene estos ratios una vez acabada la guerra de Ucrania, los niveles de equipamiento serán más  amplios y modernos que los anteriores a 2022 en apenas cuatro años. Ante un escenario de mantenimiento de sanciones, Rusia estaría abocada a mantener su presión industrial y militar sobre Europa salvo que se produjera una improbable involución interna.

Las evaluaciones de la OTAN, indican que Rusia estará lista para atacar en algún lugar de Europa dentro de cuatro a ocho años. Con los ejercicios militares cuatrienales Zapad que se llevarán a cabo en Bielorrusia en el verano de 2025 se mostrará la capacidad de Rusia para gestionar ejercicios militares a gran escala incluso durante una guerra en curso y Putin no va a dejar pasar la oportunidad de demostrarlo.

¿Qué necesita Europa?

La primera prioridad de Europa es continuar apoyando a Ucrania que es nuestra primera línea de defensa frente a Rusia. Si Ucrania decide no aceptar una rendición total o parcial, Europa está en condiciones de proporcionar armas adicionales a Ucrania para asegurar que sus capacidades están estabilizadas e impedir avances significativos de Rusia sobre su territorio. Es cierto que Ucrania y la UE dependen de algunos activos estratégicos críticos de Estados Unidos, incluido inteligencia y comunicaciones satelitales y que estos son difíciles de reemplazar a corto plazo, pero hay sustitutos si es necesario, no tan efectivos, pero suficientes frente al nivel de la tecnología de Moscú.

Muchos se preguntan si Europa puede salvar a Ucrania. Los números son bastante elocuentes.

Desde febrero de 2022, el apoyo militar de Estados Unidos a Ucrania ha ascendido a 64.000 millones de euros, mientras que Europa, incluido el Reino Unido, envió 62.000 millones de euros. En 2024, el apoyo militar de Estados Unidos ascendió a 20.000 millones de euros de un total de 42.000 millones de euros. Para reemplazar a Estados Unidos, la UE tendría que gastar solo otro 0,20% de su PIB lo que no parece una cifra descabellada. El problema es cuánto de esta ayuda se puede proporcionar desde la industria europea. La respuesta es que para el combate en el frente ruso, la industria europea tendrá suficientes capacidades para mantener la capacidad militar de Ucrania en dos años. Si dentro de dos años los frentes están estabilizados, el panorama cambiará notablemente.

Un escenario significativamente más desafiante para Europa sería un improbable acuerdo de paz aceptado por Ucrania y que resultara beneficioso para Rusia. En tal caso, es probable que Moscú continúe su acumulación de material militar creando un desafío militar formidable para toda la UE en muy poco tiempo, dada la producción rusa actual. Este sería nuestro peor escenario.

Como señalaba, ante la eventualidad de tener que cubrir la aportación potencial norteamericana en caso de conflicto, Europa necesitaría incrementar su capacidad de combate en unos 300.000 efectivos, con un enfoque en fuerzas mecanizadas y blindadas para reemplazar las unidades pesadas del ejército estadounidense. Esto se traduce en aproximadamente 100 nuevas brigadas europeas.

El problema añadido es que no solo habría que reemplazar con 29 países a los 300.000 norteamericanos que nos faltarían, es que habría que darles el respaldo que sí tendrían los norteamericanos de todo el poder de los habilitadores estratégicos estadounidenses, incluidos la aviación estratégica y los activos espaciales, de los que carecen de los ejércitos europeos. Cubrir esta brecha sería una acción prioritaria, y para ello necesitaremos mucho soporte industrial norteamericano a corto plazo.

Europa, incluido el Reino Unido, actualmente tiene 1,47 millones de personal militar en servicio activo, pero su efectividad se ve obstaculizada por la falta de un mando unificado. La OTAN trabaja bajo la suposición de que el Comandante Supremo Aliado en Europa sería un general estadounidense de alto rango, pero eso solo puede funcionar si Estados Unidos toma un papel de liderazgo y proporciona habilitadores estratégicos. Es decir el mando conjunto unificado europeo es obligatorio y debe ser una acción inmediata su implantación.

Necesidades de equipamiento y producción industrial.

Generar rápidamente tales aumentos requiere un esfuerzo extraordinario, aunque la experiencia muestra que las economías de mercado pueden hacerlo si se asignan los recursos y se flexibilizan los procedimientos. Tomando como ejemplo un Cuerpo de Ejército de Estados Unidos, la disuasión creíble europea, requeriría un mínimo adicional de 1.400 carros de combate, 2.000 vehículos de combate de infantería y 700 piezas de artillería (obuses de 155 mm y lanzacohetes múltiples). Esto es más poder de combate que el que actualmente existe en las fuerzas terrestres de Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido combinadas. Esto nos da una idea del esfuerzo inmediato que debe realizarse.

Proveer a estas fuerzas con suficientes municiones será esencial, más allá de las existencias mínimas disponibles actualmente. Por ejemplo, un millón de proyectiles de 155 mm sería el mínimo para un stock lo suficientemente grande para 90 días de combate de alta intensidad. Europa también tendría que generar capacidades de aviación de combate de quinta generación para tener una clara superioridad, y de transporte táctico y estratégico, así como capacidades de misiles de todo tipo, guerra de drones, comunicación e inteligencia. Esto incluye aumentar la producción de drones para igualar a Rusia, a un nivel de aproximadamente 1.500 municiones merodeadoras de largo alcance por año. Mientras tanto, se tendrían que reclutar y entrenar a 300.000 nuevos efectivos.

Las iniciativas de la Unión Europea de un fondo de 800.000 millones de Euros más las nacionales que se manejan, como en Polonia donde el 70% del incremento presupuestario se ha dedicado a adquisiciones o el fondo de deuda alemán Sondervermögen que hasta ahora se ha destinado exclusivamente a compras de equipamiento, son cifras realistas, pero por si solas no garantizan el éxito. Son necesarias muchas más iniciativas nacionales con recursos presupuestarios estables para garantizar una continuidad en el esfuerzo inversor.

Para que esta inversión resulte eficaz será necesario incrementar las adquisiciones a escala europea para obtener mejores costes y alcanzar una gestión más eficiente de la inversión. Tanto dinero en un sector con escasa transparencia exigirá, asimismo, de rigurosos controles de gestión para evitar subsidios y preferencias que vayan en detrimento del objetivo común.

En la actualidad, un incremento enorme de la demanda implicaría una incapacidad de asumir las obligaciones industriales, daría lugar a cuellos de botella, incremento de costes y falta de trabajadores especializados así como problemas añadidos por las limitaciones regulatorias. Aunque Europa compra el 60% de sus necesidades en su mercado doméstico, hay equipos que necesariamente deben adquirirse en Estados Unidos como aviones de combate de quinta generación, sistemas en buques, artillería de precisión, sistemas de observación de baja órbita, sensores de obtención de inteligencia, y algunos equipos y componentes críticos. Un objetivo a medio plazo será eliminar esta deficiencia, pero esto requiere de muchos cambios y de al menos una década.

