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jueves, 19 de junio de 2025

Contribución para la próxima cumbre de la OTAN

 


EL PAPEL DE EUROPA Y DE ESPAÑA ANTE LA CUMBRE DE LA ALIANZA ATLÁNTICA A CELEBRAR EN LA HAYA. (24-26 de junio de 2025)

La próxima cumbre de la OTAN se presenta como un potencial enfrentamiento entre las necesidades, los deseos y la realidad. Cualquier planteamiento que suponga fijar una cifra en base al PIB, solo puede tener una consideración política. El dinero no lo puede todo y en Defensa menos. Alcanzar el 5% del PIB es innecesario y pernicioso para cualquier país y para España más, teniendo en cuenta la dimensión de la amenaza. Incluso alcanzar un 2,5% sobre el PIB para países como el nuestro en dos años, sería un tremendo error y generaría enormes deficiencias.

Esperamos una actitud más constructiva de Washington a la vista de la realidad de la invasión de Ucrania y de la enorme respuesta europea. Pero Europa no debe aceptar chantajes ni imposiciones, que de venir, deberían llegar de nuestros enemigos. Podemos construir un espacio de seguridad mucho más equilibrado en Europa entre Estados Unidos y el resto de países, pero ajustado a las necesidades reales de cada escenario. Estados Unidos gastará el 3,2% de su PIB en Defensa en 2025 y sin embargo, Europa apenas supone para los Estados Unidos, el 10% de su esfuerzo militar, lo que explícitamente indica que las necesidades y en consecuencia los recursos que deben allegarse son muy diferentes.

Mi objetivo es realizar un análisis desde las necesidades, los retos y las capacidades existentes para determinar unos valores ajustados a los requerimientos y no a meras especulaciones diplomáticas.

¿Cuál es la dimensión de la brecha entre Europa y Estados Unidos en materia militar?

Europa necesita disponer de una adecuada disuasión militar sobre Rusia y una capacidad bélica que la permita derrotar en un escenario de guerra convencional a Moscú sin contar con Estados Unidos. Una situación que se plantearía potencialmente entre tres y cinco años, después de haber terminado la guerra de Ucrania y de que Rusia haya recompuesto sus fuerzas.

La brecha actual entre Europa y Estados Unidos presenta tres características definitorias.

Ante una amenaza real no se trata de cubrir una diferencia de capacidades en tiempo de paz, sino de guerra, lo que acentúa la dimensión del déficit europeo. No tenemos que cubrir los 128.000 efectivos con su material actualmente estacionados por Estados Unidos en Europa, sino los 300.000 que serían desplegados en caso de una agresión rusa.

Estados Unidos ha invertido en modernización y desarrollo en los últimos diez años 2 billones de dólares mientras que Europa ha invertido 500.000 millones. Teniendo en cuenta los largos períodos de maduración, esta es la diferencia que necesitamos cubrir, que es mucho mayor que el diferente volumen de gasto militar de 2025, y de ahí que el esfuerzo europeo deba ser muy superior a los Estados Unidos en los próximos años, pero con un límite temporal de una década como máximo.

Finalmente, estamos hablando de un escenario de guerra convencional frente a Rusia, que tiene la quinta parte de la capacidad militar china, a la que se enfrenta Estados Unidos. Es decir, el potencial enemigo ruso es una amenaza muy inferior militarmente al gigante asiático, pero en nuestro defecto, tenemos el hándicap de compartir una enorme frontera terrestre, a diferencia de los miles de kilómetros de océano que separan a China de la costa norteamericana.

En la actualidad, el ejército ruso es considerablemente más grande, más experimentado y está mejor equipado que la fuerza que invadió Ucrania en 2022. Ahora posee una valiosa y única experiencia en el campo de batalla. La presencia rusa en Ucrania a finales de 2024 era de aproximadamente 700.000 soldados, mucho más que la fuerza de invasión de 2022. Son más y están más entrenados y con el soporte de Corea del Norte podrían llegar a casi dos millones de efectivos militares.

La producción de equipamiento de Rusia se ha incrementado rápidamente. Solo en 2024, Rusia produjo 400 carros de combate nuevos y renovó unos 1.200. En cuanto a blindados se entregaron 1.000 unidades y se modernizaron 4.000, así como se incorporaron 450 piezas de artillería de gran calibre. Durante el año pasado se entregaron más de 1.800 drones kamikaze. Si Rusia mantiene estos ratios una vez acabada la guerra de Ucrania, los niveles de equipamiento serán más  amplios y modernos que los anteriores a 2022 en apenas cuatro años. Ante un escenario de mantenimiento de sanciones, Rusia estaría abocada a mantener su presión industrial y militar sobre Europa salvo que se produjera una improbable involución interna.

Las evaluaciones de la OTAN, indican que Rusia estará lista para atacar en algún lugar de Europa dentro de cuatro a ocho años. Con los ejercicios militares cuatrienales Zapad que se llevarán a cabo en Bielorrusia en el verano de 2025 se mostrará la capacidad de Rusia para gestionar ejercicios militares a gran escala incluso durante una guerra en curso y Putin no va a dejar pasar la oportunidad de demostrarlo.

¿Qué necesita Europa?

La primera prioridad de Europa es continuar apoyando a Ucrania que es nuestra primera línea de defensa frente a Rusia. Si Ucrania decide no aceptar una rendición total o parcial, Europa está en condiciones de proporcionar armas adicionales a Ucrania para asegurar que sus capacidades están estabilizadas e impedir avances significativos de Rusia sobre su territorio. Es cierto que Ucrania y la UE dependen de algunos activos estratégicos críticos de Estados Unidos, incluido inteligencia y comunicaciones satelitales y que estos son difíciles de reemplazar a corto plazo, pero hay sustitutos si es necesario, no tan efectivos, pero suficientes frente al nivel de la tecnología de Moscú.

Muchos se preguntan si Europa puede salvar a Ucrania. Los números son bastante elocuentes.

Desde febrero de 2022, el apoyo militar de Estados Unidos a Ucrania ha ascendido a 64.000 millones de euros, mientras que Europa, incluido el Reino Unido, envió 62.000 millones de euros. En 2024, el apoyo militar de Estados Unidos ascendió a 20.000 millones de euros de un total de 42.000 millones de euros. Para reemplazar a Estados Unidos, la UE tendría que gastar solo otro 0,20% de su PIB lo que no parece una cifra descabellada. El problema es cuánto de esta ayuda se puede proporcionar desde la industria europea. La respuesta es que para el combate en el frente ruso, la industria europea tendrá suficientes capacidades para mantener la capacidad militar de Ucrania en dos años. Si dentro de dos años los frentes están estabilizados, el panorama cambiará notablemente.

Un escenario significativamente más desafiante para Europa sería un improbable acuerdo de paz aceptado por Ucrania y que resultara beneficioso para Rusia. En tal caso, es probable que Moscú continúe su acumulación de material militar creando un desafío militar formidable para toda la UE en muy poco tiempo, dada la producción rusa actual. Este sería nuestro peor escenario.

Como señalaba, ante la eventualidad de tener que cubrir la aportación potencial norteamericana en caso de conflicto, Europa necesitaría incrementar su capacidad de combate en unos 300.000 efectivos, con un enfoque en fuerzas mecanizadas y blindadas para reemplazar las unidades pesadas del ejército estadounidense. Esto se traduce en aproximadamente 100 nuevas brigadas europeas.

