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martes, 28 de mayo de 2024

SOMOS EL PAÍS 145




Salvo que nuestros intereses mundiales descansen en el salmón y la cerveza, es un error inconmensurable.


 

España se ha convertido en el país 145 del mundo en reconocer el Estado  Árabe Palestino, algo que todavía no ha hecho Hamas, que niega su existencia por las implicaciones que tiene sobre el reconocimiento de Israel. El Presidente de gobierno en su anuncio matinal, de hecho podría ya prescindir del Consejo de Ministros, invoca los acuerdos de Oslo que reconocían la solución de dos estados, algo que estuvo cerca de conseguirse, según ha narrado el ex primer ministro Ehud Barak, pero que fracasó por no sé qué restos arqueológicos potenciales, pero que admitía la cesión del 95% de los territorios palestinos y soberanía palestina en zonas de Jerusalén Este. Pero este intento de Barak, Arafat y Clinton en Camp David en el año 2000, fracasó por la negativa de los palestinos y por la espiral de violencia generada por los radicales de cada lado. Ariel Sharon y Netanyahu, que nunca creyeron en este acuerdo, optaron por dinamitarlo con más colonos judíos en Jerusalén Este y con actos de provocación que solo buscaban una respuesta violenta. La Franja de Gaza alejada del poder de Ramala, y con el apoyo de Irán, se puso en manos de Hamas con el único objetivo de destruir Israel o morir en el intento. 

 

Solo hubo un hombre que pudo dar una cierta estabilidad, el ex primer ministro Salam Fayyad, pero se quedó solo. Lanzó un plan que promovía el fin de la corrupción, el desarrollo económico e institucional y el establecimiento de una relación de seguridad con Israel, fundamental para su desarrollo económico. Su pragmatismo fue lo que provocó el golpe de estado de Hamas en Gaza y su enfrentamiento furibundo contra la Autoridad Palestina. La seguridad y la prosperidad deben ir de la mano, y ahora ambos objetivos parecen muy lejanos en el fragor de la batalla y el odio, es el resultado típico de la polarización.

 

Por mucha alegría que haya producido en los palestinos este reconocimiento que hubiera firmado el mismísimo Franco, siento decirles que esto no tiene nada que ver con ellos, sino con el carácter emocional del español. Nuestro presidente ha descubierto cómo movilizar a su favor las pasiones y los odios ibéricos. Se tomó una tregua trampa de cinco días y ahí tiene a Salvador Illa a punto de gobernar en Cataluña; ahora para las Europeas, reconoce al estado árabe palestino , porque las encuestas que de verdad le hace Tezanos, señalan que esto le atraerá el voto de izquierdas que necesita para acercarse al PP y desanimar a Feijoo de que será presidente del gobierno en esta década. Si hay elecciones generales pronto, me temo el reconocimiento del Sahara Occidental, no hay cambio de timón que no esté justificado ante tan altos intereses.

 

Netanyahu ha cometido dos errores también en clave interna: negar las evidencias de que Hamas preparaba un atentado y segundo enfrascarse en una guerra sin un plan y sin una salida. Por trágicos que fueran los atentados terroristas no hay justificación para matar a 40.000 palestinos. La guerra ha sido la única salida que tenía Netanyahu, pero sinceramente y es un clamor mundial, es ya insostenible además de que no ha conseguido resultado alguno. Hamas ayer atacó Tel Aviv desde el norte de la Franja, la demostración palpable de un fracaso. Encima de los muertos, hay algo peor, que en esta guerra no hay ni honor, ni gloria ni victoria. 

 

¿Por qué es un error reconocer ahora al estado palestino hoy?

 

Primero, y para mí lo más grave, porque no hay un consenso político en la decisión. No se ha llamado a los partidos a consultas, y un país que maneja la política exterior al arbitrio de una persona, está condenado al fracaso. Si algo necesita la política exterior es estabilidad independientemente de quién gobierne en cada país.