Europa es incapaz de gastar un 5% del PIB en su defensa. Aunque tenga el dinero, son demasiados recursos para la ambición estratégica de Europa, que no necesita un arsenal nuclear de miles de cabezas, ni ocho grupos aeronavales ni mantener bases alrededor del mundo con los costos de vida del militar norteamericano. España en particular debe poner pie en pared y explicar cómo se pueden cumplir los objetivos militares sin sobrepasar el 2,5% del PIB.

Hay que trazar un plan paulatino para no crear cuellos de botella. «Vísteme despacio que tengo prisa» es la máxima. Un incremento rápido de la demanda colapsará la cadena de suministro y la encarecerá si no se han tomado las medidas para asegurar que ningún elemento necesario para la producción queda descontrolado. Hemos dado la vuelta al embudo. Antes la parte ancha eran las materias primas y la cadena de suministro y la estrecha eran los contratistas de defensa; hoy es al revés y esta competencia por recursos limitados puede destrozar al sector industrial en su conjunto y poner el peligro los objetivos.

La decisión del gobierno de alcanzar el 2% del PIB, teóricamente en 2025, salvo que sea un brindis al sol de Europa, es una calamidad, un error de enormes consecuencias. Necesitamos diez años para alcanzar la autonomía estratégica y no vamos a acelerar este proceso por muchos recursos que tengamos a corto plazo. Los vamos a despilfarrar, aunque comprendo la euforia de los accionistas ante los beneficios que se van a generar.

¿Cuáles son las necesidades y cuánto nos va a costar?

En la estimación del gasto necesario hay que tener en cuenta que las inversiones deben intensificarse a corto y medio plazo para reducir la brecha existente, considerando un abandono de Estados Unidos de la guerra convencional en Europa en caso de una agresión rusa, para luego entrar en una senda de estabilidad. Es decir, debemos en España subir a un ratio medio que estimo en el 2,5% del PIB ( 42.500 millones de Euros, 18.000 millones anuales para inversiones para los próximos siete años, para luego mantenerse en el 2% del PIB ( 34.000 millones de Euros y 14.000 millones año para inversiones)

Europa necesita incrementar en 300.000 efectivos sus fuerzas armadas que sería la aportación teórica norteamericana en caso de un conflicto. Esto supone un 20% de incremento sobre los actuales efectivos disponibles. Esto nos permitiría crear 100 brigadas. Harían falta entre cinco y siete años para alcanzar este número con su correspondiente equipamiento. Esto supondría un incremento del coste de personal de 60.000 millones al año, entre sueldos, beneficios y formación. Adicional a este incremento, aumentarán las retribuciones y las condiciones de vida de la tropa profesional haciendo mucho más atractiva la carrera militar., imprescindible ante el desierto demográfico europeo. Unido a la anterior hay que aumentar la disponibilidad de los efectivos y su entrenamiento. De poco nos sirve tener un millón y medio de militares si nos cuesta un año movilizarlos a todos. Aquí entra en juego la preparación para el combate. Esto requerirá de una inversión en centros de entrenamiento, campos de maniobra, sistemas de simulación y unas instalaciones de mantenimiento exquisitas. Una inversión cercana a los 50.000 millones de euros. Además, un millón y medio de hombres y mujeres no serán suficientes en un conflicto a gran escala. La movilización de una reserva de al menos otro millón de efectivos, será imprescindible para garantizar las rotaciones adecuadas en caso de una guerra larga, que es el caso más probable a la vista de las lecciones de Ucrania.

En cuanto al equipamiento hay que distinguir cinco dominios:

Sistemas C4 ISR : Teniendo en cuenta que un conflicto en Europa sería manejado por la OTAN bajo el mando de Estados Unidos y con toda la cobertura americana de estos sistemas, en el entorno de un abandono norteamericano, resulta perentorio reforzar estos sistemas. Aquí se incluyen sistemas de observación, sistemas de comunicaciones seguras, radares tipo AWACS, aviones ELINT, sistemas de comunicaciones seguras, sistemas de navegación etc. En definitiva ese corazón que no se ve pero que marca la diferencia entre un ejército vencedor y uno derrotado.

Como la mayoría de los países tienen arquitecturas ya coordinadas en el marco OTAN, será una inversión significativa pero no inmensa. Una inversión de 80.000 millones permitiría igualar al menos la capacidad actual rusa. Crear un sistema y ponerlo en operación tomaría al menos 10 años y habrá que hacerlo con alguna dependencia de Estados Unidos para conseguirlo en un tiempo razonable.

El aspecto aéreo de la guerra, especialmente los drones y los misiles, serán nuestra mayor baza disuasoria. Quiero destacar la vital importancia de la Iniciativa Escudo del Cielo Europeo en el que un gran conglomerado industrial europeo deberá tomar el liderazgo de este macro-proyecto, muy ambicioso en lo tecnológico e industrial y que supondría una inversión de 200.000 millones de Euros.

Equipo terrestre. Entre las deficiencias actuales de Europa y lo que supondría el incremento de estas cien brigadas por la desconexión norteamericana, los datos que manejo son los siguientes basados en las consideraciones elaboradas por el Instituto de Estudios Estratégicos.

Se ofrecen algunos ejemplos de soluciones en el mercado, no con carácter exhaustivo.

Equipo naval. El objetivo sería reemplazar a la VI Flota de los Estados Unidos con la adquisición de plataformas navales y aviones embarcados similares a las capacidades de la Armada norteamericana en el escenario del Atlántico Norte.




Equipamiento aéreo. Por una parte, Europa necesita una clara superioridad aérea con aviones de quinta generación F-35. No existe alternativa en el mercado a corto plazo; e incrementar la flota de aviones de cuarta generación para suplir a la flota de F-16 estacionada en Europa. Dotar a estas unidades de misiles de última generación y la capacidad de proyección estratégica y táctica son igualmente elementos muy relevantes. Dotar a los Eurofighter y Rafale de drones leales permitiría un salto cualitativo enorme para estas plataformas en la larga espera hacia el FCAS:



A las plataformas anteriores habría que sumar todo el material de despliegue y de campaña. Camiones, puentes móviles, puentes lanzables, hospitales de campaña, campamentos, unidades médicas avanzadas, cocinas de campaña, contenedores, vehículos, generadores, camiones, cisternas, bulldozers, grúas, volquetas y apisonadoras. Aspectos fundamentales que implicarían una inversión adicional de 60.000 millones de euros.

