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domingo, 2 de junio de 2024

LA INDUSTRIA DE DEFENSA TERRESTRE EUROPEA ANTE LA AMENAZA RUSA (II)

 



Para entender cuál es el estado actual del sector y hacia dónde se moverá en los próximos años, debemos  analizar qué resultado han dado los sistemas de armas enviados a Ucrania. Definitivamente los sistemas MRLS, sistemas de defensa antiaérea como los Patriot y la amplia gama de misiles europeos y los UAVs, han sido los elementos diferenciadores. Sin embargo, los anticuados vehículos de combate apenas han resultado eficaces no produciendo el efecto deseado. La razón es que solo las nuevas tecnologías marcan el rumbo de esta guerra como de todas las demás. Los carros que iban a suponer un cambio cualitativo el verano pasado, hoy ya no existen, están averiados o preservados para unas pocas operaciones.

    Los tres parámetros del éxito en el combate en la historia siguen siendo los mismos: movilidad, potencia de fuego y protección. La cuestión es que ante la variación de las amenazas, estos tres elementos deben actualizarse rápidamente para resultar eficaces.

    Si hablamos de carros de combate tenemos dos experiencias opuestas. Las tremendas pérdidas rusas en Ucrania ante los ataques de drones, lanzacohetes lanzados a corta distancia y artefactos improvisados. Rusia ha perdido más de cuatro mil vehículos de combate, mientras que ante el mismo entorno de amenaza, Israel no ha perdido ningún Merkava en Gaza. La diferencia es, sin duda, el sistema de protección activa Trophy. Hoy en día, la diferencia entre tener una carro de combate eficaz o un blanco con escasa capacidad de evitar un ataque directo y muy vulnerable es la protección activa, como el Trophy de Rafael, el alemán ADS o el ruso Arena, todos con ellos con limitaciones significativas al agotarse su munición de defensa, pero añadiendo una protección adicional muy valiosa. De ahí que una buena parte de países se hayan embarcado en procesos de adquisición de nuevos carros con estos sistemas, como el nuevo Leopard 2A8. Por esta misma razón se ha constituido el consorcio EuroTrophy GmbH entre KDNS, GDELS y Rafael Advance Defense Systems, con el fin de europeizar una solución crítica para todos los vehículos de combate de nueva generación.

    Siete países han adquirido o van a adquirir esta costosa versión, cercana a los treinta millones por unidad; tres veces más que nuestro Leopardo 2E. Los nuevos carros incorporan cañones de 55 calibres incluso Rheinmetall trabaja en un cañón de 130 mm, pero a ello se unirán estaciones remotas, mayor blindaje en la parte superior y sistemas de enjambre de drones anti drones. España debería considerar modernizar sus carros con este tipo de soluciones para mantenerlos en primera línea del estado del arte. En Europa, Italia ha abandonado la continuidad de su Ariete y optará por el Leopard 2A8, mientras que Francia y Alemania piensan en un carro del futuro, lo que deja al Leclerc como un carro necesitado de una modernización profunda y lo mismo ocurre con el Challenger 2 británico.

    Los carros de combate plantean grandes limitaciones debido a su peso que ya ronda las 70 toneladas, unido a que su alcance de fuego efectivo sigue siendo muy corto requiriendo acercarse al objetivo lo que lo hace vulnerable. Los vehículos de combate sobre cadena presentan casi todas las ventajas de los carros, pero con un peso de unas 20 toneladas menos, lo que permite su transporte y despliegue de manera más rápida, además tienen una menor firma lo que aumenta su capacidad en el campo de batalla.

    En la actualidad el mercado europeo de vehículos de cadena está liderado por el ASCOD de General Dynamics y el Puma de KDNS Alemania y Rheinmetall, mientras que otros como el CV-90, el Dardo o el Marder han quedado atrás al no incorporar soluciones más innovadoras. El Borsuk polaco, derivado del K-9 coreano, también queda muy lejos en prestaciones de los anteriores.

    GDELS presentó en la reciente feria de armamento de Rumanía, el ASCOD incorporando el sistema Trophy de Elbit, lo que unido a las mejoras que pueden incluir el blindaje para llevarlo a un nivel similar a los carros y una torre con un cañón de hasta 120 mm, puede ofrecer una capacidades muy similares y más eficientes que la del carro de combate.