 

Lo segundo es que si queremos liderar en Europa, debemos ir de la mano con Francia, Italia, Alemania y es inconcebible que tanto luchar por fortalecer la Unión Política Europea para que luego, cuando no sirve a los intereses personales del gobierno, se dinamite. Hoy somos menos Europa. Hemos dejado en evidencia a nuestros principales socios europeos ante una decisión electoralista de un trasfondo enorme. Salvo que nuestros intereses mundiales descansen en el salmón y la cerveza, es un error inconmensurable.

 

No se comprende por qué todavía hay rehenes en poder de Hamas, y esta Declaración debería haber tenido condiciones como la liberación de los secuestrados y la devolución de los cadáveres; no hacerlo contraviene el principio básico de neutralidad y nos pone del lado de Hamas, por mucho que lo neguemos. Ahora, esta declaración incondicional, solo sirve para respaldar a Hamas y demonizar a Israel, y así lo perciben ambas poblaciones.

 

No se comprende que se hable de la amistad con un país cuando se procede unilateralmente reconociendo a otro que tiene en su acta fundacional destruir el estado supuestamente amigo; la renuncia a esta reclamación debería haber sido otra condición del Reconocimiento, en lugar de que miembros del gobierno español hagan suyas las tesis del Gran Mufti de Jerusalén y colega de Adolf Hitler, de exterminar al pueblo judío en Palestina.

 

Finalmente, este posicionamiento nos inhabilita para ser interlocutores, como lo fuimos en los acuerdos de Madrid que dieron lugar a los de Oslo. España ya no puede hacer nada para la búsqueda de ese acuerdo porque nuestro supuesto estado fraternal nos negará ese papel.

 

Podría entrar en otras consideraciones como es el hecho de que se trata de una dictadura donde no hay elecciones, o que Irán, el padre de Hamas, atacó con cientos de drones Israel hace unas semanas. ¿Quiénes defendieron a Israel interviniendo militarmente? Francia, Reino Unido y Estados Unidos, pero ¿qué hubiera hecho España si hubiera tenido esta capacidad ante este posicionamiento? mejor no buscar respuestas.

 

Israel tampoco es Netanyahu. Hay mucha gente en Israel que quiere la paz y la seguridad y que entienden que todas las demás salidas han fracasado. La ocupación jornada y egipcia, la ocupación israelí, la autonomía palestina, nada ha servido para que haya más paz y seguridad. No hay otra salida para Israel ni para los palestinos que una solución de dos estados. Deberán implementarse muchos acuerdos para la seguridad y la prosperidad económica de ambos territorios, pero nosotros ya no seremos parte del éxito. 

 

Es cierto que Netanyahu nunca ha creído en la solución de los dos estados, y de hecho, las declaraciones de algunos líderes políticos de Israel en el pasado aluden al interés de Israel en el enfrentamiento entre Hamas y la ANP como argumento necesario contra la solución. ¿Cómo reconocer a un estado qué vive en una guerra civil y que amenaza a diario Israel? La respuesta es negar la posibilidad de una solución diferente a la militar.

 

Pero quién más debe temer al reconocimiento del estado, es el propio pueblo palestino. Un estado es un sujeto responsable, y si se ataca desde un país y ese sujeto de soberanía reconocido, no solo no detiene a los terroristas sino que los ampara o incluso son los mismos dirigentes del estado, entonces Israel, como cualquier estado, tendría todo el derecho legítimo para destruir ese país, y nadie podría hablar de genocidio sino de victoria rotunda.

 

Pero más allá de todos estos temas coyunturales propios de una opinión pública volátil y cortoplacista, nuestra relación con Israel que promovió el partido Socialista, es sólida y perdurará en el tiempo. Por mucho que se alegren los palestinos, nuestras relaciones de seguridad, tecnológicas, culturales y financieras con Israel siempre serán mucho más importantes. Ellos seguramente seguirán condenados, sin libertad ni derechos individuales, esos que tanto reclamamos aquí pero que miramos de soslayo cuando sirven a intereses electorales, y mientras, en Israel seguirá celebrándose el Gay Parade, los árabes seguirán en la Knesset y el país de leche y miel seguirá siendo admirado en todo el mundo. Lo mismo pasará con España. Los lazos son tan fuertes que Israel y España tendrán un vínculo indisoluble, por mucho que le pese a algunos.