Finalmente la munición. Europa necesitaría un stock de 1.000.000 de disparos de 155 mm para 90 días de guerra. Asimismo existencias suficientes de munición 5,56 mm 12,7 mm, 9 mm, morteros, granadas, cohetes. Una inversión que ascendería a 90.000 millones de euros.

El total de la inversión para cubrir el déficit norteamericano y equilibrar la situación con Rusia asciende a 1.000.000 millones de euros que deberían asignarse de forma progresiva durante los próximos siete años, para que dé tiempo a preparar la producción y planificar las entregas.

A esto deben sumarse los créditos para modernización, mantenimiento y reposición del material existente en cada país, más las inversiones en nuevos desarrollos como el FCAS, que cada país deberá asignar para no perder las capacidades actuales y mantener la superioridad tecnológica. Esto supone un adicional anual de unos 50.000 millones de euros para los 29 países en los próximos treinta años.

Conclusiones.

No hay dudas sobre la necesidad de que Europa debe planificar su capacidad militar a futuro en el escenario de un abandono convencional de Estados Unidos. Las conclusiones son que con un 0,2% del PIB europeo se puede mantener militarmente a Ucrania con unos 40.000 millones de Euros al año. El segundo reto es que debemos reemplazar a los 300.000 efectivos norteamericanos que se desplazarían en caso de guerra con todo su equipamiento. Asimismo es necesario movilizar una reserva de un millón de efectivos. Finalmente el plan de inversiones a siete años asciende a 1.000.000 millones de euros que deberán asignarse de forma creciente para no saturar a la industria.

En el caso español, teniendo en cuenta nuestra ubicación geográfica, el esfuerzo en Defensa debería desglosarse en tres programas.

  1. A)  El de modernización y nuevas adquisiciones: un presupuesto a siete años que asciende a 120.000 millones de euros, asignados de forma creciente. Este presupuesto separado iría dirigido a eliminar el hueco actual en equipamiento más el incremento en un 20% del número de efectivos.

  2. B)  Una vez terminado el periodo citado, un presupuesto del 2% del PIB, que supondría unos 30.000 millones de euros de 2025, sería más que suficiente para mantener esta fuerza operativa y disponible.

  3. C)  Finalmente, las industrias deben alcanzar acuerdos con sus colegas europeos para blindar la autonomía estratégica de Europa y esto exige de un plan de capacitación de la industria. Solo se debería adquirir fuera todo lo que no se ha desarrollado en Europa o resultaría imposible adquirir internamente para cumplir con los plazos. La Comisión Europea deberá establecer un mecanismo de aprobación de equipos ITAR para nuestra Defensa.

El planteamiento de un gasto en defensa sobre el PIB es poco significativo del esfuerzo y la necesidad de cada país. La Unión Europea respeta el principio de soberanía y establece coordenadas, pero no todos los países tienen los mismos retos y amenazas, y por tanto el objetivo de un porcentaje del PIB debe ser solo un indicador.

Un objetivo superior al 3% del PIB en términos generales, es innecesario, generaría ineficiencias y no sería equilibrado con las amenazas. No se disuade con la billetera sino con la resolución y las armas y es en estos dos puntos en los que debemos incidir en la cumbre Atlántica.

El establecimiento de una European Buy Act , similar a la que posee Estados Unidos, obligará a las empresas extranjeras a localizarse en el continente, generar aquí trabajo, depositar la propiedad de su tecnología y nos garantizará la autonomía estratégica. España por sus costos y su lejanía de los frentes hipotéticos, se encuentra en unas condiciones excepcionales para atraer la inversión extranjera tanto de Asia como de América. Deben evitarse acuerdos de colaboración que no satisfagan estos objetivos. Todo lo que un país no puede exportar a terceros carece de interés para nuestro gobierno, porque es en las exportaciones donde debemos equilibrar el gap actual.

El gobierno español ha dado pasos sin antecedentes en nuestra historia en cuanto al incremento del gasto militar, en un país con una larga tradición neutralista y pacifista, y participa en numerosas misiones internacionales. Además, España tiene un posicionamiento en el mundo vital para la seguridad europea: los lazos con América Latina y con el mundo árabe son muy importantes para nuestra seguridad. España tiene una voz propia y para reforzarla nuestro compromiso con la seguridad europea debe ser firme y significativo.

El gobierno en el lanzamiento de los programas debería establecer cinco criterios básicos:

  1. a)  Cumplimiento de las directivas europeas de compras en Defensa sin abusar de la cláusula de excepcionalidad del 346 del TUE. Si queremos tener acceso a otros mercados no podemos pretender hacerlo echando el cerrojo español. La competencia siempre es beneficiosa para todos.

  2. b)  Las inversiones deben dirigirse a empresas que tengan su actividad industrial en España y que posean autoridad de diseño sobre los bienes y servicios, circunstancias que deben acreditarse en aras de la pretendida soberanía. Asimismo se deberá establecer un mecanismo para garantizar que los sistemas adquiridos no padezcan de potenciales restricciones ITAR o similares, y si lo padecen, existen previsiones para evitar su efecto negativo.

  3. c)  El afán inversor no es necesario, el camino de los nuevos programas no debe caer en las prisas y en la omisión de trámites importantísimos como unos buenos requerimientos técnicos, una adecuada planeación industrial y una seguridad en suministros y entregas. La colaboración entre empresas es imprescindible para no caer en sistemas con demasiado contenido internacional.

  4. d)  Los plazos de entrega son básicos. Estos fondos son para un proceso de rearme urgente no para establecer capacidades industriales a diez años vista cuando con un poco de suerte estaremos regresando a porcentajes de gasto en defensa mucho más bajos. La disponibilidad es crítica, y en este sentido, asegurar la cadena de suministro de aquellos bienes más escasos y valiosos debe ser un objetivo de la política de inversiones de la Unión Europea.

  5. e)  Es urgente la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para poder liberar créditos futuros para los programas plurianuales que ahora mismos están capados por la falta de aprobación, limitando la capacidad de contratación de los programas principales. La financiación debe cubrir la modalidad de contratos de suministros o de fabricación con pago aplazado; la simple financiación no puede ir asociada a contratos futuros ya que implicarían su consideración de pasivo para las empresas, podrían ser ayudas contrarias a la UE y desvirtuarían los principios de libre concurrencia y transparencia que rigen en la Directiva de compras de la Unión Europea.