El problema añadido es que no solo habría que reemplazar con 29 países a los 300.000 norteamericanos que nos faltarían, es que habría que darles el respaldo que sí tendrían los norteamericanos de todo el poder de los habilitadores estratégicos estadounidenses, incluidos la aviación estratégica y los activos espaciales, de los que carecen de los ejércitos europeos. Cubrir esta brecha sería una acción prioritaria, y para ello necesitaremos mucho soporte industrial norteamericano a corto plazo.

Europa, incluido el Reino Unido, actualmente tiene 1,47 millones de personal militar en servicio activo, pero su efectividad se ve obstaculizada por la falta de un mando unificado. La OTAN trabaja bajo la suposición de que el Comandante Supremo Aliado en Europa sería un general estadounidense de alto rango, pero eso solo puede funcionar si Estados Unidos toma un papel de liderazgo y proporciona habilitadores estratégicos. Es decir el mando conjunto unificado europeo es obligatorio y debe ser una acción inmediata su implantación.

Necesidades de equipamiento y producción industrial.

Generar rápidamente tales aumentos requiere un esfuerzo extraordinario, aunque la experiencia muestra que las economías de mercado pueden hacerlo si se asignan los recursos y se flexibilizan los procedimientos. Tomando como ejemplo un Cuerpo de Ejército de Estados Unidos, la disuasión creíble europea, requeriría un mínimo adicional de 1.400 carros de combate, 2.000 vehículos de combate de infantería y 700 piezas de artillería (obuses de 155 mm y lanzacohetes múltiples). Esto es más poder de combate que el que actualmente existe en las fuerzas terrestres de Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido combinadas. Esto nos da una idea del esfuerzo inmediato que debe realizarse.

Proveer a estas fuerzas con suficientes municiones será esencial, más allá de las existencias mínimas disponibles actualmente. Por ejemplo, un millón de proyectiles de 155 mm sería el mínimo para un stock lo suficientemente grande para 90 días de combate de alta intensidad. Europa también tendría que generar capacidades de aviación de combate de quinta generación para tener una clara superioridad, y de transporte táctico y estratégico, así como capacidades de misiles de todo tipo, guerra de drones, comunicación e inteligencia. Esto incluye aumentar la producción de drones para igualar a Rusia, a un nivel de aproximadamente 1.500 municiones merodeadoras de largo alcance por año. Mientras tanto, se tendrían que reclutar y entrenar a 300.000 nuevos efectivos.

Las iniciativas de la Unión Europea de un fondo de 800.000 millones de Euros más las nacionales que se manejan, como en Polonia donde el 70% del incremento presupuestario se ha dedicado a adquisiciones o el fondo de deuda alemán Sondervermögen que hasta ahora se ha destinado exclusivamente a compras de equipamiento, son cifras realistas, pero por si solas no garantizan el éxito. Son necesarias muchas más iniciativas nacionales con recursos presupuestarios estables para garantizar una continuidad en el esfuerzo inversor.

Para que esta inversión resulte eficaz será necesario incrementar las adquisiciones a escala europea para obtener mejores costes y alcanzar una gestión más eficiente de la inversión. Tanto dinero en un sector con escasa transparencia exigirá, asimismo, de rigurosos controles de gestión para evitar subsidios y preferencias que vayan en detrimento del objetivo común.

En la actualidad, un incremento enorme de la demanda implicaría una incapacidad de asumir las obligaciones industriales, daría lugar a cuellos de botella, incremento de costes y falta de trabajadores especializados así como problemas añadidos por las limitaciones regulatorias. Aunque Europa compra el 60% de sus necesidades en su mercado doméstico, hay equipos que necesariamente deben adquirirse en Estados Unidos como aviones de combate de quinta generación, sistemas en buques, artillería de precisión, sistemas de observación de baja órbita, sensores de obtención de inteligencia, y algunos equipos y componentes críticos. Un objetivo a medio plazo será eliminar esta deficiencia, pero esto requiere de muchos cambios y de al menos una década.

Europa es incapaz de gastar un 5% del PIB en su defensa. Aunque tenga el dinero, son demasiados recursos para la ambición estratégica de Europa, que no necesita un arsenal nuclear de miles de cabezas, ni ocho grupos aeronavales ni mantener bases alrededor del mundo con los costos de vida del militar norteamericano. España en particular debe poner pie en pared y explicar cómo se pueden cumplir los objetivos militares sin sobrepasar el 2,5% del PIB.

Hay que trazar un plan paulatino para no crear cuellos de botella. «Vísteme despacio que tengo prisa» es la máxima. Un incremento rápido de la demanda colapsará la cadena de suministro y la encarecerá si no se han tomado las medidas para asegurar que ningún elemento necesario para la producción queda descontrolado. Hemos dado la vuelta al embudo. Antes la parte ancha eran las materias primas y la cadena de suministro y la estrecha eran los contratistas de defensa; hoy es al revés y esta competencia por recursos limitados puede destrozar al sector industrial en su conjunto y poner el peligro los objetivos.

La decisión del gobierno de alcanzar el 2% del PIB, teóricamente en 2025, salvo que sea un brindis al sol de Europa, es una calamidad, un error de enormes consecuencias. Necesitamos diez años para alcanzar la autonomía estratégica y no vamos a acelerar este proceso por muchos recursos que tengamos a corto plazo. Los vamos a despilfarrar, aunque comprendo la euforia de los accionistas ante los beneficios que se van a generar.

¿Cuáles son las necesidades y cuánto nos va a costar?

En la estimación del gasto necesario hay que tener en cuenta que las inversiones deben intensificarse a corto y medio plazo para reducir la brecha existente, considerando un abandono de Estados Unidos de la guerra convencional en Europa en caso de una agresión rusa, para luego entrar en una senda de estabilidad. Es decir, debemos en España subir a un ratio medio que estimo en el 2,5% del PIB ( 42.500 millones de Euros, 18.000 millones anuales para inversiones para los próximos siete años, para luego mantenerse en el 2% del PIB ( 34.000 millones de Euros y 14.000 millones año para inversiones)

Europa necesita incrementar en 300.000 efectivos sus fuerzas armadas que sería la aportación teórica norteamericana en caso de un conflicto. Esto supone un 20% de incremento sobre los actuales efectivos disponibles. Esto nos permitiría crear 100 brigadas. Harían falta entre cinco y siete años para alcanzar este número con su correspondiente equipamiento. Esto supondría un incremento del coste de personal de 60.000 millones al año, entre sueldos, beneficios y formación. Adicional a este incremento, aumentarán las retribuciones y las condiciones de vida de la tropa profesional haciendo mucho más atractiva la carrera militar., imprescindible ante el desierto demográfico europeo. Unido a la anterior hay que aumentar la disponibilidad de los efectivos y su entrenamiento. De poco nos sirve tener un millón y medio de militares si nos cuesta un año movilizarlos a todos. Aquí entra en juego la preparación para el combate. Esto requerirá de una inversión en centros de entrenamiento, campos de maniobra, sistemas de simulación y unas instalaciones de mantenimiento exquisitas. Una inversión cercana a los 50.000 millones de euros. Además, un millón y medio de hombres y mujeres no serán suficientes en un conflicto a gran escala. La movilización de una reserva de al menos otro millón de efectivos, será imprescindible para garantizar las rotaciones adecuadas en caso de una guerra larga, que es el caso más probable a la vista de las lecciones de Ucrania.