    Finalmente en el campo de los vehículos de combate sobre ruedas 8x8, el mercado es más amplio con vehículos AMV de Patria, Piraña III y V de GDELS, Bóxer de KDNS Alemania, Centauro y Freccia de Iveco Oto Melara, Pandur de GDELS y VBCI de KDNS Francia. Todos ellos, con pesos superiores a las 30 toneladas superando algunos de ellos las 42 toneladas, ofrecen capacidades cercanas a los anteriores, pero a cambio ofrece un transporte y una movilidad mucho más eficientes equipando casi los mismos sistemas de armas que los anteriores.

    Hoy en día podemos decir que la triada de movilidad que deben equipar todos los ejércitos europeos debería incluir carros de combate con sistemas de protección activa, vehículos de cadenas con sistemas similares y vehículos 8x8 con un nivel mínimo cinco de protección como el caso del VBCI rumano, para compensar la ausencia de otros sistemas adicionales de protección.

    Si los nuevos programas son importantes, el timing también lo es, y los ejércitos europeos no pueden esperar al final de la década para disponer de un número suficientemente relevante de estos nuevas plataformas, ya que Rusia podría disponer de una flota enorme y renovada para 2030.

    En los últimos años los países que se han decantado por nuevos carros Leopardo 2A8 son: Alemania (18 ordenados + 105 opción); Holanda ( 18 ordenados) Noruega ( 54 ordenados + 18 opción) Lituania ( 50 previstos)  República Checa (70 previstos) y a esto se suma la modernización de 44 carros daneses a la versión 2A7 que está en curso. Los Challenger 3 británicos incorporarán el sistema Trophy. De momento solo los Leclerc sigue poniendo más el énfasis en los sistemas de protección pasiva. Es de esperar que al menos los grandes países usuarios de Leopardo se orienten a las versiones más modernas y que los del M-1 Abrams como Polonia puedan equiparse con la misma solución.

Entre los vehículos de cadenas, los principales programas lanzados en los últimos años se encuentran: Dinamarca ( 44 CV90 de Bae Hagglunds); Noruega ( 104 CV90, 2009 y 144 CV90, 2012)  Suecia ( 50 adicionales CV90 en 2023); República checa ( 230 CV90, en 2023)  Eslovaquia (152 CV90 en 2022)  Polonia (1400 Borsuk previstos) Alemania (50 Pumas adicionales en 2023) Reino Unido (589 ASCOD en 2012) España ( 394 firmados en 2024), Hungría (218 Lynx, en 2020) y Grecia (250 Lynx en 2023). Muchas de estas adquisiciones son continuaciones de pedidos anteriores.

Entre los países que ya han iniciados acciones preparatorias para nuevos vehículos de esta clase están Portugal para reemplazar sus 200 M-113; Estonia que ya ha realizado una lista corta entre Otokar, Hanwha y ASCOD para adquisición en 2018 y Rumanía que ya ha lanzado una potencial compra de 246 vehículos más una opción de 52 para 2031 y en la que compiten el Lynx y el ASCOD. Alemania ha adquirido Automecanica, un fabricante de camiones para la fabricación local mientras que GDELS ya tiene una empresa en producción con los Piraña V. La presentación en la reciente Black Sea Aerospace & Defence en Bucarest del ASCOD con el Trophy de Rafael, que tiene también una fuerte vinculación con el país, sitúa al vehículo español en una posición de partida más favorable. 

Francia e Italia deberán lanzar sus programas de reemplazo de los inoperativos AMX-10 y de los Dardo, aunque estos están siendo sometidos a una modernización que podría alargar su vida diez años más. 

Alemania tendrá que abordar la continuidad del Puma para la próxima década. Dispone del Lynx diseñado para el mercado exterior al que podría incorporarse un sistema de protección activa como el MUSS de Hensoltd que incorporan los Puma alemanes. Podría ser una opción pero no parece que el vehículo cumpla actualmente con los requerimientos del Bunderwehr, por lo que las opciones por otros vehículos como el CV 90 y el ASCOD podrían encontrar acomodo en un país que lleva casi un siglo liderando la fabricación mundial de vehículos blindados de combate. Mientras que países que no disponen de vehículos modernos de estas características como Bélgica y Bulgaria deberían plantearse adquirir esta capacidad.

En el mundo de los vehículos de ruedas 8x8 (excluyo el 6x6, aunque ahora exista una tendencia a recuperar sus valores y que se hayan vendido en varios países las plataformas de Patria 6x6 como a Suecia con 321 unidades recientemente) las plataformas más renovadas que actualmente ofrece la industria son el Piraña V de GDELS, el VBCI de KDNS Francia, el Boxer de KDNS Alemania, Freccia de Iveco Oto Melara, y AMV de Patria.  Dejo fuera al Stryker de GD Co (USA) aun cuando Bulgaria firmó un contrato FMS el año pasado para adquirir 183 Stryker.