Pero la amistad no es un cheque en blanco, y eso lo deben entender todos, se asienta en la confianza y en el respeto, sin chantajes de conmigo o sin mí, que son impropios de estados del siglo XXI, ni en ampulosas o desafortunadas declaraciones. . 



sábado, 23 de marzo de 2024

LA GUERRA MUNDIAL ES INEVITABLE.

CLUB LIBERTAD DIGITAL



Los paralelismos constituyen una eficaz arma de análisis geoestratégico, y la pantomima electoral de Rusia, la amenaza nuclear, la invasión de Ucrania y las alianzas militares y políticas contra Occidente, no son muy diferentes de los pasos dados por Japón y Alemania en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. 

Para adivinar cuáles serán los próximos pasos de Putin, no hay más que conocer las reglas del Mus, seguro que Putin es un excelente jugador. Lanza órdagos a la grande y a chicas, pero lleva buenas cartas, hace señas de complicidad a sus compañeros y genera falsas esperanzas en los contrarios, y en esta dinámica debemos comprender la estrategia y los próximos pasos de Putin.

¿Por qué Putin organiza unas elecciones fraudulentas?, porque necesita la apariencia de legitimidad democrática para atacar a teóricas dictaduras en las que la gente sí vota como es el caso de Ucrania, que es el argumentario de Putin y de sus acólitos en Occidente para justificar la «liberación». El tamaño del fraude, según los primeros análisis, demuestra que ya no existe disimulo alguno en falsear la realidad, lo que nos lleva a pensar que la adhesión mayoritaria al líder no existe en la proporción que se nos quiere hacer creer, y los más grave, que Putin está dispuesto a todo. Las recientes órdenes dadas al FSB (la Gestapo rusa) para buscar traidores dentro de Rusia, es la prueba palpable del régimen de terror que se ha instaurado y que vuelve a convertir al gigante en el país de las multitudes mudas que ya fue bajo Stalin.

El atentado en la sala de conciertos reivindicado por el Estado Islámico y que sucedió semanas después de otro atentado en Irán, darán pie a una mayor represión; el Zar ya tiene su Reichstag incendiado, y Putin no desaprovechará la oportunidad. Para El Estado Islámico todos los cristianos y chiitas son enemigos acérrimos y volverán a actuar en un país por el que circulan decenas de miles de armas sin control.

En estos dos años de guerra en Europa, Putin ha multiplicado por cifras asombrosas su capacidad de producción militar, ha gestionado con eficacia una economía de guerra, con crecimientos del PIB inéditos para un país en estas circunstancias, lo que solo es posible con la aquiescencia de India y China y tiene en desarrollo las armas nucleares más letales e invulnerables de la historia. Lo que va a hacer Putin es los próximos años es acelerar todos estos procesos de expansión. La muerte de 250.000 jóvenes, y otros cien mil heridos graves no son más que efectos colaterales inevitables pero asumibles; no le importará sacrificar a un millón si hacen falta para su megalomanía, algo que ningún líder democrático estaría ni siquiera dispuesto a prever.

Para empeorar las cosas, Putin, reforzado por su victoria, acelerará el reclutamiento de 150.000 soldados adicionales para lanzar una ofensiva masiva en junio, justo cuando las posiciones ucranianas estarán más debilitadas por la falta de municiones y de tropas de refresco. En estas circunstancias, ni siquiera daría tiempo para enviar los soldados franceses que con tanta alegría ofrece Macron para morir en los campos ucranianos. Para finales de año las tropas movilizadas podrían alcanzar el medio millón.

Ni los F-16, ni los misiles Taurus, ni los carros de combate Leopardo 2, ni siquiera la ayuda norteamericana de 55.000 millones en caso de aprobarse, servirán para una involución de la situación. Ucrania necesita lo más importante, combatientes, y estos se les están acabando entre bajas y un altísimo nivel de estrés que ya es insoportable y que podría provocar un colapso general de todas las líneas ucranianas a poco que se las ponga a prueba.

Mientras, a Rusia no le faltan las municiones, con su industria militar trabajando a destajo, una economía apenas alterada por las sanciones internacionales, y con la posibilidad de adquirir proyectiles de artillería de Corea del Norte que ha esclavizado a miles de trabajadores para servir a Moscú con todo lo que pueda necesitar y que se suministra de componentes y materias primas en China, otro de los países que se ha apresurado a felicitar a Putin por su victoria.