En cuanto al equipamiento hay que distinguir cinco dominios:

Sistemas C4 ISR : Teniendo en cuenta que un conflicto en Europa sería manejado por la OTAN bajo el mando de Estados Unidos y con toda la cobertura americana de estos sistemas, en el entorno de un abandono norteamericano, resulta perentorio reforzar estos sistemas. Aquí se incluyen sistemas de observación, sistemas de comunicaciones seguras, radares tipo AWACS, aviones ELINT, sistemas de comunicaciones seguras, sistemas de navegación etc. En definitiva ese corazón que no se ve pero que marca la diferencia entre un ejército vencedor y uno derrotado.

Como la mayoría de los países tienen arquitecturas ya coordinadas en el marco OTAN, será una inversión significativa pero no inmensa. Una inversión de 80.000 millones permitiría igualar al menos la capacidad actual rusa. Crear un sistema y ponerlo en operación tomaría al menos 10 años y habrá que hacerlo con alguna dependencia de Estados Unidos para conseguirlo en un tiempo razonable.

El aspecto aéreo de la guerra, especialmente los drones y los misiles, serán nuestra mayor baza disuasoria. Quiero destacar la vital importancia de la Iniciativa Escudo del Cielo Europeo en el que un gran conglomerado industrial europeo deberá tomar el liderazgo de este macro-proyecto, muy ambicioso en lo tecnológico e industrial y que supondría una inversión de 200.000 millones de Euros.

Equipo terrestre. Entre las deficiencias actuales de Europa y lo que supondría el incremento de estas cien brigadas por la desconexión norteamericana, los datos que manejo son los siguientes basados en las consideraciones elaboradas por el Instituto de Estudios Estratégicos.

Se ofrecen algunos ejemplos de soluciones en el mercado, no con carácter exhaustivo.

Equipo naval. El objetivo sería reemplazar a la VI Flota de los Estados Unidos con la adquisición de plataformas navales y aviones embarcados similares a las capacidades de la Armada norteamericana en el escenario del Atlántico Norte.




Equipamiento aéreo. Por una parte, Europa necesita una clara superioridad aérea con aviones de quinta generación F-35. No existe alternativa en el mercado a corto plazo; e incrementar la flota de aviones de cuarta generación para suplir a la flota de F-16 estacionada en Europa. Dotar a estas unidades de misiles de última generación y la capacidad de proyección estratégica y táctica son igualmente elementos muy relevantes. Dotar a los Eurofighter y Rafale de drones leales permitiría un salto cualitativo enorme para estas plataformas en la larga espera hacia el FCAS:



A las plataformas anteriores habría que sumar todo el material de despliegue y de campaña. Camiones, puentes móviles, puentes lanzables, hospitales de campaña, campamentos, unidades médicas avanzadas, cocinas de campaña, contenedores, vehículos, generadores, camiones, cisternas, bulldozers, grúas, volquetas y apisonadoras. Aspectos fundamentales que implicarían una inversión adicional de 60.000 millones de euros.

Finalmente la munición. Europa necesitaría un stock de 1.000.000 de disparos de 155 mm para 90 días de guerra. Asimismo existencias suficientes de munición 5,56 mm 12,7 mm, 9 mm, morteros, granadas, cohetes. Una inversión que ascendería a 90.000 millones de euros.

El total de la inversión para cubrir el déficit norteamericano y equilibrar la situación con Rusia asciende a 1.000.000 millones de euros que deberían asignarse de forma progresiva durante los próximos siete años, para que dé tiempo a preparar la producción y planificar las entregas.

A esto deben sumarse los créditos para modernización, mantenimiento y reposición del material existente en cada país, más las inversiones en nuevos desarrollos como el FCAS, que cada país deberá asignar para no perder las capacidades actuales y mantener la superioridad tecnológica. Esto supone un adicional anual de unos 50.000 millones de euros para los 29 países en los próximos treinta años.

Conclusiones.

No hay dudas sobre la necesidad de que Europa debe planificar su capacidad militar a futuro en el escenario de un abandono convencional de Estados Unidos. Las conclusiones son que con un 0,2% del PIB europeo se puede mantener militarmente a Ucrania con unos 40.000 millones de Euros al año. El segundo reto es que debemos reemplazar a los 300.000 efectivos norteamericanos que se desplazarían en caso de guerra con todo su equipamiento. Asimismo es necesario movilizar una reserva de un millón de efectivos. Finalmente el plan de inversiones a siete años asciende a 1.000.000 millones de euros que deberán asignarse de forma creciente para no saturar a la industria.

En el caso español, teniendo en cuenta nuestra ubicación geográfica, el esfuerzo en Defensa debería desglosarse en tres programas.

  1. A)  El de modernización y nuevas adquisiciones: un presupuesto a siete años que asciende a 120.000 millones de euros, asignados de forma creciente. Este presupuesto separado iría dirigido a eliminar el hueco actual en equipamiento más el incremento en un 20% del número de efectivos.

  2. B)  Una vez terminado el periodo citado, un presupuesto del 2% del PIB, que supondría unos 30.000 millones de euros de 2025, sería más que suficiente para mantener esta fuerza operativa y disponible.

  3. C)  Finalmente, las industrias deben alcanzar acuerdos con sus colegas europeos para blindar la autonomía estratégica de Europa y esto exige de un plan de capacitación de la industria. Solo se debería adquirir fuera todo lo que no se ha desarrollado en Europa o resultaría imposible adquirir internamente para cumplir con los plazos. La Comisión Europea deberá establecer un mecanismo de aprobación de equipos ITAR para nuestra Defensa.

El planteamiento de un gasto en defensa sobre el PIB es poco significativo del esfuerzo y la necesidad de cada país. La Unión Europea respeta el principio de soberanía y establece coordenadas, pero no todos los países tienen los mismos retos y amenazas, y por tanto el objetivo de un porcentaje del PIB debe ser solo un indicador.

Un objetivo superior al 3% del PIB en términos generales, es innecesario, generaría ineficiencias y no sería equilibrado con las amenazas. No se disuade con la billetera sino con la resolución y las armas y es en estos dos puntos en los que debemos incidir en la cumbre Atlántica.

El establecimiento de una European Buy Act , similar a la que posee Estados Unidos, obligará a las empresas extranjeras a localizarse en el continente, generar aquí trabajo, depositar la propiedad de su tecnología y nos garantizará la autonomía estratégica. España por sus costos y su lejanía de los frentes hipotéticos, se encuentra en unas condiciones excepcionales para atraer la inversión extranjera tanto de Asia como de América. Deben evitarse acuerdos de colaboración que no satisfagan estos objetivos. Todo lo que un país no puede exportar a terceros carece de interés para nuestro gobierno, porque es en las exportaciones donde debemos equilibrar el gap actual.