Entre las adquisiciones más recientes se encuentran: Holanda (38 Boxer previstos para 2025 ); Italia (30 Freccia en 2019; se esperan más adquisiciones hasta que culmine el desarrollo de la nueva plataforma VCC); Dinamarca (360 Piraña V en 2016); Rumanía (380 Piraña V entre 2018 y ampliación posterior)  Polonia (150 Rosomak-L, una versión más alargada, en 2023, más 150 vehículos vendidos a Ucrania en 2023, financiados por fondos americanos y europeos)  Alemania (122 Boxer, nuevo pedido), Reino Unido (523 Boxer en 2019 ) España (348 Piraña V denominación local Dragón, en 2019 de un total de 998 unidades en tres series) Lituania (88 Bóxer en 2016). En general todos los países están actualizando sus versiones más antiguas incorporando las soluciones recientemente implementadas en las nuevas adquisiciones.

Países que deberán embarcarse en programas de ruedas a corto plazo serían Grecia y Noruega que carecen de esta capacidad. A ello se une que tanto Alemania como Francia deberán incrementar significativamente sus dotaciones de vehículos de combate ya que su número actual se antoja muy reducido para el tamaño y relevancia actual de sus ejércitos.

El cuarto aspecto clave será la artillería autopropulsada de 155mm. Todavía son varios los países que disponen de sistemas de origen norteamericanos de los años 70 como los M109, como es el caso de España. La única plataforma operativa de diseño europeo es el PZH 2000, aunque se trata de un diseño más bien antiguo. En la actualidad las plataformas sobre ruedas con capacidad para portar un obús de 155/52 o 55 calibres serán las que dominarán este mercado en los próximos treinta años, ya que son plataformas más versátiles, con menos señal y con un peso inferior al PZH 2000 en unas 15 toneladas, lo que es una diferencia muy sustancial. La nueva plataforma 10x10 de GDELS con la torre de KDNS Alemania, permitirá gracias a la distribución del retroceso sobre cinco ejes, un disparo en movimiento muy eficiente lo que reduce su vulnerabilidad y aumenta su eficacia . Sin duda será una referencia en las próximas décadas, tanto para obuses como plataforma para el Himars o el Puls. Teniendo en cuenta las flotas anticuadas europeas de los principales ejércitos tanto de M109 de 155 mm o los viejos de la órbita soviética de 152 mm, como de MRLS, el número de plataformas que deben renovarse serían de 691 artillería autopropulsada de 155/152 mm y 370 sistemas MRLS.

Conclusiones

Europa tiene un gran reto por delante, incrementar de forma muy significativa sus unidades de vehículos de combate y de artillería de última generación. Aun cuando se han lanzado programas muy importantes, como en España o en Polonia, los cinco grandes ejércitos europeos requieren de incrementar sus dotaciones, y además hacerlo de forma acelerada. Los programas de artillería autopropulsada y MRLS son asimismo imprescindibles, y las unidades en proceso de incorporación son la décima parte de las necesidades. Según mis cálculos entre los programas iniciados en los últimos tres años más los que se sucederán a lo largo de la década, la inversión será de 16.500 millones de Euros.

Muchos pueden preguntarse si ante las debilidades mostradas por el armamento ruso y por su industria, es necesario este proceso de rearme. Existen dos razones que abonan esta teoría. Rusia ha preservado su aviación de combate y sus sistemas de defensa antiaérea en Ucrania, sacrificando incluso una rápida victoria. Además, ha comenzado la producción de sus vehículos de última generación y aunque los ritmos son lentos, ya son mucho más rápidos que los europeos, lo que evidencia que esta producción no está pensada para Ucrania. 

Europa necesita disponer de una capacidad para vencer militarmente a Rusia, no solo para detenerla, y no es una cuestión de ambición o de agresión, es que solo una enorme superioridad militar convencional puede contrarrestar la capacidad nuclear táctica de Rusia, si no estamos a dispuestos a desarrollar armamento nuclear táctico. La mejor manera de derrotar a Rusia y devolverla a la esfera de las democracias y la libertad es venciéndola industrial y tecnológicamente. Cuando Rusia sepa que no puede ganar, estará abocada a cambiar su política exterior y de seguridad, que es el objetivo último y devolver la paz y seguridad al continente.


viernes, 31 de mayo de 2024

LA INDUSTRIA DE DEFENSA TERRESTRE EUROPEA ANTE LA AMENAZA RUSA (I)


 

A pocos días de la próxima feria de Euro-Satory, la más importante de armamento terrestre en Europa, resulta oportuno, a la luz de la guerra en Ucrania y la amenaza rusa, analizar cuál es el estado de nuestros ejércitos en cuanto al dominio de la movilidad terrestre ante una eventual conflagración bélica con Rusia y de la capacidad industrial para dar respuesta a este reto.