Corresponde a los Estados Unidos definir cuál quiere ser su papel en la defensa de Europa. Un socio confiable, un espectador o un enemigo. Europa aspira al primer objetivo pero debe estar dispuesta a afrontar el tercer escenario, si hiciera falta para garantizar la seguridad y el bienestar de nuestros ciudadanos. Europa se encuentra en un cruce de caminos; no puede equivocarse y tomar una dirección que ponga en duda sus principios, valores y su unidad, porque ese escenario sería el peor posible.


viernes, 10 de enero de 2025

Drivers of success under the Trump and Musk new order. ( I ) The new political environment

 








Drivers of success under the Trump and Musk new order.

( I ) The new political environment


Conservatism and Liberalism have been fighting each other under different approaches since the independence of the United States and the nationalist revolutions in Europe in the eighteenth century.

We believed that the conservatives were serious and circumspect people, with profound religious sentiments. They pursued the protection of their small businesses or farms, the respect for traditional families, and everything outside of this equation was a threat. They had a strong localist, or nationalist or imperialist ambitions.

Liberals were pursuing individual and human rights, progress, globalization, decolonization, the free market, rational values more than religious ones and separation between church and State. Liberals in the United States became egalitarians close to the European socialist parties.

Today the discussion has changed, but it is not new.

Since the victory of Eisenhower in 1952, the neoconservatives ruled the Republican Party in alliance with moderates like Nixon and liberals like Nelson Rockefeller until the arrival of Donald Trump to the White house in 2017. Donald Trump was a liberal that understood the transformation of the Party in the early years of this century and assumed its basis.

The most conservative movement in the Party has been the Paleocons. They were born against the Federalists in the early years of the United States. They took a main role during the leadership of Robert Taft totally opposed to the Roosevelt’s New Deal. The Paleocons defended restrictions to immigration, isolationism, opposed to multiculturalism and supporters of apartheid policy. They dreamt of a Government under the Bible and the power of God. The movement came back with the Tea Party and religious movements under Bush administration, and after the defeat of Mitt Romney, the last neocon, in 2012, took the leadership of the Party.

It is almost impossible to define the Trump´s ideology, probably because it does not exist. His life is a long contradiction. Ha has changed values and priorities to be always successful. The victory justifies whatever change. He is pragmatic. He will conduct government as a small farm owner in the Midwest and international relations like a driver of a herd of cows from Texas. He is to make a big revolution in international diplomacy, or as I would say he is going to kill the traditional way of relations among countries. As the herd is the top priority, if he needs to cross a private property, he will do it, if he needs to occupy a private pond, he will do it and if it has to sacrifice some cows for the sake of the expedition he will do it, if he does not need to make friends he will not do it. But this is just personality, there is nothing substantial behind.

Elon Musk is different. He is the richest man in the world, and he is not the son of Rockefeller or Prince Salman. There are not big contradictions in his life. He is a traditional conservative in politics, human relations, values, but a liberal in the sense of a strong future vision. The conservatives want to keep the world frozen. Musk wants to make a revolution. In certain way he wants to replicate the Chinese model, one state two systems. Where China puts Communism, Musk puts an Edmund Burke or Carl Schmitt, the traditional conservative ideology, but where China puts capitalism, Musk puts more capitalism. He is not afraid about immigration and globalization, he is concerned about safety and no fair competition, he is convinced the world must move towards clean and sustainable mobility, to a clean energy and to Space. He is not afraid like conservatism of free speech; he fears the monolithic speech that has been spread over the last few decades. He believes that people must take care of themselves. The approach to low-income people is compassion or private solidarity and provide opportunities but reducing the duties of the governments to minimize inequalities. As much money is in the private pockets more opportunities for growth with a clear Paretian approach. In this sense he is very closed to traditional European liberalism.

American liberals or socialists have a different approach following Rawls´ theories. Just the growth of poor people is the measure of the health of an economy, no matter what happens with the middle class, it is the position of low-income people that counts. Liberals assign to the government the obligation of redistribution of everything it doesn´t matter if economy collapses or grows, which it is important is to take the money from private pockets to be put in Government´s box to be spread in those people with more needs, deducting its own significant expenses.

However, this is an old discussion. The feeling today is that middle classes with low salaries are suffering the new policies. Governments are bigger and bigger to meet their new duties, and people with lower salaries feel they pay the party but are not getting the benefits. They feel discriminated themselves by the new priorities when they are the taxpayers, the workers, the professionals, the pioneering. Small private businessmen see how Chinese competition destroy their competitiveness and feel that State´s subsidies go to big corporations dominated by a privileged community engaged to the government. They see that housing is a luxurious asset and they are not qualified to receive a house from governments, they see that land and cost of industrial infrastructure is not affordable for their businesses when it is almost free in China or India, that they pay a significant cost for energy due to environment ambitions, and they assume the bill and restrictions of climate change that is just applied for western countries.

Summarizing, the new points of the new Trump-Musk policy are:

a) Prioritizing individual traditional rights like life, free speech, private property, against new social rights.

b) More accent in religious values than in so called” woke ideology.

c) More protectionism to avoid insane competitiveness.

d) Control of immigration to keep traditional values in our societies and safety.

e) Bid for new disruptive technologies with no restriction to compete against China.

f) Create a fast drive to the future in new scenarios like Space, Artic, Seabed.

g) International relations based on businesses more than values revolutionizing the way of conducting international diplomacy.

h) Prioritize economy over climate change.

But they don´t share some important topics:

Trump wants a strong Federal State, compensating less taxes with more debt, promoting public investment, restricting the power of states in key topics like family, abortion, military power, justice, environment protection etc. He does not believe in free and independent justice. Trump is a traditional conservative, peculiar but very linked with the right wing of traditional Republican party. it was not so radical in the past, but today he has found it in this ultra conservatism position, a niche that led him to the White house.

Musk is a liberal in traditional European way, promoting free competition, innovation, prioritizing economy and talent over control of immigration, less state with less duties, less public expenses, less public investment. He has a global approach; isolationism is not an option like in Trump. In the tradeoff between safety and freedom, he opts for the last one.

It is too early to define who will win in this ideological and political battle between Musk and Trump, and what will be the new order, but we can be sure that we will see in coming years things we never thought. We are at the doors of a new big revolution in the West that will affect the whole world.

Is Europe ready for this new order?

It is difficult to answer due to the big differences among European countries. The feelings and ambitions are very far from those ones in US. In Europe, everyone looks for a subsidy -companies, professionals, farmers-. Everyone defends universal and free healthcare, a public pension system financed by taxes, etc. However, this model is obsolete because it is against demography. Everyone sees the government as the solution to the problems and nobody as a problem itself. All far right movements look for more state, more government to satisfy the demands of their new supporters that feel the current system prioritize to others, they believe in Keynes and Galbraith more than in Hayek or Friedman.