El gobierno español ha dado pasos sin antecedentes en nuestra historia en cuanto al incremento del gasto militar, en un país con una larga tradición neutralista y pacifista, y participa en numerosas misiones internacionales. Además, España tiene un posicionamiento en el mundo vital para la seguridad europea: los lazos con América Latina y con el mundo árabe son muy importantes para nuestra seguridad. España tiene una voz propia y para reforzarla nuestro compromiso con la seguridad europea debe ser firme y significativo.

El gobierno en el lanzamiento de los programas debería establecer cinco criterios básicos:

  1. a)  Cumplimiento de las directivas europeas de compras en Defensa sin abusar de la cláusula de excepcionalidad del 346 del TUE. Si queremos tener acceso a otros mercados no podemos pretender hacerlo echando el cerrojo español. La competencia siempre es beneficiosa para todos.

  2. b)  Las inversiones deben dirigirse a empresas que tengan su actividad industrial en España y que posean autoridad de diseño sobre los bienes y servicios, circunstancias que deben acreditarse en aras de la pretendida soberanía. Asimismo se deberá establecer un mecanismo para garantizar que los sistemas adquiridos no padezcan de potenciales restricciones ITAR o similares, y si lo padecen, existen previsiones para evitar su efecto negativo.

  3. c)  El afán inversor no es necesario, el camino de los nuevos programas no debe caer en las prisas y en la omisión de trámites importantísimos como unos buenos requerimientos técnicos, una adecuada planeación industrial y una seguridad en suministros y entregas. La colaboración entre empresas es imprescindible para no caer en sistemas con demasiado contenido internacional.

  4. d)  Los plazos de entrega son básicos. Estos fondos son para un proceso de rearme urgente no para establecer capacidades industriales a diez años vista cuando con un poco de suerte estaremos regresando a porcentajes de gasto en defensa mucho más bajos. La disponibilidad es crítica, y en este sentido, asegurar la cadena de suministro de aquellos bienes más escasos y valiosos debe ser un objetivo de la política de inversiones de la Unión Europea.

  5. e)  Es urgente la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para poder liberar créditos futuros para los programas plurianuales que ahora mismos están capados por la falta de aprobación, limitando la capacidad de contratación de los programas principales. La financiación debe cubrir la modalidad de contratos de suministros o de fabricación con pago aplazado; la simple financiación no puede ir asociada a contratos futuros ya que implicarían su consideración de pasivo para las empresas, podrían ser ayudas contrarias a la UE y desvirtuarían los principios de libre concurrencia y transparencia que rigen en la Directiva de compras de la Unión Europea.

Corresponde a los Estados Unidos definir cuál quiere ser su papel en la defensa de Europa. Un socio confiable, un espectador o un enemigo. Europa aspira al primer objetivo pero debe estar dispuesta a afrontar el tercer escenario, si hiciera falta para garantizar la seguridad y el bienestar de nuestros ciudadanos. Europa se encuentra en un cruce de caminos; no puede equivocarse y tomar una dirección que ponga en duda sus principios, valores y su unidad, porque ese escenario sería el peor posible.


martes, 27 de mayo de 2025

Feindef: la feria de las vanidades y las realidades.

 




Cuando Thackeray escribió esta joya de la literatura británica no era capaz de augurar el éxito que tendría su novela y su significado a lo largo de la historia. El subtítulo, “una novela sin héroe”, resulta tremendamente apropiado porque todos los personajes del argumento tienen sus defectos y sus debilidades, aunque la apariencia resulte simpática o atractiva.


La Feria de Defensa presentaba a todos los actores de la industria española de defensa, esplendorosos, luciendo sus mejores galas: el ministerio, las fuerzas armadas, las grandes, medianas, pequeñas empresas de aquí y allende de nuestras fronteras, pero como humanos que somos, ocultamos las debilidades y en esto consiste la vanidad, es decir cuando aparentar se convierte en el objetivo.


Hubo un tiempo no lejano en el que la industria de defensa ya cosechaba grandes éxitos, tantos o más que ahora, y no había ni feria ni ruido. Todo el mundo sabía lo que tenía qué hacer porque había un liderazgo. ¿Quién lideraba este exitoso mercado que nos llevó a Eurofighter, a la fragata F-100, al misil Meteor, a Leopardo 2E, al 400 M y tantos programas de éxito? no era la industria, ni el Congreso de los diputados, ni los funcionarios, eran las Fuerzas Armadas, los servidores del estado que como usuarios finales que acuden a las operaciones internacionales o a la guerra jugándose sus vidas por nosotros, son los que mejor saben qué comprar, cuándo, y cómo. Nadie más capacitado para dirigir a la industria que los operativos, los sostenedores de los equipos, los ingenieros de las Fuerzas. Todos estos programas que he citado tuvieron a grandes directores que daban puñetazos en la mesa que hacían temblar al Órgano Central y a la industria, pero que estaban en todo su derecho a hacerlo, porque para ellos y solo para ellos, está al servicio la industria de defensa. Que vuelvan a tomar el timón del sector es perentorio. Pero hoy aparecen débiles, no quiero decir frustrados, porque no va con el carácter castrense, no se sienten protagonistas de su historia y esta es una debilidad de todos. Hay excelentes militares capacitados que protegen a la vez de sus intereses los de la industria, con eficacia, profesionalidad, honestidad y esfuerzo y deben ser parte esencial del engranaje industrial,


Las grandes empresas establecidas en España se presentan como corresponde a su facturación y relevancia, pero también tienen sus debilidades que se esconden detrás de la maqueta y la pantalla led. Por muy grandes que sean, siempre habrá alguien más grande, por mucha tecnología que tengan, siempre habrá alguien que tenga más. Para un país como España que sigue siendo el que menos invierte en defensa de la OTAN, solo hay un camino, optimizar capacidades y cooperar. Quién se crea que puede sobrevivir solo y mucho menos en su cautivo mercado doméstico aunque sea muy grande, se equivoca. Vendrá un día no lejano que la paz sea una realidad, y los gobiernos comenzarán la desaceleración presupuestaria, lo vimos en los cuarenta y en los noventa y así volverá a ser, esperemos que pronto, y solo los que hayan entendido el mensaje de la colaboración frente a la confrontación, sobrevivirán. Las grandes empresas deben desarrollar producto propio, somos España, parte de Europa, la octava potencia industrial de defensa del mundo; solo debemos mirar hacia arriba del ranking para progresar y desarrollar capacidades de un Ejército de primera, y esto solo se hace colaborando con los grandes, no buscando soluciones de conveniencia política o estética en el Tercer Mundo de la defensa.


España no puede pretender nacionalizar todo lo que compra fuera; no tenemos ni el tiempo, ni el dinero, ni el talento, y aunque tuviéramos todo eso, las economías de escala harían prohibitivo su acceso al gobierno español. Tenemos grandes déficits en misiles al no haber accedido a MBDA en su constitución. Hoy en día España no dispone de ningún misil propio y nunca los tendremos. Es un campo en el que tenemos que cooperar para llegar a tener una participación significativa, lo mismo ocurre con los satélites, no hay más de cinco empresas en el mundo que construyen satélites de comunicaciones o de observación, y no hay mercado para más. Podemos creer que la cooperación industrial en programas de origen extranjero nos da mayor soberanía, pero no es cierto, no tenemos propiedad de ningún producto de terceros países en los que la industria española tiene una participación industrial muy limitada en cuanto al acceso a información y el derecho de explotación. El futuro de la industria española pasa por exportar más de aquello que ya tenemos y en lo que somos competitivos, ganar más cuota de mercado en aviación, buques y submarinos, vehículos de combate, sistemas, radares, software, optrónica, y continuar mejorando en estos equipos. Tratar de replicar lo que ya lleva muy años fuera funcionando es una autarquía en la que no debemos ni siquiera pensar por sus efectos perniciosos.