    Parafraseando a algún teórico de la guerra, podemos afirmar que las batallas las lucha la Infantería, las gana la logística, pero las guerras las ganan las industrias. Lo pudimos ver en Alemania entre 1939 y 1941, gracias al esfuerzo industrial alemán iniciado en 1934 y en el caso de los Aliados a partir de 1943, gracias al impulso industrial desde 1939, especialmente en Estados Unidos.

    Desde que Putin accedió al gobierno, ha puesto un enorme empeño en modernizar su industria militar, reorganizando su estructura e iniciando programas de armamento de nuevas generaciones. Hoy podemos indicar que estos dos procesos, aunque se iniciaron hace unos veinte años, estaban muy lejos de culminarse cuando Rusia decidió invadir Ucrania. El cálculo de Moscú a comienzos de 2022 era que bastaría con una enorme presión militar sobre la débil Ucrania para que esta se rindiera, sin necesidad de exponer el escaso material moderno del que disponía en ese momento. La corrupción endémica y la escasez de talento en las industrias para abordar nuevos programas han dilatado mucho los plazos de lanzamiento y entregas de nuevos programas que apenas se encuentran en fases de prototipos y pruebas, generando grandes dudas sobre su potencialidad real.

    Europa entre 1990 y 2015, se preparó militarmente para operaciones en el exterior, lejos de sus fronteras, con escasas necesidades de potencia de fuego y con amenazas de baja intensidad, desmontando una gran parte de su industria terrestre y de munición. Los programas aeronáuticos y navales absorbieron una enorme parte de los recursos presupuestarios, alrededor del 70% en los países europeos, pensando en términos supuestamente modernos de que el dominio del aire y del mar entregaría el de tierra.

    Los ejércitos europeos, en casi todos los casos, a día de hoy todavía disponen de material rodante con más de cuarenta años en servicio. Solo con la anexión de Crimea por Rusia en 2014, comenzaron las preocupaciones por la amenaza rusa, que se concretaría en una acción ofensiva en febrero de 2022 para la ocupación de territorio ucraniano, en el más puro sentido de la guerra clásica. Este cambio de escenario obligó a reconfigurar todas las prioridades y a iniciar nuevos programas comenzando por los países de Europa del Este que sentían más cercana la amenaza. Incluso las plataformas más modernas como Bóxer, Centauro y VBCI ya acumulan unos quince años de operación en sus respectivos ejércitos y requieren de una profunda modernización o reemplazo.

    En 1991, y como consecuencia del colapso de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría, se firmó un Tratado de Reducción de Fuerzas Convencionales en Europa. Se pretendía reducir el número de plataformas desplegadas en el teatro de operaciones del centro y norte de Europa, para evitar una tentación agresora. Se determinó un límite máximo por contendiente de 20.000 carros de combate y 30.000 vehículos de combate. Hoy en día toda Europa dispone de 3.000 carros de combate y 8.000 vehículos blindados, muy por debajo del mínimo de seguridad planteado  entonces cuando había desaparecido la gran amenaza. Si tenemos en cuenta las pérdidas sufridas por Rusia en la guerra de Ucrania, unos 2.000 carros y 5.000 vehículos blindados, en un conflicto menor ante un enemigo escasamente preparado, nos daremos cuenta del primer gap: nuestros ejércitos no están suficientemente dotados para disuadir a Rusia, y en caso de una guerra, para garantizar la victoria.

    ¿Por qué Rusia, a pesar de estas pérdidas, dispone todavía de una capacidad militar tan importante?; ¿por qué Europa no ha sido capaz de proveer suficiente armamento a Ucrania en estos dos años? Y por último, ¿cuál es el estado de los programa actuales y futuros y qué debe modificarse en ellos para disponer de una capacidad militar muy superior a la de Moscú, única manera de garantizar la paz y la seguridad ante un enemigo que dispone de más de 1.000 cabezas nucleares tácticas?