La ayuda europea de 5.500 millones de Euros que está sobre la mesa, o la de 55.000 millones de EEUU permitirán mantener el conflicto en la situación actual, lo que no es poco esperando que una extensión temporal del conflicto hará que Rusia fallezca, pero esto no va a ocurrir. Solo una intervención militar de la OTAN con efectivos y armamento de última generación puede liberar Ucrania, tal como se hizo con Irak en 1991; si no se está dispuesto a esto, es mejor comenzar a pensar en un acuerdo de paz por territorios.

Esta paz que sabría a derrota europea, no sería el final de algo sino el principio de algo mucho peor. Putin sabe que no se encuentra en condiciones ahora de una acción militar contra Polonia o Finlandia, pero solo debe esperar a que sus grandes aliados hagan sus movimientos estratégicos sobre Taiwán y Cachemira, mientras que los países satélites conforman una alianza política, económica y militar que podría ser la más importante del mundo en apenas un par de décadas. Es cuestión de tiempo que Putin envíe a sus divisiones a Europa, solo necesita una señal desde el 1600 Pennsylvania Avenue.

La percepción de que vivimos el final del ciclo de Occidente como dominador del mundo, es la principal causa de todos estos movimientos que pretenden asegurar, como en todas las grandes guerras, el acceso a los recursos necesarios para completar este sueño totalitario; nada que Napoleón, Clausewitz o Sun Tze no nos hayan enseñado; busca disponer de una órbita de países sobre los que manejar a su antojo, como tener muchas Bielorrusias.  En la medida que ahondemos en los factores de nuestra derrota, más corto será el tiempo para caer en sus ansias totalitarias.

La guerra asimétrica, el terrorismo político, la desinformación, la amenaza nuclear y las acciones militares aisladas serán los instrumentos de esta nueva fase de la guerra o mejor dicho, la Tercera Guerra Mundial. Su objetivo será recuperar frente a Europa, el Telón de Acero, ese espacio de seguridad que Rusia ambiciona desde 1991. No necesitarán enviar los carros de combate, llegarán como ocurrió en Praga o en Budapest, por las autopistas. La guerra de Corea nos mostró que es posible un enfrentamiento militar entre potencias nucleares sin inmiscuirse en la destrucción total mutua, pero teniendo siempre presente en cada decisión esta amenaza, y a esta carta juega Putin.

Aunque las encuestas comienzan a mostrar una leve desafección respecto de Trump desde que es el candidato único, sigue teniendo al menos las mismas posibilidades que Biden de ganar, y esto en este nuevo contexto geoestratégico, constituye una amenaza enorme para nuestra seguridad. Los republicanos en el gobierno fortalecerán su escudo militar, sus capacidades, sus fronteras y pretenderán vivir aislados de los problemas del mundo salvo para acordar con China, India y Rusia el botín de Occidente. Nada harán por los europeos si Putin decide poner el acelerador, y lo hará.

Si bien en el frente de Ucrania, la situación es básicamente de estabilización desde hace más de dieciocho meses, el desgaste Ucrania y su incapacidad de rotar efectivos, juegan en su contra, mientras que para Rusia, la estrategia ahora es no parar, nada de alto el fuego, sino más presión y más presión, así que veremos lo peor de esta guerra en los próximos meses. Cuanto más fuerte llegue Putin sobre Ucrania a noviembre, en mejores condiciones estará para cumplir sus objetivos.

El intercambio de felicitaciones por la pantomima nos muestra la alianza internacional en torno al nacionalismo autoritario de Putin. Sin duda, China con su calurosa felicitación y las celebraciones en torno a los 75 años de relaciones diplomáticas entre los dos países, han dado pie a la respuesta de Putin defendiendo la anexión de la democracia taiwanesa por China. Las de Irán y las de sus aliados más fieles, como Bolivia, Nicaragua, Venezuela, y algunas exrepúblicas soviéticas, llaman menos la atención que las corteses de Turquía, con llamada telefónica incluida, Brasil, México India, donde Putin goza con una amplia aceptación social y con Modi que aspira a un modelo nacionalista religioso similar al de zar ruso. 