Europe has a structural problem, its demography. We are older and we need to replace this old people with young ones because our birth rates are in the underground; then, the only option is immigration, and we see it as a problem. Or we put old people to work, or we have more children (that is not going to happen), or we are to die. If Europe is not consolidated as a State and we stay as small countries in a world with new giants in Africa and Asia, we will be irrelevant in a short time

The far right and neonationalist parties don´t have a solution for these problems, they are lying to people. Closing borders, fighting against woke ideology and keeping subsidies will bring more poverty and then we will be on the hands of the Russians and Americans after two thousand years of world domination. Europe needs a third way and Musk is closer to the solution than Trump.

What can the US allies expect?

The Trump administration’s allies will be those countries that share their political view, neither historical nor cultural reasons will be relevant in this new age. American interest will be the only topic in its agenda. China is the big threat and the enemy in this competition for the world leadership. The rest of countries including north Korea or Russia will be friends or enemies depending upon their contribution to the American goals. Each European country will begin from scratch in the new scenario of relations with US, a big challenge.

If Trump is lucky like in his first mandate, his program will go ahead, however I am afraid that sooner than later all his positions will be under test and then we will check if MAGA means to come back to neoconservatism or keep the isolationist and pacifist positions.





sábado, 17 de febrero de 2024

DOS AÑOS DE GUERRA EN EUROPA

 CLUB LIBERTAD DIGITAL



ENRIQUE NAVARRO Seguir a @enavarrogil

Dos años de guerra en Europa

 



Cuando estamos a punto de cumplir dos años de guerra en Europa, debemos hacer una reflexión sobre todo lo que ha ocurrido, dónde estamos y qué puede pasar a corto y medio plazo. Lo más significativo de esta situación bélica actual es que nadie fue capaz de predecir hace dos años que estaríamos en febrero de 2024 en plena guerra, con Ucrania resistiendo y Rusia sufriendo grandes pérdidas pero todavía firmemente implantada en una amplia zona de Ucrania, aunque su victoria real es pírrica.  Podemos resumir el estatus actual desde el punto de vista operacional asumiendo que Rusia no ha alcanzado los objetivos de su invasión y ya es consciente de que no los conseguirá, y que Ucrania seguirá existiendo como estado democrático y con numerosos incentivos para ligarse a la defensa occidental, aunque podría perder la parte oriental y sureste de su territorio. 


Situación operacional.


Los fracasos de las anunciadas ofensivas ucranianas el año pasado y los pequeños pero significativos avances rusos en el frente, en la zona de Bajmut y Avdíivka, con solo ayer cincuenta y dos enfrentamientos entre tropas de ambos países, sugieren que Ucrania no estará en disposición de desalojar los territorios ocupados, por mucha ayuda que reciba, incluyendo los aviones de combate. En este momento de la guerra, las nuevas estrategias de los contendientes se han adaptado a la nueva realidad.


Las fuerzas rusas están intentando avanzar en los sectores de Lyman, Bajmut, Marinka, Avdiivka y Zaporizhzhia en el este y sur de Ucrania y mantienen un hostigamiento de artillería y aviación constante en toda la línea del frente, más de 700 kilómetros, con el objetivo de evitar contraofensivas y no comprometer más vidas propias; incluso ha llegado a utilizar la semana pasada por primera vez, el misil hipersónico Zircon, en una muestra de que está dispuesta a utilizar todo su arsenal para erosionar la moral ucraniana, ya bastante desgastada, quizás en su momento más bajo desde el comienzo de la guerra.


El Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, coronel general Oleksandr Syrskyi, recién nombrado por Zelenski tras el cese del anterior por graves desavenencias, declaró recientemente que la situación era «difícil» y que su objetivo actual era agotar el avance ruso. «El enemigo ahora avanza a lo largo de casi toda la línea del frente y hemos pasado de las operaciones ofensivas a las operaciones defensivas», dijo Syrskyi al canal de televisión alemán ZDF. «El objetivo de nuestra operación de defensa es agotar las fuerzas del enemigo, infligirle las máximas pérdidas, utilizando nuestras fortificaciones, nuestras ventajas en términos de tecnología, en términos de uso de aviones no tripulados, medios de guerra electrónica y manteniendo líneas de defensa preparadas», añadió.


Los drones en los que el mando ucraniano quiere sustentar su acción ofensiva, aun produciendo efectos muy significativos, como el reciente hundimiento de un barco de desembarco ruso en el Mar Negro, no cambiarán el curso de la guerra, aunque han permitido llevar la guerra hasta Moscú, pero al final es algo simbólico.


La estrategia de Rusia es agotar a Ucrania para fortalecer sus posiciones conquistadas y venderlas a su opinión pública como el cumplimiento del objetivo principal que era liberar a los rusos sojuzgados por el régimen nazi de Kiev. Rusia solo aspira a blindar su territorio, sacar partido de su victoria y prepararse para el siguiente golpe. Sabe que en este momento no tiene más opciones.


Un periodo tan largo de guerra nos permite extraer algunas conclusiones sobre dónde estamos y dónde podemos estar en el campo de batalla. Rusia ha perdido todo su armamento terrestre moderno, más de 3.000 carros de combate y más de mil piezas de artillería, junto a las decenas de miles de bajas de soldados más experimentados. Este desastre explica la escasa capacidad para una ofensiva exitosa a medio plazo, por mucho armamento que sea capaz de producir en las condiciones económicas tan difíciles que afronta la economía rusa. Ucrania, también habría sufrido grandes pérdidas, pero los reabastecimientos militares occidentales le habrían permitido mantener los inventarios y mejorar la calidad de los sistemas y su eficacia.


Es decir, en mi opinión, estamos llegando a una vía muerta que podría conducir a una situación de impasse que beneficiaría a las dos partes, pero más a Ucrania que es quien más necesita tomar aire y recibir la ayuda militar que debería llegar a finales de este año si Trump y sus cheerleaders en el Congreso no lo impiden.


La ayuda occidental


A pesar de lo que nos pueda indicar la propaganda, la ayuda europea ha sido muy limitada, claramente insuficiente para cumplir los objetivos de resistencia. Las numerosas deficiencias acumuladas en las pasadas décadas en la defensa europea: políticas, industriales, económicas y tecnológicas han aflorado en un conflicto que nos afecta, hasta el punto de colapsarnos. La incapacidad para fabricar la munición de artillería de 155mm suficiente para un conflicto bastante limitado, es un botón de muestra de esta situación que llevo denunciando décadas y es que Europa había renunciado a su defensa, España más que nadie.


Pero no todo es negativo. El consenso occidental y la ampliación de la OTAN a Finlandia y Suecia, son ya de por sí éxitos frente a Rusia, que no se compensarán con la derrota parcial de Ucrania. Rusia, aunque gane, saldrá mucho más debilitada, y en la jerga de Putin, amenazada, salvo que le salve la «campana Trump» en noviembre.