Las medianas empresas atesoran gran parte de la punta de lanza de la tecnología, son el sustento de nuestro futuro. La diferencia en la guerra se encuentra en la tecnología, en los sistemas, en su capacidad e invulnerabilidad. Pero estas esconden una gran debilidad, dependen de que sus contratistas principales apuesten por su tecnología. Claro que hay mejores radares, sensores, radios y numerosos equipos fuera, pero debemos apostar por lo nacional para que sean mejores. Muchas decisiones de adquisiciones en el exterior deberían repensarse para que este sector de equipos y sistemas sea más robusto y proporcione el estado del arte en nuestros programas.


Las pequeñas empresas ya aparecen débiles, pero muy al contrario son las más fuertes, las que demuestran más coraje. Conozco a muchas de ellas, una nave, unos pocos ingenieros, un mini laboratorio, mucha ilusión y una fe inquebrantable de que los de arriba de la cadena de valor les prestan atención y entienden que estas necesitan de su soporte económico para subsistir. Hay muchas empresas españolas que son pequeñas por la indiferencia de sus clientes o del propio gobierno. Si hay una compañía en España de logística, debe estar ahí en primera línea, si hay una empresa de tratamientos especiales nacional, debe estar ahí o el que ha desarrollado un pequeño dron o un software. Protejamos a este sector fundamental por su alta dualidad. Sin ellos, nuestra industria de defensa sería inmensamente más débil. Hay que reservar una parte de los presupuestos de I+D a estas empresas sin que supongan una carga financiera por los avales o la devolución perentoria de los créditos, sino que necesitamos al estado como venture capital para todas estas Pymes.


Las empresas extranjeras son fundamentales en nuestro desarrollo industrial. Pero somos España, la cuarta economía de Europa, no nos valen acuerdos propios de otros países, aspiramos a lo mejor y a que sea hecho en España. No bastan acuerdos de offsets ya superados en el primer mundo sino de implantación industrial real y apuesta de futuro. 


Necesitamos como Estados Unidos, una Buy European Act, y todos los que quieran vender en Europa deberán venir, invertir, producir y competir en Europa. Pero hay que darles seguridad de que serán tratados con ecuanimidad, respetados y mimados, como corresponde hacer a un país que necesita de la inversión exterior para mantener el estado de bienestar. Si las empresas extranjeras se ven discriminadas, ignoradas o minusvaloradas, se irán, y eso solo interesa a los que quieren volver a la autarquía franquista.


Finalmente, el ministerio de defensa también con un plan de defensa ambicioso y necesario se ha presentado ante el sector y la opinión pública sacando músculo, pero seguimos sin presupuesto y los planes que no aparecen en esos tomos de colores generan muchas dudas e incertidumbres tanto sobre su realidad como sobre su gestión. La defensa de España es el pilar de nuestra soberanía e independencia, no un patio de recreo, ni un lugar para que cualquier otro interés prime sobre tan alta función, y nos corresponde a todos asumir nuestro papel y sacrificarse para que España sea una nación segura y próspera.


Una feria que ha servido para ver cómo la industria acude al llamado del enorme presupuesto que dicen está por venir. España tiene un gran sector industrial de Defensa, capacitado, pero que necesita mensajes claros, de procedimientos competitivos, transparencia y certidumbre. En este marco todos ganaremos, porque si hay algo que caracteriza a la industria de defensa es su interdependencia, es imposible crecer a costa de los demás, porque cada uno es una pieza esencial del engranaje del sector. Como digo en las conferencias y en los cursos, el mercado de Defensa es dirigido por el cliente, nadie puede pretender estar por encima de él porque así son estos mercados, de autoridad y cooperación. 


En estos momentos de amenazas no conocidas, necesitamos certidumbres, reconocer capacidades y admitir limitaciones y cubrir estas últimas con inteligencia y visión estratégica. En cualquier caso es un motivo de orgullo nacional la exhibición de capacidades que hemos visto en este Feindef 2025 y que seguramente será menor de lo que veremos en 2027.


viernes, 11 de abril de 2025

LA TECNOLOGÍA ALREDEDOR DEL COMBATE TERRESTRE.

 




LA TECNOLOGÍA ALREDEDOR DEL COMBATE TERRESTRE. GROUND EU CAPABILITY DEVELOPMENT PRIORITIES.


La última edición de EU Capability Development Priorities de 2023 establece 22 prioridades de capacidades militares que Europa debe mejorar o adquirir, y a las cuales debe servir la Estrategia Industrial Europea. Estas capacidades se clasifican por los cinco dominios de la guerra más los factores de cohesión entre estos dominios o multiplicadores de fuerza. Dentro del segmento terrestre, existen tres prioridades: capacidad de combate con plataformas, fuego de precisión y movilidad.

1. Capacidades de combate terrestre.

El documento establece que las fuerzas terrestres del futuro deben ser una mezcla bien equilibrada de fuerzas ligeras, medianas y pesadas. Los activos y plataformas terrestres necesitan capacidades suficientes de movilidad, protección y ocultación para asegurar su propia seguridad, incluyendo un aumento de la potencia de fuego incorporando cargas útiles flexibles. La prioridad de combate terrestre aborda estos requisitos mediante el enfoque en plataformas terrestres blindadas y sus sistemas de armas como capacidades cruciales para todas las operaciones terrestres. Esto requiere de unidades ágiles, sigilosas capaces de enfrentarse al enemigo con potencia de fuego directa e indirecta. 

El documento establece tres áreas críticas en estas capacidades:

A) Nueva generación de Plataformas Blindadas Tripuladas y No Tripuladas de Nueva Generación. Incluyendo la actualización y  adquisición de Carros de Combate, Vehículos de Combate de Infantería y Transportes Blindados de Personal, capaces de operar en todas las condiciones ambientales y enfrentar nuevas amenazas, como pequeños Sistemas Aéreos No Tripulados que emplean técnicas de enjambre. 

B) Sistemas de Sistemas Modulares y Multifuncionales para Capacidades Terrestres Efectivas. La modularidad es un aspecto clave de estas soluciones para poder escalar capacidades en función de los escenarios incluyendo aquellos de alta intensidad. 

C) Capacidades de contribución de los sistemas terrestres a operaciones multidominio, a través de su interacción con sistemas C4ISTAR .

2. Sistemas de fuego de alta precisión. 

Basados en plataformas terrestres, son decisivas para neutralizar, negar o destruir las capacidades militares del adversario en el frente y en sus primeras líneas de abastecimiento. Los sistemas de armas de apoyo de fuego indirecto con mayor alcance de armas, precisión mejorada y movilidad, son clave. También se deben desarrollar sistemas de armas antitanque que ofrezcan una mezcla de fácil manejo, mayor versatilidad para atacar múltiples objetivos, dispositivos avanzados de control de fuego y adquisición de objetivos. Los desarrollos futuros deberán abordar los requisitos para mejorar la efectividad de las ojivas, la capacidad en espacios confinados y una menor posibilidad de detección. Los sensores avanzados de largo alcance para la adquisición de objetivos y una mayor integración de la fusión de datos en la arquitectura de Mando y Control acelerarán los ciclos de selección de objetivos, lo que reducirá los tiempos de respuesta y mejorará el apoyo de fuego a gran escala.