Muy pocos países fuera de la OTAN han condenado la elecciones rusas, se cuentan con los dedos de las manos. Así que tenemos a la mayoría de la población mundial volcada con Putin, y a la todavía mayoría del PIB mundial con Occidente en un choque no de civilizaciones sino de modelos de estado.

Tropas de la OTAN en Ucrania

Putin indicó en su deriva de acercarnos al conflicto mundial, que tropas francesas y británicas operan en Ucrania dando soporte a los sistemas entregados, y además señaló que esto nos conduciría a la Tercera Guerra Mundial y que los europeos serían un objetivo prioritario para sus fuerzas, lo que pretende claramente amedrentarnos en estos momentos de vacilación y dudas sobre cómo va a terminar Ucrania este año y el resultado de las elecciones norteamericanas.

El aviso de Macron, el reclutamiento obligatorio en Dinamarca, las amenazas en Alemania de restablecerlo, indican claramente que toda la inteligencia occidental apuesta por una continuidad de las hostilidades contra Europa que no se reducirían a Ucrania. Vamos a necesitar duplicar, al menos nuestros efectivos europeos para disponer de una suficiente distensión y cuadruplicar nuestro inventario de sistemas de armas más modernos para evitar la derrota militar, y tenemos que hacerlo en menos de cuatro años, que es el tiempo máximo que tendremos. La recuperación de capacidades nucleares es ahora mismo más necesaria que nunca para la seguridad europea.

Rusia, una amenaza «total y absoluta», Margarita Robles dixit.

La confirmación y facilidad con la que Putin ha organizado el chiringuito electoral, demuestra que existe una clase política dirigente que comparte plenamente los valores y objetivos del Zar, por lo que nada salvo un colapso o derrota rusa, podrán provocar una involución política en Moscú, nadie vendrá mejor después de Putin, esto debemos entenderlo los europeos. Lo preocupante de Putin es la combinación de soberbia y edad, lo que no le da mucho tiempo para ver coronados sus objetivos, así que acelerará y mucho el paso en los próximos años.

Para Europa, la prioridad ya no es la PAC, ni la cohesión, ni la agenda 2030, la seguridad se ha convertido en el punto principal de la agenda europea, y a ella deben asignarse recursos muy superiores a los actuales, no nos queda otra alternativa que detener a Rusia, cuando todavía podemos hacerlo, los demás problemas que ahora nos parecen críticos, son realmente secundarios ante la gravedad y dimensión de la amenaza.

España, que habían mantenido cierta moderación ante la guerra, aun apoyando sin fisuras a Kiev, se muestra ahora mucho más agresiva, y desde el Cuartel General de Margarita Robles llaman a zafarrancho de combate ante la futura, total, absoluta e inevitable agresión rusa.

¿Por qué España es un objetivo estratégico para Rusia hasta el punto de considerar real la amenaza de un ataque nuclear?

Los misiles de Moscú llevan amenazando a España desde los años sesenta, así que no se trata de una situación nueva. Entonces era por la presencia militar norteamericana, ahora lo es por la importancia del Estrecho de Gibraltar y el peso específico militar de España y su aliado norteamericano en la Península Ibérica. 

El libre acceso de la Armada rusa al Mediterráneo es clave para su estrategia de expansión en Oriente Medio, en África y por supuesto en Ucrania. Los misiles submarinos Poseidón así como los Satán II con diez cabezas nucleares, y los misiles Avangard, tardarían cuatro minutos en alcanzar nuestro territorio y tendrían como objetivos las bases de Cádiz y de Gibraltar así como los puertos de Algeciras y Tánger and Madrid as central headquarter. No existe medio desarrollado para evitar esta amenaza si se materializa. España sigue siendo en un hipótesis de gran enfrentamiento mundial junto a Portugal, la plataforma de desembarco de las tropas norteamericanas, eso si decidieran salvar a Europa de Rusia. Suez es la otra entrada clave junto a Ormuz; controlando estos tres puntos, dominarán a Europa, y aquí es donde entra la alianza con Irán, Siria y Yemen y el círculo se cerrará contra Europa. En esta estrategia se inserta el desprestigio de Israel y el ataque palestino, y esto debe entenderlo Netanyahu y Occidente, es un conflicto que debe terminar para la salvación de Israel como pieza clave de la seguridad occidental.