El Senado aprobó esta semana, gracias al apoyo de casi la mitad de los senadores republicanos, la ayuda a Ucrania por un importe de 60.000 millones de dólares, junto a un importante paquete de ayudas a Israel, Territorios Palestinos y al Pacifico. Ahora toca someter el proyecto al Congreso dominado por republicanos. A pesar de los intentos de Trump que instó a los miembros de su partido a no apoyarlo, parece que existirá una minoría suficiente republicana para sacar adelante la ayuda que significará un salto cuantitativo y cualitativo en las capacidades militares ucranianas. El propio presidente Biden se dirigió al Congreso y llamó a los republicanos a ignorar las intimidaciones de Donald Trump y aprobar el proyecto de ley.


Esta decisión ha debido molestar mucho a Trump que ha visto como el soporte de su partido no es tan firme como suponía. En este sentido, la invitación de Trump a Rusia para invadir a los países europeos que gasten poco en defensa, ha levantado todas las alertas, sobre todo porque sus votantes se han tomado literalmente esta amenaza y esperan que la cumpla y las naciones que ya le conocen se lo toman muy en serio. El presidente estadounidense, Joe Biden, calificó a Donald Trump de «antiestadounidense» por sus comentarios sobre la guerra de Rusia en Ucrania y la OTAN y le acusó de haberse «inclinado ante un dictador ruso», algo que, según dijo, ningún otro presidente estadounidense había hecho jamás.


El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, instó a los miembros de su partido a apoyar el proyecto de ley y a no olvidar el papel de Estados Unidos en el mantenimiento de la seguridad global. «Sé que en algunos círculos se ha puesto bastante de moda ignorar los intereses globales que tenemos como potencia global», dijo McConnell. «Éste es un trabajo inútil para mentes ociosas. Y no tiene cabida en el Senado de Estados Unidos».


El senador Mitt Romney, uno de los opositores más abiertos al ala "MAGA" del Partido Republicano más leal al expresidente Donald Trump, dijo que «si Vladimir Putin aplaudía su posición, era hora de reconsiderar la posición».


El futuro.


Según escribió recientemente al anterior secretario general de la OTAN, el danés,  Rasmussen «la victoria dependerá en gran medida de si Ucrania y sus aliados pueden superar en producción a Rusia». La industria que sea capaz de continuar suministrando cuando el otro entre en colapso vencerá, y a este objetivo deben encaminarse todas las acciones occidentales.


Por primera vez desde 1945, Europa es testigo de una guerra al estilo más clásico que creíamos superado, en la que una gran potencia ha invadido otro país no sólo para subyugarlo sino también para anexar territorio. Alrededor de treinta países occidentales están proporcionando ayuda a Ucrania para contribuir a sus esfuerzos por repeler a Rusia, que a su vez cuenta con asistencia militar de Irán, Corea del Norte y Bielorrusia. Pero hemos de reconocer que el apoyo de Estados Unidos a Kiev está flaqueando, y esto está fortaleciendo la posición de Moscú, mientras que Europa es incapaz de asumir consensos y tomar el relevo que le quiere dejar Trump. 


La situación es tan grave que varios líderes políticos y militares europeos han subrayado que existe un riesgo real de que el conflicto llegue a Europa occidental. La posibilidad de que Donald Trump, que se opone a la participación de Estados Unidos en la OTAN, regrese a la Casa Blanca ha aumentado aún más las tensiones y debilita a la seguridad occidental.


«Tenemos que tener en cuenta que Vladimir Putin podría incluso atacar algún día a un país de la OTAN. Es poco probable que suceda ahora, pero nuestros expertos esperan un período de cinco a ocho años en el que esto podría ser posible», dijo en una entrevista reciente el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius. El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, un liberal, redujo ese período de tiempo a entre tres y cinco años. «Podría haber una guerra en Suecia», dijo en enero Carl-Oskar Bohlin, ministro sueco de Defensa Civil y moderado. Son muchas las veces autorizadas que ven este escenario como probable.


Putin suele decir que no tiene intención de atacar a otros países, punto que reafirmó en su entrevista con Tucker Carlson. Pero también negó anteriormente públicamente cualquier plan de atacar a Ucrania. Es interesante recordar lo que dijo en el último Foro de Valdai: «Este no es un conflicto territorial ni un intento de establecer un equilibrio geopolítico regional. La cuestión es mucho más amplia y fundamental y tiene que ver con los principios que subyacen al nuevo orden internacional». En otras palabras, no se trata sólo de Ucrania y la región, sino de supuestos principios fundamentales y nada le impide defender esos principios en otros países. La acumulación de capacidades en la frontera norte con la OTAN y las amenazas a Finlandia que se han recrudecido con la elección del conservador Stubb como presidente, claramente partidario de mano dura con Putin, no son cuestiones baladíes. El reconocimiento en el Comité de Inteligencia del Congreso de Estados Unidos esta semana de que Rusia planea instalar armamento nuclear en el espacio, es una prueba evidente de que estamos ante una agresión en toda regla sin límites.


En Occidente, esta perspectiva se toma cada vez más en serio. Todas estas declaraciones de los políticos europeos son un intento de impedir que eso suceda. La única manera de evitar una guerra a gran escala es que Europa está preparada para ello. Rusia hoy es un país que, bajo Putin, busca aprovechar su debilidad. La debilidad invita a la agresión, la fuerza la disuade. Por eso las advertencias buscan generar conciencia, crear un entendimiento que ayude a los países a prepararse para algo que tiene altas probabilidades de suceder.


Pero la guerra no se juega solo en el Frente. La invasión rusa de Ucrania es una empresa enorme: el 35% de todo el gasto público ruso se destina a la guerra. China ha ayudado a Rusia a eludir las restricciones al acceso a las tecnologías occidentales, y el comercio bilateral ha crecido mucho, alcanzando más de 200 mil millones de dólares en 2023. Pero Beijing también está presionando a Moscú, por ejemplo, frenando el lanzamiento de un nuevo gasoducto ruso-chino, en un intento por presionar al Kremlin para que ceda y acepte condiciones más favorables. A pesar de ello, es evidente que Putin ha estabilizado la situación y está convirtiendo a Rusia en una economía de guerra y cuenta con aliados poderosos para saltarse todas las restricciones.


El asesinato de Navalny, sin duda es un gran error estratégico de Putin, que ha perdido toda restricción moral lo que le hace impredecible y este es mayor riesgo. Todo parece indicar que quiere llevar el mundo al borde del abismo. Con la victoria asegurada en las elecciones del mes que viene, podemos temernos lo peor.