Las áreas críticas son:

a) Distribución de la información táctica en el campo de batalla con el uso intensivo de inteligencia artificial, sistemas de control de objetivos y fuego con arquitecturas abiertas de Mando y Control para mejorar la precisión y mayor flexibilidad de los efectos a entregar. 

b) El desarrollo de capacidades para derrotar contramedidas antitanque, recibir/transmitir datos de objetivos de múltiples sensores/fuentes y compartir datos entre múltiples armas antitanque es otro aspecto ligado al combate terrestre y a las plataformas. 

c) Sistemas de Apoyo de Fuego Cercano de Nueva Generación. Incluyendo el desarrollo de sistemas de armas autopropulsadas tripuladas/no tripuladas con capacidad de 360 grados, sistemas de control de fuego informatizados y sistema de carga automática/semi-automática. 

d) Capacidades de Apoyo de Fuego Indirecto de muy largo alcance. Plataformas y municiones capaces de entregar efectos cinéticos y no cinéticos más precisos en la profundidad del enemigo a mayores distancias, mientras son resilientes a acciones electromagnéticas y ciberataques.

3. Movilidad Militar. 

Esta prioridad es un habilitador esencial para el despliegue, movimiento y transporte efectivos, oportunos y seguros de personal y de activos militares en el marco de misiones, operaciones, ejercicios o actividades cotidianas. La movilidad militar permite el movimiento rápido, eficiente e ininterrumpido de personal, material y activos militares, incluyendo a corto plazo y a gran escala, a través de una red bien conectada, con tiempos de reacción más cortos e infraestructura segura y resistente. La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania ha confirmado la necesidad urgente de mejorar sustancialmente la movilidad militar de las Fuerzas, dentro y fuera de la UE, donde se fortalecerá la infraestructura de transporte de uso dual a lo largo de la red de transporte transeuropea. La movilidad efectiva se logrará conectando todos los diferentes nodos de transporte, incluyendo considerar enfoques innovadores para proteger el transporte de personal y bienes. Además, los procedimientos armonizados y la eliminación de barreras procedimentales facilitarán el rápido movimiento militar. Las áreas claves relativas a la movilidad terrestres que requieren de soluciones por parte de la industria se basan en cuatro tipos de soluciones:


a) Sistemas de conexión militares. En un escenario de conflicto y de disrupción de las vías de comunicación hacia el Este, los sistemas de emergencias como puentes móviles o construcciones tipo Lego, serán elementos definitorios de la capacidad rápida de despliegue en un continente basado en una tullida red de ríos.

b) Plataformas más ligeras. El desplazamiento de plataformas superiores a 45 toneladas es un reto enorme para las infraestructuras y carreteras europeas, por lo que el desarrollo de plataformas con gran capacidad de fuego, protección y un peso menor será un elemento crítico.

c) Plataformas modulares. La logística en el campo de batalla presenta unos enormes retos. La modularidad de las plataformas con elementos de fácil y rápido reemplazo es fundamental para mantener a las plataformas el mayor tiempo posible en el frente de batalla.

d) Plataformas sobre ruedas o ferroviarias para el transporte de plataformas de combate. Desarrollo de camiones especiales y de vagones adaptados a las especificaciones de los sistemas.


La mayores novedades de la guerra de Ucrania han sido el uso de drones no muy sofisticados y el uso de los sistemas de combate terrestres tradicionales, muy lejos de los escenarios de guerras navales o aéreas. Siendo la amenaza fundamentalmente terrestre, la disuasión debería focalizarse en una parte muy sustancial en este entorno y de ahí que la mejora en la adquisición de estas capacidades sea un elemento crítico.












domingo, 2 de junio de 2024

THE EUROPEAN LAND DEFENSE INDUSTRY AND THE RUSSIAN THREAT (II)

 



To understand the current state of the sector and where it will move in the coming years, we must analyze what results the weapons systems sent to Ukraine have given. MRLS systems like Himars, air defense systems such as the Patriot and the wide range of European missiles and UAVs, have been the differentiating elements. However, the outdated combat vehicles have hardly been effective, not producing the desired effect, the reason is that only new technologies set the course for this war as for all others. The tanks that were going to represent a qualitative change last summer, today no longer exist, they are broken down or preserved for a few operations.

    The three parameters of combat success in history remain the same: mobility, firepower and protection, the point is that in the face of changing threats, these three elements must be updated quickly to be effective.

    If we talk about battle tanks we have two opposite experiences. The tremendous Russian losses in Ukraine from drone attacks, close-range rocket launchers and improvised devices. Russia has lost more than four thousand combat vehicles, while in the same threat environment, Israel has not lost any Merkava in Gaza. The difference is undoubtedly the Trophy Active Protection System. Nowadays, the difference between having an effective tank or a target with little ability to avoid a direct attack and very vulnerable is active protection, like the Israeli Rafael, the German ADS or the Russian Arena, all of them with significant limitations when its defensive ammunition runs out. On the other side, they add very valuable additional protection. Hence, a good part of countries has embarked on processes of acquiring new cars with these systems, such as the new Leopard 2A8. For this same reason, the EuroTrophy GmbH consortium has been established among KDNS, GDELS and Rafael Advance Defense Systems, to Europeanize a critical solution for all combat vehicles.

    Seven countries have acquired or are going to acquire this expensive version, worth close to thirty million each; three times more than our Leopard 2E. The new tanks incorporate 55-caliber cannons, even Rheinmetall is working on a 130 mm cannon, but this will be joined by remote stations, greater armor on the top and anti-drone drone swarm systems. Spain should consider modernizing our cars with these types of solutions to keep them at the forefront of the state of the art. In Europe, Italy has abandoned the manufacture of its Ariete and will opt for the Leopard 2A8, while France and Germany are thinking about a tank of the future, which leaves the Leclerc as a car in need of a profound modernization and the same goes for the Challenger. 2 British.

    Battle tanks pose great limitations due to their weight, which is already around 70 tons, together with the fact that their effective fire range is still very short, requiring them to get closer to the target, which makes them vulnerable. Tracked combat vehicles have almost all the advantages of tanks, but weigh about 20 tons less, which allows them to be transported and deployed more quickly. They also have a lower signature, which increases their capacity in the battlefield. 

    Currently, the European track vehicle market is led by the ASCOD from General Dynamics and the Puma from KDNS Germany and Rheinmetall, while others such as the CV-90, the Dardo, or the Marder have been left behind by not incorporating more innovative solutions. The Polish Borsuk, derived from the Korean K-9, is also very far from the previous ones in terms of performance.

    GDELS presented at the recent arms fair in Romania, the ASCOD incorporating the Elbit Trophy system, which together with improvements that may include the armor to bring it to a level similar to tanks and a tower with a cannon of up to 120 mm, can offer very similar and more efficient capabilities than the battle tank.