    Rusia está sometida a un embargo muy restrictivo que apenas ha afectado a su industria militar ya que China le suministra numerosos equipos electrónicos y materiales indispensables para mantener la industria terrestre. Los ingresos de las ventas de petróleo a India con descuentos significativos, y la intermediación de compañías de Turquía, Emiratos Árabes y Hong Kong, le han permitido obtener las divisas necesarias para financiar las importaciones y obtener material crítico de carácter dual. Pero lo más relevante es que Rusia se haya sometida a una economía de guerra. Decenas de empresas de automoción, centenares de mecanizados y una enorme cantidad de industria auxiliar han sido militarizadas, de ahí que toda la economía rusa esté el servicio de la guerra en Ucrania, habiéndose decelerado enormemente la industria de automoción, ferroviaria y del acero.

    Es cierto que durante 2023 el Ejército Ruso recibió una media de 125 carros al mes cuando perdía unos sesenta, para preparar la ofensiva de 2024, pero debemos señalar que el 80% de estas entregas son carros T-62 y T-55 modernizados, aunque siguen siendo tremendamente vulnerables por sus emisiones de gases, tamaño, escaso blindaje etc. Las reservas estratégicas de Rusia en carros, estimadas en unos 5.000 carros ha sido consumidas en un 50%. Es decir, Rusia a este ritmo no tendrá capacidad de modernizar más carros a final de año. Lo mismo ocurre con los vehículos de combate, en los que produce el doble de los que pierde, pero también un 70% son vehículos con más de cuarenta años. La modernización se centra en comunicaciones, blindaje, óptica y algunos de ellos llevan una protección anti dron, pero si Ucrania resiste un año, a este ritmo de pérdidas, Rusia estará casi desarmada en verano de 2025, de ahí el interés sobrevenido mostrado por Putin por un acuerdo rápido.

    La factoría Uravalgonzavod, el mayor fabricante mundial de carros de combate, apenas ha sido capaz de entregar en estos dos años un centenar de carros nuevos Armata o vehículos de combate Terminator , debido a los problemas endémicos de la industria rusa. No parece que a corto plazo esta situación vaya a cambiar, por lo que el fracaso de esta ofensiva rusa, dejaría a las fuerzas ocupantes en una situación de extrema debilidad. Sin embargo, la producción de munición de 152 mm sigue a un ritmo enorme habiéndose multiplicado por cuatro en el último año, gracias a la concentración de la fabricación de munición en grandes calibres. Además Corea del Norte ha militarizado las fábricas de munición con mano de obra casi esclava y ya ha entregado un millón de disparos de 152 mm. El gap ruso está en plataformas pero no parece que por munición vaya a perder la guerra.

    La producción de computadores, equipos electrónicos y ópticos se incrementó en un 40% en 2023, gracias a las importaciones desde China. Turquía, hasta febrero de este año que Biden firmó una orden ejecutiva con nuevas restricciones para comerciar con Rusia a 93 entidades, 16 de ellas de Turquía, el mayor número después de Rusia, ha sido un proveedor importante de equipos denominados «claves para la industria militar», lo que ha provocado serias amenazas desde la OTAN.

    China suministra equipos CNC, máquina herramienta, semiconductores, chips, y numerosos equipos auxiliares así como materia prima, todos esenciales para mantener la capacidad industrial rusa. De hecho, las importaciones de material sensible desde China se incrementaron en un 200% en 2023. Corea del Norte ha suministrado más de mil contenedores de material militar, 2,3 millones de disparos de 152 mm y  400.000 de 122 mm y  decenas de misiles tácticos usados en Ucrania. A comienzos de la guerra diecinueve dark ships con material militar arribaron al puerto ruso de Vostochni desde Corea. El temor de Occidente es que el pago sea en tecnología nuclear y de misiles balísticos lo que pondría en serio peligro la seguridad mundial.

    Existe un aspecto que se ha destacado mucho en estos dos años de guerra, la ausencia de la aviación de combate rusa sobre el espacio aéreo ucraniano. La principal causa es el tremendo retraso en los aviones de quinta generación, SU-34, y la escasez de equipos críticos para su desarrollo que tenían origen europeo. La razón de fondo es que Rusia quiere preservar intacta su aviación ante una eventual conflagración con otro país europeo o con la OTAN. Es decir, Rusia mantiene una flota operativa de unos 2.000 aviones de combate y este es un factor a tener en cuenta para dimensionar la amenaza futura.