Si Estados Unidos no garantiza su apoyo, Europa está lejos de tener un elemento de disuasión creíble porque no es un frente unido. Sus fuerzas armadas están fragmentadas, tienen problemas de interoperabilidad y no están acostumbradas a luchar. Pero, sobre todo, no hay unidad política. Si los estadounidenses renuncian a su liderazgo, lo que bien podría suceder si gana Trump, no podemos realmente esperar que los europeos avancen como una fuerza unida, es una quimera.


El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo en un comunicado el domingo que «cualquier sugerencia de que los aliados no se defenderán entre sí socava toda nuestra seguridad, incluida la de Estados Unidos, y pone a los soldados estadounidenses y europeos en mayor riesgo». El ministro de Defensa de Polonia, que ha estado bajo control ruso la mayor parte de las veces desde finales del siglo XVIII, dijo que «ninguna campaña electoral es una excusa para jugar con la seguridad de la Alianza».


En conclusión, estamos ante una situación caótica, complicada y con unos riesgos enormes de extensión del conflicto. Lo que el votante republicano debe entender es que Trump pretende convertir el país en una Corea del Norte blindada y sorda ante lo que sucede fuera. Esto supone terminar con la doctrina tradicional republicana de que cuando América lidera el mundo, está más segura, y que si deja de ser el faro de la libertad perderá su legitimidad para dar lecciones a nadie y estará mucho más amenazada y sobre todo sola para afrontar el fin de su liderazgo militar en el mundo frente a China.


lunes, 29 de enero de 2024

THE GLOBAL DEFENSE INDUSTRY IN THE 21ST CENTURY

 



1. The geostrategic context.

In the twenty-three years of this century, extraordinary geostrategic circumstances have occurred that will imply, in the very short term, a revolution in the world we know and that was born from the dominance of the West that emerged in the 18th century. Five elements explain this statement.

a) The 9/11 attacks and the wars in Iraq and Afghanistan, which cost the United States 4 trillion dollars (trillions from Spain) and 10,000 deaths, caused a cataclysm in North American society, tremendously polarized today as it had never been before. state since 1865. However, neither Russia nor China were affected by this tremendous wear and tear and were able to embark on very long-term challenges without the economic or political cost that the West suffered.

b) Islamist terrorism and its political implications in the Maghreb with numerous coups d'état directed from Moscow and Beijing. Added to this is widespread violence, civil conflicts in Sudan, Libya and Ethiopia and France's loss of regional influence. Further East, we find the everlasting instability in the Middle East with the civil wars in Syria and Yemen, the latter, with its consequences on navigation in the Red Sea, and the climate of generalized violence against Israel and the war response that can alter the entire scheme of friendly relations generated in recent years. Although Russia intervened directly in the Syrian conflict with a significant military presence, the results were favorable since its ally Assad is still in power and did not suffer any wear and tear. China, for its part, has remained in the shadows, reaping the harvest of the conflicts and strengthening its alliance with Iran, which may now be in question if the Houthi attacks in the Red Sea do not stop, which are especially harming Chinese trade with Europe.

c) The disparity in economic growth. While the Chinese economy so far this century has multiplied by 15, reaching a GDP of 20 trillion dollars, and the Russian economy by 7, the United States multiplied its GDP by 6, the Euro zone by 2.5 and Japan has not grown in real terms in these years. In short, democracies, and especially European ones, have lost their role in the world economy, with all kinds of implications that this revolution can entail.

d) The military expansionism of China especially, and Russia, and nuclear proliferation in North Korea and Iran have also substantially modified the military balance. The spending evolution data in Table 1 explain this. China has a clear ambition to lead the world's warfighting capacity in two decades and it is important to know in more detail what is happening in a country that is too opaque. So far this century, the race between the United States and China can be summarized in the incorporation of the following platforms (the first number corresponds to China and the second to the US): 7/0 strategic nuclear submarines; Attack submarines 43/22; Aircraft carrier 3/3; Destroyers 46/47, Frigates 40/0, LPD-LHT-Assault 53/39. Likewise, China has incorporated 700 fourth and fifth generation aircraft for about 300 from the United States. On the other hand, the Chinese military space program is advancing at breakneck speed with 45 satellites launched in 2022 alone. Finally, note the Chinese technological leadership with programs such as space warfare, unmanned systems, directed energy weapons, electromagnetic rail guns, maneuverable re-entry vehicles that aspire to be the definitive solution, that is, the suppression of the enemy's nuclear response capacity.

e) The war in Ukraine, although it does not have as strategic a component as the previous ones, has demonstrated the aggressiveness of the totalitarian powers and their resolution to destroy their enemies by violating borders and without the slightest moral restriction. The last military invasion of a country in Europe was precisely that of the USSR in 1941. The more powerful China is, the more resolve we will see in Moscow when it comes to threatening Europe. In a way, both powers need each other and complement each other in the same way as the European fascisms of the 1930s.

In my opinion, the main challenge in the coming decades will correspond to Europe. If it is not capable of generating more sustained economic growth and if there is no political integration with greater strategic ambition, it will pass into irrelevance, almost converted into a theme park for Asians and North Americans, and with a cultural mix that will have denatured it more than expected. which has been for two thousand years, the lighthouse of the world.

2. Military spending

The evolution of defense spending so far this century is additional evidence of this aforementioned geostrategic change. Democracies, even despite recent events in Ukraine, spend less and less relatively and authoritarian nations increasingly.

In Table 1, you can see the evolution of Defense spending between 2000 and 2023 in some countries that I have considered of greatest interest for this analysis. It is true that China and the United States have continued at a similar pace of growth, but we must keep in mind that China's real purchasing capacity cannot be understood in terms of exchange rates. Likewise, the composition of spending is very different. China already spends more in purchasing parity than the United States on Defense and invests in modernization more than the United States even at official exchange rates, and the tendency to diverge grows every year, which will lead to clear Chinese superiority in equipment and technology at the same time. end of this decade. I will return to this table when commenting on the situation of Spain, the country on the list that has grown the least in defense spending in this period, despite the increase this last year.

So far this century, China has multiplied its defense spending by three, Russia by 10, including in the figures the expenses of the war in Ukraine, and Iran by 7, compared to multipliers of less than 2 in all European countries. minus Poland, which already spends three times more than Spain on defense, which is conditioned by the certainty of the Russian threat on its territory. As I have been arguing for more than ten years, the race between Morocco and Algeria continues unstoppable. Algeria has multiplied its defense spending by 8 and Morocco by 11, since the beginning of the century, circumstances to which we cannot be oblivious, and which represent an enormous wake-up call.

3. The defense industry

The defense turnover of the hundred largest companies in the sector worldwide amounted to 158,000 million dollars in 2000, while in 2023 it amounted to 445,000 million Euros. So far this century it has tripled, according to annual data published by Defense News.