    Finally in the field of combat vehicles on 8x8 wheels, the market is broader with AMV vehicles from Patria, Piraña III and V from GDELS Boxer from KDNS Germany, Centauro and Freccia from Iveco Oto Melara, Pandur from GDELS and VBCI from KDNS France. All of them, with weights greater than 30 tons, some of them exceeding 42 tons, offer capacities close to the previous ones, but in exchange they offer much more efficient transportation and mobility, equipping the same weapons systems as the previous ones.

    Today we can say that the mobility triad that all European armies must equip should include battle tanks with active protection systems, tracked vehicles with similar ones and 8x8 vehicles with a minimum level five of protection as in the case of the Romanian VBCI, to compensate for the absence of other additional protection systems.

    Taking into consideration that Russia in speeding up the pace of deliveries, Europe should´t allow this big gap it would be too dangerous.

    In recent years, the countries that have opted for new Leopard 2A8 tanks are: Germany (18 ordered + 105 option); Holland (18 ordered) Norway (54 ordered + 18 option) Lithuania (50 planned) Czech Republic (70 planned) besides these program I should add the modernization of 44 Danish tanks to version 2A7 that is in progress. The British Challenger 3 will incorporate the Trophy system. Only the Leclerc continues to put more emphasis on passive protection systems. It is to be hoped that at least the large Leopard user countries will orient themselves to the most modern versions and that those of the M-1 Abrams such as Poland can be equipped with the same solution.

    Among track vehicles, the main programs launched in recent years are: Denmark (44 CV90 from Bae Hagglunds); Norway ( 104 CV90, in 2009 and 144 CV90, in 2012) Sweden ( additional 50 CV90 in 2023), Czech Republic ( 230 CV90 in 2023) Slovakia (152 CV90 in 2022) Poland (1400 Bursuk planned) Germany ( Puma  additional 50 in 2023) United Kingdom (589 ASCOD in 2012) Spain (394 signed in 2024), Hungary (218 Lynx signed in 2020) and Greece (250 Lynx in 2023). Many of these acquisitions are continuations of previous orders.

    The countries that have already initiated preparatory actions for new vehicles of this class are Portugal to replace its 200 M-113s;  Estonia, which has already made a short list among Otokar, Hanwha and ASCOD for acquisition in 2028; and Romania, which has already launched a potential purchase of 246 vehicles plus an option of 52 for 2031 and in which the Lynx and ASCOD compete. Germany has acquired Automecanica, a truck manufacturer for local manufacturing while GDELS already has a company in production with the Piraña V. The presentation at the recent ASCOD Black Sea Aerospace & Defense in Bucharest with the Rafael Trophy, which also has a strong market position within the country places Spanish vehicle in a more favorable starting position.

    France and Italy should launch their replacement programs for the obsolete AMX-10 and Dardo, although these are undergoing a modernization that could extend their life by ten more years.

    Germany will have to address the continuity of the Puma for the next decade. It has developed the Lynx designed for the foreign market to which an active protection system could be incorporated such as the Hensoltd MUSS that the German Puma incorporates. It could be an option, but it does not seem that the vehicle currently meets the requirements of the Bunderwehr, so options for other vehicles such as the CV 90 and the ASCOD could find accommodation in a country that has been leading global armored vehicle manufacturing for almost a century. While countries that do not have modern vehicles of these characteristics, such as Belgium and Bulgaria, should consider acquiring this capacity.

    In the world of 8x8 wheeled vehicles (I exclude the 6x6, although there is now a tendency to recover their values and the Patria 6x6 platforms have been sold in several countries such as Sweden with 321 units recently) the most renewed platforms that are currently offered by the industry are the Piranha V from GDELS, the VBCI from KDNS France, the Boxer from KDNS Germany, the Freccia from Iveco Oto Melara, and the AMV from Patria. I left out the GD Co (USA) Stryker even though Bulgaria signed an FMS contract last year to acquire 183 Strykers.

    Among the most recent acquisitions are: Netherlands (38 Boxers planned for 2025); Italy (Freccia 30 in 2019, more acquisitions expected until the development of the new VCC platform is completed); Denmark (360 Piranha V in 2016); Romania (380 Piranha V between 2018 and subsequent extension) Poland (150 Rosomak-L, a longer version, in 2023, plus 150 vehicles sold to Ukraine in 2023, financed by American and European funds) Germany (Boxer 122 new order), United Kingdom (Boxer 523 in 2019) Spain (348 Piranha V local name Dragon in 2019 out of a total of 998 units in three series) Lithuania (88 Boxer in 2016). In general, all countries are updating their older versions, incorporating the recently implemented solutions in new acquisitions.

    Countries that will need to embark on wheel programs in the short term, are Greece and Norway which lack this capacity. Added to this is that both Germany and France will have to significantly increase their supply of combat vehicles since their current number seems very small for the size and relevance of their armies.

    The fourth key aspect will be the 155mm self-propelled artillery. There are still several countries that have US systems from the 70s such as the M109, as is the case of and Spain. The only operating platform of European design is the PZH 2000, although it is a rather old. Currently, wheeled platforms with the capacity to carry a 155/52 or 55 caliber howitzer will be the ones that will dominate this market in the next thirty years, since they are more versatile platforms, with less signal and weighing less than the PZH 2000. by about 15 tons, which is a very substantial difference. The new GDELS 10x10 platform with the KDNS Germany tower will allow, thanks to the distribution of the recoil over five axes, a very efficient shot in motion, which reduces its vulnerability and increases its effectiveness and will undoubtedly be a reference in the coming decades, both for howitzers and a platform for the Himars or the Puls. Taking into consideration the obsolete European fleet in main armies of M109 155mm or those coming from Soviet era of 152mm, as MRLS, the number of platforms should be replaced would be 691 ATP 155/152mm y 370 MRL systems.


    Conclusions

Europe has a great challenge ahead, very significantly increasing its units of state-of-the-art combat vehicles and artillery. However very important programs have been launched, as in Spain or Poland, the five major European armies need to increase their resources, and in an accelerated manner. The self-propelled artillery and MRLS programs are also essential, and the units in the process of incorporation are a tenth of the needs.

    Many may wonder if, given the weaknesses shown by Russian weapons and its industry, this rearmament process is necessary. There are two reasons that support this theory. Russia has preserved its combat aviation and air defense systems in Ukraine, even sacrificing a quick victory, and Russia has begun the production of its latest generation vehicles and although the rates are slow, they are already much faster than the European ones, which shows that this production is not designed for Ukraine.

    Europe needs to have a capacity to defeat Russia militarily, not just to stop it, and it is not a question of ambition or aggression, it is that only enormous conventional military superiority can counteract Russia's tactical nuclear capacity, if we are not willing to develop tactical nuclear weapons. The best way to defeat Russia and return it to the sphere of democracies and freedom is to defeat it industrially and technologically. When Russia knows that it cannot win, if it can destroy us but it will entail its self-destruction, it will be doomed to change its foreign and security policy, which is the ultimate objective, the peace and security of the continent and the world.


viernes, 31 de mayo de 2024

THE EUROPEAN LAND DEFENSE INDUSTRY AND THE RUSSIAN THREAT (I)

 



A few days before the next Euro-Satory exhibition, the most important land weapons fair in Europe, it is timely, in the light of the war in Ukraine and the Russian threat, to analyze the state of our armies in terms of the dominance of land mobility in the event of a possible war with Russia and the industrial capacity to respond to this challenge.