    Ucrania, era un país apenas sin ejército, con una industria militar que había sido descapitalizada por el embargo ruso. La ayuda europea en estos dos años se ha centrado también como en el caso ruso, en material en operación o cercano al retiro, aunque en los últimos meses esta tendencia se ha invertido con compras directas de material nuevo para Ucrania que serán muy relevantes en el caso del paquete de ayuda americana, aunque la industria americana no está preparada para acelerar mucho las entregas.

    La industria europea de armamento terrestre estaba desmovilizada en 2020 con una cadena de suministro muy dimensionada para la escasez de pedidos de los últimos veinticinco años. Esta desmovilización ha supuesto la incapacidad de suministrar a Ucrania suficiente munición, especialmente de largo calibre, fundamental para el desarrollo de esta guerra. El mayor problema no está en los fabricantes sino en la cadena de suministro y de materias primas que ha costado mucho poner en marcha por el gran número de países afectados y la contracción de la oferta. Una vez más, se evidencia que la escasa autosuficiencia de la industria europea es su mayor hándicap, con alta dependencia de terceros países, muchos de ellos bajo influencia rusa o china. 




domingo, 15 de febrero de 2015

MINSK II: LA HOJA DE RUTA DE RUSIA SIGUE AVANZANDO



Viendo las caras de los reunidos durante dieciséis largas y tensas horas, puede decirse que nadie salió contento de la maratoniana cumbre de Minsk en la que tuvieron que fajarse los máximos líderes de las partes en conflicto, y de la que no surgieron rostros de optimismo, como no podía ser de otra manera, ya que todos saben que la mitad de los asistentes a la reunión tienen unas pretensiones que no habían puesto sobre la mesa de discusión.

La única manera de no llegar a un acuerdo internacional es cuando los postulados de salida son abiertamente discrepantes y existen cartas ocultas, y estas dos circunstancias concurren en la guerra de Ucrania y por esta razón no es posible llegar a un acuerdo satisfactorio. Se está negociando sobre escenarios virtuales y esto sólo puede llevar a un fracaso.

Nuestro propósito es analizar el texto del acuerdo y las interpretaciones que han dado después de su firma los premieres de Rusia y de Ucrania. El último debería estar más optimista por el contenido literal del acuerdo que reconoce la integridad territorial del país y su soberanía, pero quien se mostraba más optimista era Putin, ¿ A qué se debe esta contradicción? Y en tercer lugar ¿Qué escenarios se abren a partir de ahora?

El primer problema del acuerdo es que fija acciones alrededor de dos líneas imaginarias que nadie comparte. Se habla de partes de dos regiones, se alude a la línea de separación del 19 de septiembre, que no está claramente delimitada ni consensuada, lo que es normal en una guerra sin frentes definidos. Perfectamente podrían continuar los enfrentamientos bajo este acuerdo simplemente basado en una diferente interpretación de cualquier comandante en la zona de operaciones.

martes, 3 de febrero de 2015

UCRANIA: DESENTENDERSE O ACTUAR, EL DILEMA DE LA ALIANZA ATLÁNTICA.


Recientemente tres instituciones de reconocido prestigio en Estados Unidos han publicado conjuntamente un informe de ocho altos funcionarios civiles y militares de pasadas administraciones con el sugestivo nombre de “Preserving Ukraine´s Independence, resisting Russian Aggression: What the US and NATO must do”.

Las conclusiones del informe básicamente son tres:

A)  La Alianza Atlántica debe preservar la estabilidad y las fronteras en Europa y en consecuencia debe dar un paso más allá en el soporte al gobierno de Kiev.

B)   Lo que se está produciendo en Ucrania es una intervención militar directa de Rusia contra un país soberano y sobre el que existen unos compromisos multilaterales de preservar. La Asociación de madres de soldados rusos habla de quince mil efectivos rusos dentro del país.

C) Debe implementarse un paquete de ayuda militar directa a Ucrania para dotarle de recursos defensivos y logísticos que le permitan hacer frente a la agresión rusa.

La puesta en práctica de este tipo de resoluciones, son decisiones que ningún presidente quisiera tomar, ya que sin duda constituyen un paso cualitativo muy importante en la escalada del conflicto y con consecuencias muy notables sobre el escenario de seguridad en Europa. Se trata de la misma situación ya vivida en numerosas ocasiones durante la guerra fría, de disuasión a través de la combinación de acción militar controlada con el uso de la amenaza de la guerra total nuclear. En mi opinión, la verdadera cuestión es saber si estamos realmente ante una nueva guerra fría con Rusia o si más bien se trata de una cuestión local o puntual y de manera que podamos buscar oportunidades para seguir confiando en el gobierno de Putin.