The total production of the world defense industry is somewhat higher since these statistics do not include the almost 80 billion that the Chinese and Russian industry invoices.

Total global defense spending has multiplied by 2 in this period, reaching a figure of two trillion Euros by 2023, so an estimate of consolidated production of the defense industry worldwide around 500,000 million Euros would be quite precise.

Of the total of the hundred companies with the highest turnover, table 2 includes some that I have selected in order to better illustrate the different problems and circumstances through their evolution. The billing data from 2014, the exact year of the invasion of Crimea, is compared with the latest available in 2022, which already includes the initial effect of the war in Ukraine.

The Defense billing of these companies grew by 39% in the aforementioned period. Excluding the case of Dassault, which thanks to the export success of the Rafale has multiplied its turnover by 278%, we observe that the major companies in the United States sector have grown well above the average, between 58% of Lockheed Martin, 88 % from Raytheon and 64% from General Dynamics. Only Boeing, with a lower weight of Defense in the company's total, has seen growth much lower than the United States and global average. All European companies have grown below average, which is a clear consequence of the budgetary situation mentioned previously.

Consolidation bets have not been very successful in Europe. Bae Systems and Leonardo under the concept of national champion, KDNS, Safrán and Naval Group with different consolidation approaches have grown below the world average. Rheinmetall, however, has benefited from Germany's new export policy and the war in Ukraine as well as a very active company acquisition policy, as have Israeli companies from the growth of their exports in very different markets. from the Far East to Latin America.

To better refine the information, it must be considered that Western statistics only partially collect data from Chinese and Russian companies. According to various estimates, Chinese industries have multiplied their turnover by three in the last fifteen years. In Russia, the war in Ukraine has accelerated the pace of production, which in some fields such as ammunition, unmanned systems and vehicles, already exceeds that of Europe as a whole.

The United States industry gains weight every year in the international context and benefits tremendously when tense situations occur such as the current one with Russia in which even European countries look to the United States as a reference supplier. The fragmentation of the European industry has largely been overcome and yet the problems remain, and the reason is strictly budgetary. If Europe fails to make steady progress with the FCAS, it could even lose its co-leadership position in the military aeronautical market in ten years. Exports are only relevant to France's industry. For the rest of the European countries, the export of defense material is not critical given the greater dependence on domestic markets.

The trend in the coming years will be a continuous loss of weight in the European industry, although we will see acquisitions of medium-sized companies to capture product or market share, but they will be very specific. The North American industry will maintain its leadership with a notable growth in exports, while emerging industries, especially from Korea and Turkey, will begin to compete in many markets traditionally in the Western orbit with already notable successes, such as the entry of the Korean Hanwha in Australia. in the armored vehicle program.

While the United States will maintain a level of spending on GDP of around 3.2% in the coming years, large European countries will have to accelerate plans to acquire land platforms mainly to replace the most obsolete equipment and maintain an adequate deterrent capacity. Europe currently finds itself with a weakness unknown since the end of the Second World War and with a threat as real as it was in 1945. If rearmament does not occur in every sense, Europe may face its definitive decline on the ground. geostrategic.

As can be seen in this table, European industries have grown in turnover in the period by 4% and North American industries by 53%. If we take the data from the rest of the industries, those of South Korea, Turkey, India, Russia, China, Israel have grown by close to 50%, which shows the loss of European weight, which has nothing to do with their lower competitiveness, since they are the most exporting companies, but because of the weakness of their domestic demand.

4. Outlook for the global defense industry

Except for a fall of the current Chinese and Russian regimes, which does not seem very foreseeable, in the coming years we will witness growing tension in the international sphere that will focus on the same three axes of the Second World War: the Far East, Europe and North Africa and the Middle East. The increase in the military power of these countries and their growing expansionist commitment will force the West to reinforce its capabilities until it manages to convince all countries that there is no victory in war; only then will we be able to avoid an outbreak. war of unimaginable proportions.

Steps in this direction are currently evident in the United States, Japan and allies in the Far East and are beginning to be seen in Europe. Therefore, the demand for defense goods, and especially seeking technological superiority, will grow in double digits for the remainder of the decade, at least.

However, the different growth rates of military spending by countries will have an enormous impact on the development of their defense industries. The states that are going to make extraordinary efforts for their security are going to accentuate the demands for local content in contracts, so we will see, as we already see today, a development of the industries of the Far East, India, Central Asia and in some African countries such as Morocco, Egypt, Nigeria, Ethiopia and Angola, which are already developing new industrial compensation policies to generate local capabilities.

European industries will reduce their export presence but will see a growth in domestic production to meet their own needs, so depending on the demand of each country in Europe we will observe different trajectories in the industries. Industries in Eastern Europe, the Nordics and Turkey will see their companies grow, encouraged by the growth of their military budgets.

Europe's lower weight in the world will have repercussions on all aspects of life. Germany will go from being the fifth economy in the world to the ninth in 2050, the British from being the ninth to the tenth, France from the tenth to the twelfth, Italy from 12th to 21st and Spain from 16th to 26th. Clearly the Mediterranean decline in Europe will be abysmal in the next three decades. We must take into consideration that the participation of the European economy in the planet will be less than 10% in 2050.

Latin America will increasingly be irrelevant in the defense market, despite the fact that Brazil and Mexico will be, in 2030, the eighth and ninth largest economies on the planet, but there are no compelling reasons for an increase in military spending as We will see in other regions.

On the other hand, the economic development of sub-Saharan Africa, where one billion people live, will have clear repercussions on the acquisition of new military capabilities, especially in Nigeria, the Democratic Republic of the Congo, Ethiopia and Tanzania, markets that will show enormous strength.

According to GDP projections according to purchasing parity (PPP), the fifth largest economy in the world in 2030 will be Indonesia with USD 5,424 billion and the fourth largest economy in the world in 2050. Five of the ten most populous countries in the world in 2100 will be in Africa, with Nigeria that will reach 545 million inhabitants.
But the two great axes of the world will be Asia and the United States. By 2050, the United States will be the third largest economy in the world, with India and China ahead and Indonesia behind. The rest of the world will have to adapt to this new reality.

Europe's great strategic problem, in addition to the internal ones, is Russia. Europe, with a GDP that is ten times that of Russia and with three times the defense budget combined, is much superior, but lacks an effective nuclear deterrent; As long as this deficiency persists, Europe will always be in a weak situation.

Our companies must reorient their strategies towards the emerging markets of the next twenty years, states towards which our economic diplomacy must set priority. Those who are not successful in these new markets, which are very foreign to us historically and culturally, will, in the best of cases, survive.