Podremos pensar que es un disparate, pero si la OTAN no ha intervenido en Ucrania y si Putin ha sido auto ungido de nuevo presidente es gracias a las 1.674 ojivas nucleares que tiene desplegadas. Cualquier señal de que nunca la usará supondría el desplome estratégico de Rusia y por eso mantendrá su órdago a la grande.

El secreto económico de Rusia.

A pesar de las sanciones sin precedentes que se impusieron a Rusia tras la invasión de Ucrania, el país ha sorprendido a muchos economistas al convertirse en la economía de más rápido crecimiento en Europa. La economía está funcionando bien, dadas las circunstancias, y ha hecho popular a Putin porque se presenta una vez más como alguien que ha desafiado a Occidente en su gran asalto a la economía rusa, una especie de sueño húmedo para los rusos.

En lugar de contraerse como muchos esperaban, la economía rusa ha crecido un 2,6%, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), a pesar de las sanciones occidentales, que incluyen la congelación de US$300.000 millones en activos que han sido reemplazados por papel moneda en Rusia, por lo que el impacto es bastante escaso.

La cuestión es que las sanciones no se han aplicado en todo el mundo. Esto permite a Rusia comerciar libremente con países como China, India y Brasil, mientras sus vecinos, incluidos Kazajstán y Armenia, le ayudan a eludir las sanciones occidentales, eso sin olvidar que gran parte del gas y petróleo ruso acaba en la misma Europa que lucha contra Moscú.

Rusia gana dinero exportando productos básicos y básicamente es libre de vender lo que quiera a miles de millones de personas que no mantienen el embargo. Las sanciones al petróleo son básicamente decorativas, y el principal comprador de Rusia, la UE, no sanciona en absoluto el gas natural, los cereales y los combustibles nucleares, así que, lo que damos por un lado a Zelensky se lo damos con creces a Putin, ¿cómo no vamos a perder?



lunes, 9 de febrero de 2015

TODOS PODEMOS SER UCRANIA


Decía Hemingway que París era una fiesta en los años veinte. Viena a comienzos del siglo XX era el centro intelectual europeo destacando Freud, Klimt o Zweig; Thomas Mann publicó la montaña mágica en 1924 en Alemania; Lorca escribe el romancero gitano en 1924 y Wittgenstein escribe el Tractatus en Cambridge en 1921. Son los tiempos de Picasso, Dalí, Braque, Kandisky. Fleming descubre la Penicilina y Albert Einstein la Teoría de la relatividad y nace la televisión.

La economía mundial asistía a la maduración de la revolución industrial y los coches y los trenes comenzaban a llenar el espacio de burros y carruajes en las ciudades. La sociedad de Naciones nace después de la Primera Guerra Mundial para crear un foro internacional de paz donde se discutan sobre la mesa, y no como antes por debajo, los problemas del mundo. Aparentemente, Europa asistía al momento más feliz de su historia y con mayor prosperidad. Sin embargo en 1914 estalló la Gran Guerra y veinticinco años después la Guerra Mundial; entre las dos casi cien millones de muertos. La gente vivía feliz en el París de 1909 y en el de 1936 y nadie presagiaba lo que estaba por acontecer, pero sucedió.

Las razones que llevaron a estas dos contiendas, como casi siempre ocurre, no fueron únicas sino concatenadas. Por una parte, el auge de los nacionalismos en Europa en un momento de mayor reivindicación social; la aparición de los movimientos terroristas, de grupos comunistas y anarquistas y la represión de los gobiernos también brutal y sobre todo las ambiciones hegemónicas de unas potencias que no respetaban derechos ni límites a su política exterior en base a consideraciones religiosas, raciales e incluso familiares. Como elemento dinamizador, la crisis económica que lleva al poder a movimientos revolucionarios que tienen un origen claramente nacionalista. Populismos y nacionalismos hegemónicos están en la causa de las guerras europeas, incluyendo entre ellas a la guerra civil española.