    Paraphrasing some war theorist, we can affirm that battles are fought by infantry, they are won by logistics, but wars are won by industries. We could see it in Germany between 1939 and 1941, thanks to the German industrial effort that began in 1934 and in the case of the Allies from 1943 onwards thanks to the industrial impulse since 1939, especially in the United States.

    Since Putin took office, he has put enormous effort into modernizing his military industry, reorganizing its structure and initiating new generation weapons programs. Today we can indicate that these two processes, although they began about twenty years ago, were far from being completed when Russia decided to invade Ukraine. Moscow's calculation at the beginning of 2022 is that enormous military pressure on weak Ukraine would be enough for it to surrender, without the need to expose the limited modern equipment it had at that time. Endemic corruption and the shortage of talent in industries to tackle new programs have greatly delayed the launch and delivery times of new programs that are only in the prototype and testing phases, generating great doubts about their real potential.

    Between 1990 and 2015, Europe prepared militarily for operations abroad, far from its borders, and with little need for firepower and for low-intensity threats. The aeronautical and naval programs absorbed an enormous part of the budgetary resources, around 70% in European countries, thinking in neoclassic terms that dominance of the air and sea would be enough to conquer territory.

    European armies, in almost all cases, today have rolling stocks that have been in service for more than forty years. Only with the annexation of Crimea by Russia in 2014, concerns about the Russian threat began, which would materialize in an offensive action in February 2022 for the occupation of Ukrainian territory, in the purest sense of classic war. This change of scenario forced us to reconfigure all priorities and start new programs, starting with the Eastern European countries that felt the threat was closest. Even the most modern platforms such as Boxer, Centauro and VBCI have already accumulated about fifteen years of operation in their respective armies and require extensive modernization or replacement.

    In 1991, as a consequence of the collapse of the Soviet Union and the end of the Cold War, a Treaty on the Reduction of Conventional Forces in Europe was signed. The aim was to reduce the number of platforms deployed in the theater of operations in Central and Northern Europe, to avoid an aggressive temptation on the Russian´s side. A maximum limit of 20,000 battle tanks and 30,000 combat vehicles was determined for each side. Today, all Europe has 3,000 battle tanks and 8,000 armored vehicles, far below the minimum-security level established when the great threat had disappeared. If we take into account the losses suffered by Russia in the Ukrainian War, some 2,000 tanks and 5,000 armored vehicles, in a minor conflict against a poorly prepared enemy, we will realize the first gap: our armies are not sufficiently equipped to deter Russia, and in the event of a war, to guarantee victory.

    Why does Russia, despite these losses, still have such an important military capacity? Why hasn't Europe been able to provide enough weapons to Ukraine in these two years? And finally, what is the status of the current and future programs and what must be modified in them to have a military capacity much superior to that of Moscow, the only way to guarantee peace and security against an enemy that has more of 1,000 tactical nuclear warheads?

    Russia is subject to a very restrictive embargo that has barely affected its military industry since China supplies it with numerous electronic equipment and materials essential to maintain the land industry. The income from oil sales to India with significant discounts, and the intermediation of companies from Turkey, the United Arab Emirates and Hong Kong, have allowed it to obtain the necessary foreign currency to finance imports and obtain critical dual-purpose material. But the most relevant thing is that Russia has submitted to a war economy. Dozens of automotive companies, hundreds of mechanizations and a huge amount of auxiliary industry have been militarized, hence the entire Russian economy is at the service of the war in Ukraine.

    It is true that during 2023, the Russian army received an average of 125 tanks per month when it was losing about sixty, to prepare for the 2024 offensive, but we must point out that 80% of these deliveries are modernized T-62 and T-55 tanks, although they continue to be tremendously vulnerable due to their gas emissions, size, poor armor, etc. Russia's strategic tank reserves estimated at about 5,000 tanks have been consumed by 50%. That is, Russia at this rate will not have the capacity to modernize more tanks by the end of the year. The same happens with combat vehicles, in which it produces twice as much as it loses, but also 70% are vehicles that are more than forty years old. The modernization focuses on communications, armor, optics and some of them have anti-drone protection, but if Ukraine resists a year at this rate of losses, Russia will be almost disarmed in the summer of 2025, hence the interest shown by Putin in a quick agreement.

The Uravalgonzavod factory, the world's largest manufacturer of combat tanks, has barely been able to deliver a hundred new Armata tanks or Terminator combat vehicles in these two years, due to the endemic problems of the Russian industry. It does not seem that this situation will change in the short term, so the failure of this Russian offensive would leave the occupying forces in a situation of extreme weakness. However, the production of 152 mm ammunition continues at an enormous pace, having multiplied by four in the last year, thanks to the concentration of ammunition manufacturing in large calibers. Furthermore, North Korea has militarized ammunition factories with almost slave labor and has already delivered one million 152 mm rounds. The Russian gap is about platforms but it does not seem that it will lose the war due to ammunition.

The production of computers, electronic and optical equipment increased by 40% in 2023, thanks to imports from China. Turkey was until February of this year when Biden signed an executive order with new restrictions on trading with Russia to 93 entities, 16 of them from Turkey, the largest after Russia, an important supplier of so-called «key equipment» for the military industry, which has caused serious restrictions from NATO.

China supplies CNC equipment, machine tools, semiconductors, chips, and numerous auxiliary equipment as well as raw materials, all essential to maintaining Russian industrial capacity. In fact, imports of sensitive material from China increased by 200% in 2023. North Korea has supplied more than a thousand containers of military material, 2.3 million 152 mm rounds and 400,000 122 mm rounds and dozens of tactical missiles used in Ukraine. At the beginning of the war, nineteen dark ships with military equipment arrived at the Russian port of Vostochni, from Korea. The West's fear is that the payment could be in nuclear and ballistic missile technology, which would seriously endanger global security.

There is one aspect that has been commented by experts in these two years of war, the absence of Russian combat aviation over Ukrainian airspace. The main reason is the tremendous delay in the development of fifth generation aircraft, SU-34, and the shortage of critical equipment for its development that had European origin. The underlying reason is that Russia wants to preserve its aviation intact in the event of a possible conflagration with another European country or with NATO. I mean, Russia keeps an operational fleet of about 2,000 combat aircraft and this is a factor to take into account to size the future threat.

Ukraine was a country with almost no army, with a military industry that had been decapitalized by the Russian embargo. European aid in these two years has also focused, as in the Russian case, on material in operation or close to retirement, although in recent months this trend has been reversed with direct purchases of new material for Ukraine that will be very relevant in the future.

The European land weapons industry was demobilized in 2020 with a supply chain greatly sized for the shortage of orders of the last twenty-five years. This demobilization has meant the inability to supply to Ukraine with sufficient ammunition, especially large caliber, essential for the development of this war. The biggest problem is not in the manufacturers but in the supply and raw materials chain that has been difficult to implement due to the large number of affected countries and the contraction in supply. Once again it is evident that the scarce self-sufficiency of European industry is its greatest handicap, with high dependence on third countries, many of them under Russian or Chinese influence.